Muchas veces se olvida que los deportistas de élite son personas de carne y hueso. Pese a que la mayoría gozan de gran fama, de una posición económica envidiable y un trabajo privilegiado, al fin y al cabo están expuestos a los mismos problemas que el resto de los mortales.
Incluso en muchas ocasiones su exposición es todavía mayor por el rol de figura pública con el que cuentan. El ejemplo perfecto de ello es el reciente testimonio que hizo público Alejandro Donatti, un calvario que ha vuelto a poner de relieve la importancia de la salud mental en el deporte profesional.
El que fuera jugador de San Lorenzo o de Racing Club de Avellaneda, entre muchos otros, sacó a la luz los graves problemas mentales por los que atravesó en una etapa determinada de su vida como futbolista de élite.