La delegación del Gobierno había dispuesto un dispositivo de seguridad similar al que el año paso desplegó para el Clásico tras los atentados de París. Y, merced a lo ocurrido durante toda la tarde, no era para menos. Los ultras polacos, adscritos al Legia de Varsovia pero a los que les da igual el fútbol, han dejado su huella en la capital a pocas horas del partido de Champions League que se celebra esta noche en Madrid. Navajas, cervezas… de todo han tirado en su recorrido hacia el estadio Santiago Bernabéu, llegando a enfrentarse a la policía durante el recorrido, dejando ocho heridos (cinco ultras, un policía nacional y otro municipal). Todos ellos atendidos por el Samur por contusiones y golpes de carácter leve. 



Por concretar, a las 18:45 horas, los ultras salieron escoltados desde la Avenida Brasil, donde habían estado acotados durante varias horas de la tarde, hacia el Bernabéu junto con la policía. Totalmente organizados, estaban liderados con un cabecilla que gritaba proclamas a través de un altavoz. No lo soltó en las tres horas previas al partido y el resto quedaba para corear su mensaje, como si fueran unos militares en plena instrucción, pero, obviamente, más peligrosos.



Desde la mencionada Avenida de Brasil partieron y poco después comenzaron los incidentes. Los ultras empezaron a tirar botellas a las casas que se iban encontrando por el camino y a los periodistas o aficionados que se acercaron a grabar. Incluso llegaron a tirar un contenedor y a destrozar una tienda con souvenirs del Real Madrid, la típica que se encuentra por los alrededores del estadio. Los momentos más tensos se vivieron cuando un aficionado español les respondió, les tiró un cubo que anteriormente habían lanzado los ultras polacos. Éstos salieron en su busca viviendo momentos de tensión por toda la Avenida, atajando rápidamente la policía el problema.



Todo esto, mientras se enfrentaban a la policía. Sin concesiones y con armas: navajas y petardos que no dudaron en sacar para tirárselos a las fuerzas de seguridad. Con las correspondientes consecuencias: algún que otro miembro de los ultras detenidos y otros ensangrentados fruto del enfrentamiento.

Una vez en llegados al Bernabéu, se vivieron los momentos más tensos. Por la calle Rafael Salgado, una de las cuatro en la que está el estadio, comenzaron a haber grandes peleas y los ultras se emplearon a fondo con la policía. Se vivieron escenas casi de guerra, con lanzamiento de petardos cada 20-25 segundos. La calle se convirtió en una especie de combate en el que la policía empleó todos los medios para acabar con los violentos. Algunos acabaron ensangrentados. También se vivieron momentos de especial tensión cuando aparicieron algunos aficionados locales.

Los ultras polacos han tenido que pasar cuatro controles para entrar al estadio: tres fuera y otro dentro, en la puerta D, donde acceden a sus localidades en el último anfiteatro del fondo norte. Todos los controles han sido exhaustivos y no han dejado pasar absolutamente nada. Varias pancartas se han retirado. No se recuerda un dispositivo tan amplio ni tan exhaustivo en partidos de Champions en el Santiago Bernabéu. Pero, al final, sirvió para que no hubiese más incidentes y tanto el partido como la salida de los ultras se desarrollará con normalidad.