A la selección española le “sangraba el corazón” (palabras de Scariolo) tras la derrota contra Estados Unidos. Se quedó “jodida”, como dijeron varios jugadores: aunque la victoria de la NBA fue incuestionable, dio la sensación de que España perdió una oportunidad por deméritos propios: porcentajes de tiro bajos, precipitación en momentos clave (“despistes”, dijo Juan Carlos Navarro) y sobre todo una debilidad asombrosa en el rebote defensivo.

42 horas después del pitido final (16.30 del domingo, hora española) la ‘ÑBA’ se juega el objetivo que le trajo a Río de Janeiro -la medalla- en una tesitura mental compleja. Tras los resbalones iniciales, remontó hasta cuajar las mejores actuaciones del torneo: se había ganado el derecho a soñar con ganar a la Estados Unidos más débil de los últimos tiempos (aunque Scariolo resalte que en términos defensivos “es la mejor”) y volvió a la Villa Olímpica golpeada, consciente de que no habían alcanzado su nivel máximo, algo imprescindible para poner en verdaderos aprietos a la mejor selección del mundo.

¿Fin de ciclo?

A esas sensaciones se une la condena inexorable del tiempo: la ‘generación de oro’ del baloncesto español, la ‘quinta’ de 1980 (personificada por Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes y José Manuel Calderón) se acerca a su jubilación con la selección. Tras obtener medalla en los dos últimos Juegos Olímpicos, la conquista del bronce en Río condecoraría a un equipo fabuloso, casi siempre por encima de las expectativas, que ha mantenido a los españoles pegados al televisor cada verano desde el año 2000.

La medalla de bronce en Río 2016 sería la undécima medalla en categoría absoluta del grupo al que bautizaron como los 'Júnior de Oro' tras proclamarse campeones del mundo de su categoría en Lisboa en el año 1999. La cosecha de estos jugadores es difícilmente repetible: cuatro oros (un Mundial y tres europeos); cuatro platas (dos Juegos Olímpicos y dos Europeos); y dos bronces (ambos en Europeos). Juan Carlos Navarro expresó el sentimiento del grupo el viernes por la noche: “Irnos sin medalla sería muy jodido. Tenemos que ganar como sea […] ¿Qué si es una despedida? Ya hablaremos después. Desde la victoria se ve todo más claro... Lo único claro es que este equipo se merece acabar bien”.

“Acabar bien”. Probablemente se refería a un ciclo y no a los Juegos. Pau Gasol (dolorido y dolido tras el partido contra EE.UU., del que fue el máximo anotador) eludió cualquier posicionamiento sobre el asunto: preguntado si el del domingo podría ser su último partido con la selección, dijo “tener ganas de jugar todo lo que pueda y trabajar duro para seguir jugando a un alto nivel. Aunque según te haces mayor, es más duro […] Veremos el año que viene. Iremos viendo de año en año. No quiero adelantar acontecimientos. Hay que analizar cómo me siento, cómo son la cosas y qué es lo mejor que se puede hacer”, indicó el mejor jugador español de la historia (de 36 años).

“Debemos recuperarnos”

A Scariolo, en la zona mixta del pabellón, se le vio por primera vez en el campeonato afectado tras perder contra Estados Unidos (aunque sólo fuese por seis puntos), pero insistió en que su objetivo nunca fue el oro, sino una medalla, y recalcó la necesidad de que el equipo se recupere “para volver a la pelea”. El sábado por la mañana, con más perspectiva y después de descansar, volvió a anteponer la meta “a todos los problemas físicos y achaques de una competición tan dura y larga”. El estado de ánimo del equipo, dijo, “no es más que completar la misión” que se fijaron desde que España ganó el Eurobasket en Francia hace un año y se clasificó a los Juegos con honores. “El objetivo era subir al podio y estamos a un partido de conseguir nuestra misión”, afirmó sin querer entrar a valorar el aroma a despedida que tiene la cita.

Australia

La lamentable semifinal de Australia ante Serbia (los ‘boomers’, revelación del torneo hasta el viernes por la tarde, llegaron a la mitad del encuentro con 14 puntos) convierten a España en la favorita para la final de consolación, aunque Scariolo, como era de esperar, huyó de cualquier mensaje triunfalista o irrespetuoso. “Nos hemos fijado mucho más en el partido que jugaron ante Lituania [en cuartos]”, dijo el técnico: “Es una foto más fiel de cómo Australia ha sido en la competición”. “Ayer (por el viernes) tuvo un mal día”, conluyó: “Es un equipo fuerte, grande y con muchos jugadores de la NBA, un equipazo […] Por su trayectoria en los Juegos, antes del partido ante Serbia, nadie la quería ver ni en pintura”.

El gemelo de Pau

Scariolo también se refirió al estado de forma de Gasol, con molestias en un gemelo, y reconoció que el viernes, tras la derrota en semifinales ante Estados Unidos, “le dolía de una forma importante, pero la previsión es que pueda estar en condiciones de jugar […] No estará al cien por cien pero, por con su carácter, generosidad, experiencia y saber puede hacer algo útil para el equipo, estará”, aseguró el italiano.

Pese a su preparación corta y sus molestias, el pívot de los San Antonio Spurs fue el mejor español el viernes sobre la cancha del Carioca 1. Su ausencia sería demasiado dura para un equipo que empieza a acostumbrar su cabeza a la realidad del paso del tiempo y sin embargo, incluso en ausencia de Marc Gasol, ha sido el mejor de la competición después de los inalcanzables norteamericanos. Vistos con perspectiva, duelen aún más los despistes que permitieron a Croacia y Brasil vencer a un equipo superior cuya estela crecerá con el paso del tiempo.

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