Imagínese que usted va al supermercado, se gasta 200 euros, vuelve a casa y no tiene nada para cenar. ¿Qué pensarían su mujer, su marido o sus hijos? ¿Qué dirían sus vecinos cuando le vieran hacer el mismo camino y comprar más? Posiblemente, pensarían que algo ha hecho mal. O no ha adquirido lo correcto o, sencillamente, no maneja bien la economía familiar. Eso es una certeza. Como lo es que el Barcelona, con Josep María Bartomeu a la cabeza, se ha equivocado fichando. O, en el mejor de los casos, ha desembolsado demasiado dinero. En total, casi 400 millones de euros (con variables incluidas) en seis jugadores (Coutinho, Dembélé, Paulinho, Semedo, Deulofeu y Yerry Mina). Una barbaridad. Pero el problema no es que haya invertido demasiado, sino que este verano tendrá que acudir de nuevo al mercado. Ver para creer.

Valverde confirma que habrá cambios frente al Celta de Vigo



En Barcelona, en la semana de la ilusión, a pocos días de luchar por un título (la Copa del Rey) y de visitar Vigo, se habla más de fichajes que de lo estrictamente deportivo. ¿Por qué? Obviamente, porque algunos de los jugadores incorporados este curso no han respondido a las expectativas. De hecho, la mayoría han rendido por debajo de lo esperado. Deulofeu, por ejemplo, llegó durante el pasado mercado estival para marcharse tras las Navidades; Semedo, que comenzó siendo titular, ha ido de más a menos; Yerry Mina no ha jugado prácticamente desde que llegó; Dembélé, entre lesiones y problemas de adaptación, sigue perdido; y Coutinho va muy poco a poco a pesar de costar 160 millones de euros. De todos ellos, sólo se salva Paulinho, que ha sido un jugador clave en el esquema de Valverde.



Ante este panorama, el Barcelona tiene tres opciones. La primera, confiar en que todos, en su segunda temporada, acaben de comprender el juego de Valverde y sean determinantes. La segunda, prescindir de algunos de ellos –mediante cesión o venta– y adquirir otros jugadores durante este verano. Y la tercera y menos probable, apostar por los jugadores del filial. Esto último, que en otro tiempo fue la seña de identidad del conjunto azulgrana, parece cada vez más una utopía. ¿Se acuerdan de aquello de cantera frente a cartera? Pues bien, los culés hace tiempo que cambiaron su filosofía en favor de la segunda.

Yerry Mina habla con Messi.



Lo esperado es que estas tres opciones se mezclen. En el club valorarán cada caso individualmente. Por ejemplo, Dembélé y Coutinho seguirán a las órdenes de Valverde. Ellos dos, los fichajes más caros de la entidad, tienen la obligación de triunfar en el Barcelona. Si no lo hacen, será un fracaso. Yerry Mina, con casi total seguridad, saldrá cedido. Y el futuro de Semedo dependerá de lo que el conjunto culé encuentre en el mercado. Eso sí, salvo que llegue una oferta mayúscula, desde la dirección deportiva no apostarían por su venta, sino por su cesión.



¿Y quién llega? En algunos casos está claro. Valverde, que lleva pidiendo un central desde que aterrizó en Barcelona, ha vuelto a hacer hincapié en la necesidad de contratar a uno. No confía en Yerry Mina, teme que Umtiti quiera salir del club y no tiene muchos hombres para acompañar a Piqué tras la marcha de Mascherano. En ese sentido, el favorito parece Lenglet. El Barcelona estaría dispuesto a pagar su cláusula (30 millones de euros) para ficharlo. Pero también suena Arthur, al que tendría atado la dirección deportiva.



En la delantera, el favorito es Griezmann. Él ve como una posibilidad factible jugar en el Barcelona y en el club están locos por contratarlo. No obstante, no parece sencillo. En el Atlético van a intentar que se quede y, según ambas partes, no hay nada firmado. Su llegada, además, supondría un palo para Dembélé, que fichó por el Barcelona para ocupar la plaza de Neymar. Si llega el 'Prinicipito', el ex del Dortmund será suplente y ocupará la plaza de Alcácer, destinado a salir. Es decir, Valverde tendría un ‘marrón’ por resolver nada más comenzar la próxima temporada. 

Griezmann, en su histórica actuación ante el Leganés. REUTERS



El otro flanco a reforzar sería el centro del campo. El adiós de Iniesta, que en los próximos días anunciará su marcha a China –firmará un contrato de tres años y un acuerdo para exportar vino durante los próximos 10–, abre la posibilidad de reforzar la medular, máxime si se le busca una salida a André Gomes. Pero aquí sí que no hay candidatos firmes. Sustituir al manchego se antoja más complicado. Pero, obviamente, es uno de los retos del club el próximo verano.



Así está el ambiente en el Barcelona a pocos días de disputar la final de Copa y con la Liga prácticamente sentenciada. La eliminación de Champions ha abierto la caja de Pandora de los males azulgranas. Después de gastarse 400 millones de euros, la entidad tendrá que invertir más. Tendrá que acudir al supermercado y, a ser posible, comprar bien. Saben que la próxima temporada, ya sin Iniesta, volver a casa sin comida podría salirles muy caro. No sólo metafóricamente, sino también monetariamente.

Andrés Iniesta aplaude al Camp Nou. EFE

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