Con un equipo renovado y un nuevo técnico, Álex Márquez (23 de abril de 1996, Cervera, Lérida) afronta su quinta temporada en Moto2 con el convencimiento de que será un año fundamental para su futuro salto a MotoGP en 2020.

"Estoy tranquilo porque dependerá de mí. Si hago bien el trabajo, tendré una oportunidad", reconoce a EL ESPAÑOL ante el sueño de competir con su hermano en la categoría donde corren los mejores.

Afronta su quinta temporada en Moto2 con un equipo renovado, ¿qué le ha llevado a tomar la decisión de hacer estos cambios?

Tampoco han sido tantos cambios. Decidí cambiar de técnico y luego llegaron más cambios al equipo después de que el año pasado, a mitad de temporada, nos quedásemos sin team manager. Necesitábamos una persona que tomara las decisiones y nos sintiéramos arropados.

Ahora tenemos una estabilidad muy buena y volvemos a ser una familia, que es lo importante. Decidí cambiar de técnico después de cuatro años y de que no terminaran de salir las cosas. Necesitaba a alguien nuevo, que aportara cosas diferentes y la comunicación fuera más directa.

¿Por qué eligió a David García y cómo ha cambiado la forma de trabajar en el box?

Se barajaron varias opciones, pero Emilio [Alzamora, su manager] sabe mucho de este tema y desde el primer momento tenía claro que David era la persona que buscábamos. Ha sido dos veces campeón del mundo de Moto2 con Johann Zarco (2015 y 2016).

Lo que más me gustó de él fue que, cuando todavía no habíamos firmado nada, quiso hacer una reunión los dos solos. Las ganas, lo claro que lo tenía y la confianza que me aportó desde el primer momento fueron claves. La chispa que tiene David nos puede aportar mucho.

¿Y la llegada de Joan Olivé como nuevo ‘team manager’?

Fue una decisión del equipo y yo súper contento porque le conozco desde hace muchos años. Tiene la experiencia de haber sido piloto y sabe lo que necesitamos.

Es un poco el mismo caso de su hermano con Alberto Puig, que también ha sido piloto.

¡Exacto! De piloto a piloto, nos entendemos. Joan aporta tranquilidad al equipo y a mí.

Álex Márquez, junto a Joan Olivé, nuevo 'team manager' del equipo Marc VDS. Marc VDS

El estado de incertidumbre que atravesó el equipo la pasada temporada, ¿le creó ansiedad?

Descentró a todo el equipo, no sólo a mí. Intentaba estar tranquilo, pero llegabas al box y veías a los pilotos preocupados… Hubo algunos momentos de la pasada temporada en los que no debería haber estado en alguna reunión antes de la carrera o del warm up. Esas situaciones desestabilizan un poco. Todo lo que ocurrió la pasada temporada descentró al equipo y a mí, pero hemos aprendido y cogido experiencia de esa situación que atravesamos. 

¿Cómo le beneficia la llegada de Triumph como suministrado único de motores?

Los nuevos motores de Triumph aportan mucha más adherencia, que es donde yo sufría con la Moto2. Tenía muy buen paso por curva, pero en la segunda parte de la carrera sufría con los neumáticos. Con estos nuevos motores hay que cambiar un poco el estilo de pilotaje.

¿Quiénes son los favoritos en Moto2?

De momento, hay muchos favoritos y mucha gente que va rápida. Hasta Le Mans no se verá quién es capaz de mantener el nivel y ser regular.

Eso es un poco lo que le faltó a usted la pasada temporada.

Sí, y no fallar en momentos clave como en Brno y Austria. A partir de ahí, perdí un poco la motivación y la esperanza. Me caí en circuitos donde tenía opciones de ganar. Por querer remontar demasiado rápido, cometí errores. En circuitos donde teóricamente iba a sufrir, lo controlaba más.

¿Y David le ayuda en ese aspecto, porque al final los técnicos son un poco psicólogos?

Sí, me ha ayudado mucho y también me ha pegado alguna colleja en pretemporada por cometer algunos errores por exceso de ganas. 

Álex Márquez pilota su Kalex, durante el pasado Gran Premio de Qatar. Marc VDS

Imagino que su objetivo pasa por ser campeón de Moto2 esta temporada para dar el salto a MotoGP la próxima.

¡Claro! Ganar e ir a MotoGP para correr con los mejores.

Pero los contratos en MotoGP no concluyen hasta el final de 2020…

Ahora en los equipos satélites puedes conseguir buen material y buen trato de fábrica. Esta opción está abierta.

¿Y qué queda?

Quedarán plazas en Ducati, Honda y alguna en Yamaha. Estoy tranquilo porque dependerá de mí. Si hago bien el trabajo, tendré una oportunidad.

Pero Yamaha es una opción bastante descartable apellidándose Márquez…

Nunca se sabe porque la vida da muchas vueltas. Si estás delante y ganas carreras, da igual como te apellides.

¿Qué admira de su hermano?

Que siempre busca un poquito más, incluso teniendo tres o cuatro décimas de ventaja. Es súper competitivo. Si te saca un segundo, no está contento. Marc marca la diferencia porque nunca para de trabajar. Esa es su clave de futuro para no estancarse y cada día ser un pelín mejor.

¿Y él de usted?

A veces me dice que tengo más cabeza que él porque se respirar y decir ‘Hasta aquí’. Él no sabe parar; sigue y sigue… Es una virtud, pero en determinadas circunstancias tiene que saber pararla.

Los hermanos Marc y Álex Márquez, tras una conferencia de prensa.

Este invierno ha tenido lesionado a su habitual compañero de entrenamientos. ¿Le ha hecho de menos?

¡Claro! Este inverno he mejorado los tiempos, pero pensaba ‘Y si estuviera Marc, ¿qué?’. Me he juntado con amigos para no relajarme. Me iba a entrenar y cuando regresaba, Marc todavía estaba haciendo recuperación. 

La ausencia de su hermano, ¿le ha ayudado a afianzar su amistad con Xavi Vierge, su compañero de equipo?

Somos amigos desde pequeños y nos llevamos muy bien. En la pretemporada nos hemos ayudado mucho y el equipo ha tenido doble información para saber por dónde tirar.

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