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Hansi Flick suele convertir en realidad ese dicho popular que reza que las segundas partes nunca fueron buenas. Sus experiencias como entrenador al máximo nivel corroboran que las segundas temporadas del técnico germano son más flojas que las primeras. Tanto, que no consigue superarlas.

El alemán encara su segundo curso al frente del FC Barcelona con la esperanza de, al menos, poder mantener el gran nivel del año pasado. En su primera campaña como culé logró tres títulos, y lo cierto es que las sensaciones a estas alturas invitan al optimismo.

Sin embargo, Flick no superó la prueba ni en el Bayern, del que se fue por propia voluntad, ni en la selección alemana, de donde fue destituido. Si con el Barça firma un buen desenlace, echará por tierra su propio mal fario y comenzaría a asentarse como un entrenador de proyecto de futuro.

Viento en popa con el Barça

Hansi Flick cayó de pie en el Barça. El conjunto culé necesitaba aire fresco ante la situación viciada de Xavi Hernández y le dio una nueva identidad a un equipo que vagaba desnortado.

Su presión alta y su línea adelantada fueron marca de la casa, un sello propio tan suicida como efectivo que le llevó al éxito. Con altos y bajos, el Barça de Flick consiguió proclamarse campeón de La Liga, de la Copa del Rey y de la Supercopa de España, siempre con la sensación de ser superior al Real Madrid.

Tres títulos y una idea clara de juego arrojaron un saldo positivo de los primeros meses de Hansi Flick al frente del Barça.

Deco y Hansi Flick observan un partido del Barça B FCB

Los verdaderos retos de Hansi Flick tienen más que ver, sin embargo, con lo que llega después, con el segundo año al frente de un equipo. Esa es la muralla a derribar en el Barça, aunque el camino por el momento parece que marcha por la senda correcta.

El germano mantiene a su equipo líder sólido en La Liga, con una suficiente ventaja sobre el Real Madrid. Pocas cosas hacen pensar en una debacle liguera a tenor de las sensaciones desprendidas tanto por los culés como por los blancos, aunque todavía queda la mitad de la campaña.

En el resto de competiciones todavía las opciones están intactas. Aunque no es ni de lejos uno de los mejores equipos de la Champions y ni siquiera está entre los ocho primeros clasificados, todavía el Barça tiene margen para acceder a los octavos de final por la vía directa.

La Copa del Rey, el premio menor, puede contribuir a dar rienda suelta a las buenas sensaciones, y la inminente Supercopa de España puede ser otro espaldarazo para Flick si consigue revalidar el título.

Las malas experiencias

Hay, no obstante, cierta precaución todavía con ver a qué puerto llegará el barco de Hansi Flick al final de esta temporada. Sus anteriores experiencias invitan al escepticismo por mucho que ahora las cosas parezcan diferentes.

Le pasó en su etapa en el Bayern de Múnich. Flick llegó para sustituir a Nico Kovač con la temporada ya comenzada, y lo cierto es que relanzó al equipo para terminar un curso glorioso.

El germano llevó al Bayern a ser campeón de la Bundesliga, de la Copa de Alemania y sobre todo de la Champions League. Eso le llevó a ser proclamado como el mejor entrenador del mundo en esa campaña.

Pese a que en la segunda temporada logró éxitos aprovechando el tirón de sus primeros meses, como la Supercopa de Europa, la de Alemania y el Mundial de Clubes, el final no fue feliz. El Bayern volvió a ganar la Bundesliga, es cierto, pero las diferencias con el vestuario y con la directiva hicieron insalvable la relación entre él y el club.

Entonces le llegó la oportunidad de ser seleccionador alemán. Se hizo cargo de la Mannschaft en agosto de 2021 y firmó un arranque que se fue torciendo poco a poco.

Camino del Mundial de Qatar dominó la fase de grupos con siete victorias incontestables, pero durante la Nations League llegaron las primeras dudas. Alemania sólo consiguió una victoria -ante Italia- en esta fase de grupos y se quedó sin poder acceder a la final four.

Fue el principio del fin. Ya con el año superado al frente del combinado germano llegó la debacle en Qatar 2022. Alemania fue incapaz de superar la fase de grupos -donde coincidió con España, Costa Rica y Japón- y los cinco partidos consecutivos sin ganar después de la cita mundialista hicieron el resto.

Ahora el contexto es muy diferente al menos a estas alturas de la temporada. Flick quiere superar con nota por primera vez su segunda temporada al frente de un equipo potente, y en el Barça tiene la oportunidad perfecta para cambiar su destino.