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Este domingo, en Yeda, el FC Barcelona ha vuelto a revalidar el título de la Supercopa de España que ya ganó el año pasado precisamente ante el mismo rival, el Real Madrid.

Ambos clubes brindaron una final que ya contaba con todos los ingredientes clásicos: rivalidad histórica, relato, dudas tácticas, estrellas bajo los focos… y, sobre todo, una lluvia de millones que convierte noventa minutos de fútbol en un negocio de altísima gama.

Porque en Arabia no solo se discutía un trofeo: también se han repartido cifras que explican por qué este torneo viajó al desierto.

La Real Federación Española de Fútbol se ha asegurado un contrato que convierte la Supercopa en su mina de oro particular: 51 millones de euros por esta edición gracias al acuerdo con Arabia Saudí, los derechos audiovisuales y los patrocinios asociados al nuevo formato de la competición.

De ese pastel, una parte importante -unos 26 millones- se destina al fútbol modesto, especialmente a Primera, Segunda y Tercera Federación, el argumento recurrente de la Federación para justificar el cambio de sede y de modelo.

Imagen del Barça - Athletic de la Supercopa de España. EFE

Pero el foco, inevitablemente, se coloca en lo que se llevan los gigantes que este domingo han peleado por el título. Real Madrid y Barcelona acaparan la porción más jugosa del negocio: solo por presentarse en Yeda, cada uno ingresa 6 millones de euros fijos por participar en esta Final Four ampliada de la Supercopa.

A partir de ahí, el balón completa la cuenta. El Barça, campeón de la Supercopa sumará 2 millones de euros extra, mientras que el Real Madrid, el subcampeón añadirá 1,4 millones a su botín.

Por lo tanto, los azulgranas se marchan de Arabia con 8 millones de euros en la maleta, mientras que el conjunto blanco de la final se consolará con 7,4 millones. Por noventa minutos de fútbol.

La otra cara

En el reverso del lujo blanco y azulgrana aparecen el Athletic Club y el Atlético de Madrid, protagonistas secundarios en el campo… y mucho más modestos en el reparto económico.

Mientras Madrid y Barça parten de esos 6 millones fijos, el Atlético se mueve en una horquilla cercana a los 2 millones por participar y el Athletic se queda en torno a los 850.000 euros de fijo, muy lejos de los gigantes del clásico.

La diferencia se agranda cuando se añaden los premios deportivos: los eliminados en semifinales se llevan alrededor de 800.000 euros adicionales, una cifra que apenas maquilla la brecha con los colosos de la final. Los de Simeone se marchan a España con 2.800.000 en su bolsillo, mientras que los vascos lo hacen con 1.650.000.