Puede que Michael Phelps llegue a Tokio. Quizás, incluso, aumente su leyenda en 2020 -aunque parece improbable-. Pero a día de hoy, tras concluir su participación en los Juegos de Río, el nadador norteamericano ya puede ser considerado como uno de los grandes deportistas de todos los tiempos. Su figura, sus marcas y sus récords trascienden al presente y buscarán refugio en el futuro. Las próximas generaciones no sólo tendrán que luchar contra sus propias expectativas, sino también con lo hecho por el ‘Tiburón de Baltimore’, que se despidió de Río con 28 medallas -seis en estos Juegos (cinco oros y una plata). Pero bien, ¿se le debería considerar como uno de los mejores deportistas de la historia? EL ESPAÑOL da cinco razones por las que el nadador puede opositar al trono que ya ocupan Jordan, Maradona, Messi o Ali.



POR SU HISTORIA DE SUPERACIÓN



Michael Phelps nació con un talento natural para la natación, pero no lo tuvo fácil en su niñez. Él, menor de tres hermanos, tuvo que ver cómo sus padres se separaban y cómo se le diagnosticaba un trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Poco importó. El ‘Tiburón de Baltimore’ se metió en la piscina y se dedicó a pulverizar récords: se convirtió en el integrante masculino más joven en acudir a unos Juegos (Sídney 2000) con la selección estadounidense y en el año 2001, en el campeonato Mundial de natación, se encargó de romper el récord mundial de 200 mariposa -también como el más joven en poseer una gran marca.



MÁXIMO MEDALLISTA EN LA HISTORIA DE LOS JUEGOS



El ‘Tiburón de Baltimore’ llegó a Pekín 2008 y acabó con todo el que se fue cruzando en su camino. Ganó ocho oros en una misma edición de los Juegos Olímpicos. Y cinco de esos metales los logró en eventos individuales, igualando a Eric Heiden y Vitaly Scherbo como múltiples medallistas en unos Juegos. Allí levantó Michael Phelps por primera vez los brazos en un gran escenario, se postuló como leyenda y se cansó de escuchar el himno estadounidense sobre el podio. El mundo entero memorizó su nombre y él dejó su huella en China.

Phelps se abraza con sus compañeros en su despedida en unos Juegos. Reuters



Pero aquello sólo fue el principio. En los Juegos de Londres de 2012, Phelps engrandeció su leyenda: se hizo con cuatro medallas de oro y dos de plata. Y entonces todos dieron por finalizada su historia. Sin embargo, el ‘Tiburón de Baltimore’, tras prácticamente dar por terminada su carrera, regresó para dar un puñetazo encima de la mesa en Río de Janeiro y convertirse en el deportista más laureado de la historia de unos Juegos con 28 medallas (cinco oros y una plata en Brasil). Una barbaridad que lo sube a los cielos y le permite dormir entre las estrellas. Quién sabe si para poner el broche de oro en Tokio 2020 o para cerrar una carrera sin parangón.



RECUPERAR EL NIVEL 



Tras los Juegos Olímpicos de Londres 2012, Michael Phelps comenzó su propia autodestrucción. Se dejó llevar, se peleó con su entrenador y se dio a la bebida: fumó marihuana, fue detenido por conducir bajo los efectos del alcohol y por el carril contrario. Aquello le perjudicó a su imagen -perdió algunos sponsors- y fue apartado del equipo estadounidense de natación. Pero recapacitó. Se desintoxicó y regresó a la piscina. Nadie creyó en él, pero volvió a demostrar que su talento natural no entiende de crisis.

Michael Phelps después de ganar los 100 estilos por equipos.

Se preparó para los Juegos de Río de Janeiro y ha conseguido volver prácticamente al mismo nivel. En Brasil ha aumentado su leyenda con dos oros individuales, una plata y tres oros por equipos, en los 100 metros estilos. ¿Despidiéndose? Eso está por ver. Ryan Lochte, su compañero en Estados Unidos, reconoció que “Phelps llegará a Tokio 2020”. Y ojalá sea así. Aunque, lo dicho, no parece. 



IGUALAR A CARL LEWIS Y AL OERTER



Pocas cosas le quedan por conseguir a Michael Phelps. Pero entre ellas, en Río 2016 ha conseguido igualar a Carl Lewis y Al Oerter como el único deportista capaz de ganar una misma prueba individual en cuatro Juegos Olímpicos consecutivos. Y lo logró tras la final de los 200 mariposa y ganar a Kosuke Hagino, el hombre destinado a heredar su trono y que se tuvo que conformar con la plata. En esa prueba, de hecho, su máximo rival hasta el momento, Ryan Lochte, no se subió al podio. 



SU EDAD (31 AÑOS)

Su proeza en Río de Janeiro la ha hecho, además, a una edad avanzada. Así lo demuestran sus fotos con Katie Ledecky o Joseph Schooling -le arrebató el oro en los 100 mariposa-, que siendo niños le pidieron autógrafos y ahora compiten contra él. Volver al mismo nivel a su edad en natación no es nada sencillo. Phelps, por lo conseguido, podría compararse con otros grandes como Rafa Nadal, capaz de pelear por el oro en individuales y haberse colgado dicho metal en dobles en estos Juegos; o con Jordan, que regresó tras retirarse y rozó un gran nivel. Con estas trazas, está por ver si llega a Tokio 2020. En cualquier caso, su leyenda tardará en ser igualada. Lo hecho por el ‘Tiburón de Baltimore’ sólo lo consiguen seres extraordinarios. Y él, definitivamente, lo es.

Michael Phelps tras su victoria en los 100 estilos. Reuters

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