"Asegúrate de que tu familia no trae el Ébola a Wembley". La frase, que ha supuesto un terremoto en el fútbol inglés, la pronunció en 2014 el exseleccionador de fútbol femenino, Mark Sampson, quien realizó comentarios racistas hacia Eniola Aluko, original de Laos (Nigeria) y criada en Birmingham (Inglaterra), y hacia su compañera Drew Spence, a quien preguntó cuántas veces había sido detenida. "¿Esto se habría permitido si la víctima fuera un hombre con 102 partidos con el equipo nacional a sus espaldas? Lo dudo", dijo la propia Aluko esta semana en una comisión deportiva en el Parlamento británico, donde se puso en entredicho el papel de varios altos cargos de la Federación inglesa de fútbol (FA) ante la doble discrminación sufrida por la futbolista.

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Sampson apenas llevaba un mes en el cargo cuando Aluko comenzó a notar comportamientos negativos de parte del cuerpo técnico. "En una de las concentraciones utilicé un sistema de vídeo en el que puedes ver tu actuación de forma individual. Los técnicos llevan micrófonos. Escuché al entrenador de porteros Lee Kendall y a Naomi Datson hablando sobre mí en términos como 'vaga de cojones', 'jodida Eni' o 'su físico es bueno', pero nada de táctica o situaciones objetivas. Seis goles en seis partidos, y solo hacían ese tipo de comentarios”.

No fue un hecho aislado, y así lo hizo saber en 'Cultural Review', una investigación interna donde debía exponer su experiencia respecto al racismo en el fútbol inglés. En una conversación de 45 minutos, narró distintas situaciones de bullying, destacando tres sucesos:  

- "Asegúrate de que no traen el Ébola". En 2014 se dirigió a ella en estos términos antes de un encuentro contra Alemania en Wembley, al saber que tendrían visita de su familia de Nigeria. "Me hizo sentir completamente intimidada, en shock. Me lo dijo porque tenía ascendencia africana", aseguró en una entrevista reciente. ¿Podría ser un comentario ofensivo pero no necesariamente racista? "No creo que eso sea posible". 

- "¿Cuántas veces has sido detenida? Cuatro, ¿verdad?" Sampson hizo esta pregunta a su compañera Drew Spence al asistir a su primera convocatoria para la China Cup en octubre de 2015. Aluko no dio su nombre, pero en ese momento era la única futbolista negra del equipo.

- Noviembre de 2016: al ver que después de esta denuncia no se cuenta con ella en el equipo, Aluko envía una carta al presidente de la federación, Gerg Clarke, y al director ejecutivo Martin Glenn, con los hechos anteriores. Este último respondió días después con un escueto "no sé de lo que me estás hablando". Es aquí cuando Aluko se pregunta si esa misma reacción se habría producido en el caso de que el perjudicado fuera un hombre, e inicia junto a la Asociación Profesional de Futbolistas (PFA) el procedimiento para destapar el encubrimiento de Mark Sampson y su equipo. Clarke culpó al exceso de trabajo, "22 horas al día", por esa respuesta. 

El director ejecutivo de la PFA, Gordon Taylor, criticó al presidente de la Federación por hacer unas declaraciones "bizarras y falsas" en la Cámara de los Comunes. "Hay una clara discriminación y ha faltado a su deber. ¿Intentar darle la vuelta al tema cuando eres la persona que manda en el fútbol? Estoy deseando reunirme con él porque parecemos tener objetivos distintos, el nuestro es apoyar a nuestras futbolistas y a los jugadores negros. Aluko ha mostrado valentía y honestidad".

¿Una trama para encubrir los hechos?

Doce días después de denunciar de forma anónima estos hechos, Sampson visitó la ciudad deportiva del Chelsea, equipo de Aluko, sin cruzar palabra con ella. “Después jugué contra Bélgica y Bosnia, y ya dejó de llamarme, porque según él tenía una mala actitud, y decía que mi rendimiento dependía de si era titular o suplente”. Aluko había marcado 14 goles en 16 partidos bajo el mandato de Sampson. Ya sin ella en el equipo, sus excompañeras asistieron atónitas a una representación de actores para el “buen comportamiento”, en el que una actriz negra mostraba lo que era tener “mala actitud”, lo que todas entendieron como una representación negativa de Aluko. “Sabían que se referían a mí”.

En estas circunstancias, la FA puso en marcha dos investigaciones. Dan Ashworth, director técnico, hizo una selección de hasta 16 futbolistas que podrían haber sido testigos, pero en ningún momento se habló con ellas, pese a que algunas, como Lianne Sanderson y Anita Asante, se prestaron públicamente a hacerlo. Aluko, desbordada por la presión mediática de su caso, pactó una indemnización de 80.000 libras en dos plazos, pero el segundo se vio condicionado por un chantaje de Martin Glenn, director ejecutivo. “Querían que dijera públicamente que no eran una institución racista para poder pagarme esa segunda parte. Pero yo en ningún momento he dicho algo así ni siento que deba ser yo quien diga eso. Me sentí chantajeada”. Ante esas declaraciones, Glenn reiteró en el Parlamento que no tenía intención pero pidió perdón por los evidentes agujeros en la investigación. "Solo te retractas porque sabes que es ilegal", le reprochó el laborista Chris Matheson.

El caso llega a la Cámara de los Comunes cuando The Guardian destapa las acciones de altos cargos de la Federación. Es entonces cuando se pide una investigación independiente de la abogada Katherine Newton, que horas antes de esta comisión concluye que el seleccionador había realizado “comentarios imprudentes en los que intentó ser gracioso”. A pesar de los cuáles, consideró, “no es una persona racista”. A Aluko le sirvió: "Con transparencia, el resultado es la verdad".

La soledad de la víctima

No solo los altos directivos del fútbol inglés dieron la espalda a Aluko. En el campo de fútbol el silencio ha sido palpable. El momento más duro para Aluko se produjo el pasado mes de septiembre, cuando las lionesses celebraban un gol dedicándoselo a Sampson en la banda, como una piña, como si él fuera el mayor afectado de este escándalo. Era difícil dar otra interpretación a la imagen.

Un tuit de la BBC con la fotografía en el que hablaba de un "mensaje" en dicha celebración, sirvió a Aluko para recordarles que esas futbolistas eran las mismas que la eligieron a ella para gestionar los contratos con la Federación. "En beneficio de todas". 

Parris, delantera del Manchester City, aseguró que la celebración solo quería mostrar "felicidad" por el gol y que no era una falta de respeto a nadie: "Queríamos mostrar unidad en el equipo, solo hacemos nuestro trabajo". Aluko no pensó igual. En un mensaje en Twitter, que borró posteriormente, dijo que se trataba de una acción egoísta y que mostraba "una gran falta de respeto", mostrando su enfado con las futbolistas, algunas de ellas compañeras todavía en el Chelsea. 

No ha sido hasta esta misma semana, cuatro días después del debate en la Cámara de los Comunes, cuando una de las veteranas del vestuario inglés, Fara Williams, le ha abierto las puertas de la selección. "Es más que bienvenida, tenemos un buen ambiente y si pasara una semana con nosotras lo vería".

Aluko explica los comentarios racistas de su exseleccionador Mark Sampson

Petición de dimisiones y un Gobierno preocupado

Sampson fue despedido el pasado 20 de septiembre y, según varios medios ingleses, tiene intención de ir a juicio por perder un trabajo de unos 150.000 euros anuales. Sin embargo, el foco ya no está en él, sino en quienes pretendieron encubrirle. ¿Deben seguir en el cargo personas que han intentado ocultar comportamientos racistas dentro de un equipo nacional? La ministra de Deportes, Tracey Crouch, tiene claro que hay que sacar “lecciones” de esta situación. “La Federación debe garantizar que no se vuelva a repetir, y hacernos mantener la fe en que se van a cuidar estos procedimientos en el deporte”, explica en un comunicado, donde anuncia la creación de un código deportivo de buen gobierno “al que se tienen que adherir”. En la misma línea se mostró la mano derecha de la ministra, Rosena Allin-Khan: "Los líderes de la federación son incapaces de lidiar con acusaciones de bullying o racismo", dijo a The Guardian. "He perdido la confianza en ellos. Quienes mandan necesitan hacer autocrítica, profundizar en el tema y actuar rápidamente para dirigir a la FA en otra dirección".

Las críticas a los dirigentes han llegado desde diferentes ámbitos. En la tarde del miércoles tanto Greg Clarke, presidente de la FA, como Martin Glenn, jefe ejecutivo, se disculparon públicamente. Pero según Damian Collins, del Partido Conservador, sus palabras no fueron suficiente. “No han admitido su error”, dijo a la BBC. “Tenemos dudas de que sean las personas correctas para dirigir el organismo”.

Herman Ouseley, portavoz de la organización por la inclusión Kick it Out, cree "urgente" hacer cambios al frente de la FA. "Deberían dar una respuesta y ver quién es culpable y quién debería ser sancionado o expedientado. Están obligados a ofrecer confianza y respeto en lo más alto del fútbol".

Piara Powar, directora ejecutiva de Football Against Racism in Europe fue más contundente, solicitando cambios en el liderazgo. "No creo que muchos cambios en el liderazgo tengan un buen efecto, hemos tenido tres o cuatro directores en una década y todos tenían los mismos problemas y nada de transparencia. Parecen estar gobernados por la cultura del darle la vuelta a todo, dando respuestas sin soluciones. Es necesario un cambio cultural y de perspectiva, claramente necesitamos a alguien que pueda liderar un cambio en las áreas de diversidad".