Los 'hooligans' ingleses han llegado a Oporto para sembrar el caos y el desorden en la ciudad que organiza la final de la Champions. Como siempre, el fútbol es un simple excusa para buscar a alguien con el que partirse la cara. Y como el partido ha salido de sus fronteras, ellos han cogido un avión y se han presentado en Portugal con el mismo propósito. 

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La noche ha sido de lo más movida en Oporto ya que los ultras de Chelsea y Manchester City se la han pasado entre golpes, destrozos y carreras para huir de una policía que tenía que cargar con dureza para poner fin a la barbarie y a las múltiples peleas que se han producido por toda la ciudad. 

Afortunadamente, estos energúmenos han saldado su primer día de confrontaciones sin víctimas reseñables. Eso sí, tal y como apunta el diario británico Daily Express, un aficionado inglés ha terminado en el hospital por las heridas y los golpes sufridos en estas tremendas batallas que han perturbado el descanso de los vecinos de Oporto y que además han provocado importantes destrozos. 

Tal y como se pueden ver en las imágenes que han sido grabadas, muchas veces por ellos mismos, y difundidas a través de las redes sociales, el sitio de la pelea les daba igual. Bien podía ser en una calle comercial de la ciudad o en plena carretera, parando el tráfico y liándose a golpes entre los coches. 

Algunos vehículos han sufrido importantes desperfectos por los fuertes disturbios y muchos bares han sufrido las consecuencias de que descerebrados de este tipo sigan sueltos por ahí. Todo se originó en la noche del jueves cuando llegó la hora cierre de la hostelería en Portugal, momento en el que decidieron protestar de esta forma por no poder seguir alcoholizándose hasta límites insospechados.

Una batalla brutal

Además, tal y como ha informado también el diario portugués Record, que también ha difundido varias imágenes, esta pelea, presumiblemente organizada, o al menos esperada, contó con el protagonismo de todo tipo de elementos para golpearse unos a otros. Los bares en la ciudad lusa cierran a las 22:30 horas por las restricciones sanitarias y fue en ese momento cuando se desató la tormenta de golpes y lanzamientos de objetos. 

La policía tuvo que personarse en la zona de Ribeira para cerrar los establecimientos allí presentes para evitar males mayores. Duro comienzo para la final de la Champions provocado por los pocos aficionados que ya se encuentran en Oporto antes de que el grueso formado por 6.000 hinchas de cada equipo, aterricen en la ciudad con posibilidad de entrar al estadio de Do Dragao, ya que la gran final se disputará ante unos 12.000 espectadores. 

Dentro de estos grupos se teme la llegada de unos 200 'hooligans' de ambos equipos señalados por la policía y que tienen prohibida su entrada a recintos deportivos por altercados previos, pero que no se descartan en la ciudad ocasionando incidentes de este tipo. La policía lusa va a poner vigilancia extraordinaria en el aeropuerto, el centro de la ciudad y las zonas más próximas al estadio y contará con la colaboración de ocho agentes llegados de Inglaterra y especializados en este tipo de eventos.

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