Madrid

Enmudecido. Así se quedó el Bernabéu en el derbi madrileño. El Madrid se llevó un golpe gordo, más que por el resultado, también malo, por la forma en lo que le hizo. El fútbol es tan bonito que nunca se puede dar por hecho nada. Ni una victoria ni una Liga. En Madrid todo saltó por los aires un poco antes de las seis de la tarde, cuando Griezmann se quedó solo y marcó en el Bernabéu. [Narración y estadísticas: Real Madrid 1-1 Atlético de Madrid]

Era el empate, pero a estas alturas un punto para el Madrid vale poco. Y más por lo visto en el partido, donde fue muy superior, tuvo ocasiones de todo tipo, jugó bien, se puso bastantes minutos el traje de campeón, pero todo saltó por los aires por la calidad de un francés al que por mucho que pares, siempre estará listo para ametrallar. Si pasa a la historia este derbi será únicamente por el destrozo que el Atlético le hizo al Madrid con muy poco.

Le sacó un empate que vale a los rojiblancos para hacer peligrar, y muy seriamente, la Liga a su eterno rival. A eso fueron, como no podía ser de otra forma, al Bernabéu. Y la jugada le salió perfecta. Quitan dos puntos al Madrid y dejan dudas en los blancos en el tramo más importantes. Dudas por la debilidad atrás, porque del derbi el Madrid no puede salir hundido. Ni mucho menos jugó mal.

La verdad es que se antoja inexplicable que los de Zidane, con lo que tenían en juego, se relajaran al final dejando abierta la opción del empate. Griezmann no era Torres. Griezmann acaba metiendo las que tiene. Si no es a la primera ni a la segunda es a la tercera. Tan tocado quedó el Madrid que en los últimos cinco minutos quedó noqueado, sin ideas.

Y eso que había tenido muchas durante todo el partido. El Madrid completó uno de los partidos más serios de la temporada porque combinó el buen juego con las ocasiones y la seriedad. Hizo suficientes méritos para ganar, pero se encontró ante un Oblak excelso. El esloveno fue el mejor del partido. Paró tres de gran mérito, a Cristiano en el 15' y a Benzema en el 27' y 47', pero no pudo con un cabezazo de Pepe en el 52'. Ese era el 1-0 y el Madrid vivía entonces con una tranquilidad poco normal en los derbis.

Si ante Leganés o Alavés se pudo acusar al Madrid de autocomplaciencia o de desconectarse de los partidos, sería injusto señalarle por lo mismo ante el Atlético. Se dejó dos puntos porque el fútbol es impredecible, porque el rival también juega (y más si es el Atlético y tiene a Griezmann) y porque los partidos hay que cerrarlos. El dicho de "tanto perdonar se acaba pagando" no se inventó a la ligera.

El Madrid empató el partido señalado en el momento más decisivo. El 1-1, en frío y como concepto, es injusto, pero la justicia en el fútbol la acaban dando los goles. No gana quien mejor juega o más ataca, sino quien más marca. Hacer daño al Atlético es difícilismo y el Madrid lo sufrió en sus carnes. Y no fue porque no lo intentó. 

Sigue sin conocer el Madrid una victoria liguera en el derbi en el Bernabéu desde los tiempos de Mourinho. No fue esta vez por una superiroridad rojiblanca como en las anteriores, aunque Zidane debe también mirar algunas cosas. Por ejemplo, el mal nivel de Bale, que desde su expulsión ante Las Palmas no es el mismo. O sus cambios, que no mejoraron al equipo y más bien lo empeoraron. Pero si acertó en combinar otra vez a Cristiano y Benzema (ambos estuvieron bien), o en seguir optando por Casemiro, colosal en la medular.

Pero con eso no dio. Marcó Griezmann en el tramo final y desbarató todos los planes. También los de a largo plazo, los que te daban la opción de llegar líder al Clásico del 23 de abril. Ahora, salvo que pinche el Barcelona en encuentros que no debería pinchar, llegarán igualados al encuentro, este sí, del siglo. Ahí se decidirá gran parte de la Liga. El Madrid dejó que no se decidiera en el derbi madrileño.