Antonio Mateu Lahoz, excolegiado internacional y una de las voces arbitrales más reconocidas del país, no tiene dudas sobre la polémica acción de Joan Garcia con Gerard Martín en el Espanyol-Barça.
Para el valenciano, la jugada en la que el guardameta azulgrana empuja por la espalda a su compañero para bloquear el disparo de Pere Milla encaja de lleno en lo que el reglamento define como "conducta antideportiva".
La acción, producida con 0-0 en el marcador y el derbi todavía abierto, ha dado la vuelta al mundo por su espectacularidad: Joan detiene un primer mano a mano, deja el balón suelto en el área y, al ver que Milla llega al remate, se lanza contra Gerard Martín, lo desplaza violentamente y, gracias a ese choque, consigue tapar el disparo del delantero perico.
La grada del RCDE Stadium estalla entre la indignación y la incredulidad, mientras el árbitro deja seguir entendiendo el contacto como fruto de la pugna por el espacio.
Desde el plató de Movistar+, Mateu introdujo otra lectura, la reglamentaria. Recordó que la Regla 12 de las Reglas de Juego contempla como conducta antideportiva aquellas acciones que, sin ser una falta típica sobre un adversario, vulneran el espíritu del juego o ponen en riesgo a un compañero.
A su juicio, empujar deliberadamente a un defensa propio para impedir un remate claro del rival entra en esa categoría. "Es conducta antideportiva", resumió, al tiempo que detalló la sanción correspondiente: "tiro libre indirecto y amonestación" para el portero.
El análisis de Lahoz también sirve para aclarar el papel del VAR. Pese a la trascendencia de la ocasión, el exárbitro recuerda que la herramienta de videoarbitraje no puede intervenir en este caso: no hay penalti ni posible tarjeta roja directa, ni se trata de una acción inmediatamente previa a gol.
Por tanto, todo depende de lo que el colegiado principal perciba en directo; si interpreta el choque como accidental, el juego continúa. Si aprecia el empujón voluntario de Joan sobre Gerard, debe sancionar la conducta antideportiva con libre indirecto dentro del área.
La postura de Mateu abre, además, un debate clásico en el fútbol español: la frontera entre la picardía y la trampa.
Mientras muchos aficionados celebran la jugada como una genialidad desesperada de un portero que hace "lo que sea" por salvar a su equipo, el exárbitro recuerda que el reglamento marca límites incluso a ese instinto competitivo. La espectacularidad de la acción no la blinda ante la ley del juego.
No es la primera vez que jugadas de este tipo colocan a Mateu en el centro del debate. Ya en su etapa en activo vivió situaciones similares, en las que un contacto entre compañeros dentro del área obligaba a interpretar el reglamento al milímetro.
Ahora, desde el análisis televisivo y radiofónico, el valenciano aprovecha su experiencia para trasladar al público un mensaje nítido: la genialidad de Joan Garcia puede formar parte del imaginario del derbi, pero, para el reglamento, sigue siendo una conducta antideportiva.
