Losail/Qatar

Hacía tres años que Jorge Lorenzo no arrancaba la temporada con tanta fuerza, desde que en 2013 ganó la prueba inaugural del curso en idéntico escenario en el que este domingo supo imponerse a la velocidad de las Ducati, que cuentan con una ventaja de entre 15 y 17 km/h respecto a las Yamaha. Un hándicap que ha sabido solventar con paciencia, asestando el golpe definitivo antes de llegar al último sector del trazado qatarí de Losail, donde durante todo el fin de semana ha sido el más rápido.

“Me ha ayudado conocer mucho mi moto y pilotar de forma muy fina, aprovechando el paso por curva en aceleración y esperar que ellos [las Ducati de Iannone y Dovizioso], poco a poco, comenzaran a ir más lentos en las curvas. Era la única manera, porque si me desesperaba e intentaba tirar más de la cuenta me podía haber pasado lo mismo que a Iannone [sufrió una caída]”, razonó Lorenzo, que durante todo el fin de semana sufrió la agresividad verbal de su compañero de equipo, Valentino Rossi.

Por esa razón, cuando llegó al parque cerrado tras imponerse en la primera carrera de la temporada, lo primero que hizo fue ponerse de pie sobre su YZR-M1 y hacer un gesto significativo: unió las yemas de los dedos índice y pulgar para llevárselas a los labios y escenificar una cremallera que cerraba su boca. Una acción que volvió a repetir desde el peldaño más alto del podio, cuando parte de los 11.737 espectadores que se instalaron en la grada principal de la recta de meta comenzaron a abuchearle.

“Prefiero no explicar el gesto, porque una imagen vale más que mil palabras. Prefiero seguir hablando en la pista, como he hecho. Por respeto a Yamaha, prefiero no seguir con esta guerra dialéctica. Hablar en la pista, como he hecho, es la mejor manera de expresarme; ya lo habéis visto”, zanjó el balear.

Lorenzo traza un viraje durante la carrera, en el circuito qatarí de Losail. Yamaha

Valentino Rossi, que se quedó fuera del podio al finalizar en la cuarta posición, se mostró algo decepcionado después de que el año pasado ganase en Qatar. Cuando se le interrogó sobre el gesto de su compañero de equipo, lo que hizo fue recurrir a la ironía, una de sus mejores armas. “¿Era para mí? No, no creo que fuera para mí”, afirmó, después de que el día previo lanzara un órdago a Lorenzo al asegurar que “para irse a Ducati hay que tener un par de cojones, así que creo que al final se quedará en Yamaha”.

Marc Márquez, que también recibió los silbidos del público cuando subió al tercer escalón del podio, es consciente de que la situación vivida en Losail será la tónica habitual de la temporada que acaba de arrancar. Sobre todo tras el incidente que protagonizó con Rossi en Sepang y que le convirtió en el enemigo público número uno entre los seguidores del italiano.

“No va a ser la última. Yo ya dije que he pasado página. No soy tonto y sé que será la tónica de todo el campeonato. Es algo a lo que nos tendremos que acostumbrar. Lo importante es que todo el público que había en la grada, ya fuera vestido de amarillo, negro o rojo, haya disfrutado de la carrera y del espectáculo de MotoGP”, ha argumentado el piloto del equipo Repsol Honda.

En el tercer giro, el ilerdense superó a Rossi por el interior: “Honestamente, cuando lo he pasado, he pensado: ‘Por favor, que no pase nada’. Lo he podido pasar y centrarme en mi carrera, aunque hasta la última vuelta hemos estado luchando por el podio. Ha sido un adelantamiento decidido, como tenía que ser en ese punto. Era la única zona donde podía hacerlo y creo que, desde la televisión, ha sido bonito”, sentenció.

Lorenzo y su equipo celebran la victoria en el parque cerrado de Losail. Yamaha

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