Las futbolistas de la selección española se arrodillaron antes de su partido de cuartos de final de la Eurocopa Femenina 2025 frente a Suiza, sumándose así a un gesto que, más allá de lo simbólico, evidencia el compromiso con la lucha contra el racismo y la discriminación.
No fue una acción aislada: sus rivales helvéticas hicieron lo mismo, mostrando una imagen conjunta de unidad en uno de los momentos más exigentes del campeonato.
El gesto, conocido como taking the knee, nació en Estados Unidos como forma de protesta pacífica tras el asesinato de George Floyd en 2020.
Desde entonces, se ha extendido por el mundo del deporte, especialmente en países como Inglaterra, donde fue adoptado por la Premier League y otras competiciones como una forma de visibilizar la lucha contra el racismo sistémico.
En el contexto de la Eurocopa Femenina 2025, la UEFA ha respaldado la libertad de las selecciones para decidir si desean arrodillarse o no, sin imponerlo como obligación.
Esta autonomía ha generado una variedad de respuestas, reflejo de la diversidad cultural y política del continente.
La selección española ha estado en primera línea en la defensa de los valores de igualdad y justicia social dentro del fútbol femenino.
No todas las selecciones han seguido el mismo camino. Países del este de Europa han rechazado el gesto alegando diferencias culturales y simbólicas.
En otros casos, como Escocia o Inglaterra, donde el gesto nació con fuerza, su uso se ha ido reduciendo por la percepción de que no genera cambios estructurales.