Tensión en Inglaterra entre aficionados y dirigentes del Manchester United. Los hinchas de los red devils, muy enfadados con la cúpula del club desde el estallido de la Superliga Europea, se movilizaron hacia Old Trafford horas antes del encuentro entre su equipo y el Liverpool. La presión de los aficionados llegó al punto de asaltar el recinto deportivo, entrando por la fuerza en el estadio e invadiendo tanto las gradas como el césped del 'Teatro de los sueños'.

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Los cientos de aficionados lograron saltarse la seguridad privada del Manchester United para lograr su objetivo. Ataviados con pancartas que criticaban a la directiva del club, así como con bengalas, todos entraron a Old Trafford sin permiso alguno y obligando a movilizar a los cuerpos de seguridad de la ciudad.

Los hinchas, claramente enfadados con los dirigentes de la entidad, se pasearon por los pasillos de Old Trafford, protestaron desde la grada y hasta saltaron al césped, donde se produjeron la mayoría de daños por parte de los más molestos. Algunos robaron los banderines del córner y otros incluso jugaron con los largueros de las porterías.

El club, intentando controlar la avalancha de aficionados que habían asaltado Old Trafford, llegó a activar el sistema de aspersores para lograr que abandonaran el terreno de juego lo antes posibles. Los cientos de fans acabaron saliendo de Old Trafford, pero trasladaron ese enfado a las calles de la ciudad y a las inmediaciones del hotel donde se encontraban sus jugadores. Dos policías, según un comunicado oficial de las autoridades de Mánchester, resultaron heridos. Uno de ellos con un corte en la cara que necesitó de traslado al hospital tras ser agredido con una botella.

La 'sentada' frente al lugar donde descansaban los jugadores del Manchester United antes del partido provocó que la comitiva de los red devils tuviera que modificar su planning. La salida hacia el estadio se retrasó en un primer momento y acabó suspendiéndose hasta nueva orden. Igualmente, el Liverpool tampoco pudo acudir al estadio para disputar un partido previsto para las 17:30 hora española.

La organización de la Premier League barajaba el aplazamiento e incluso trasladar el partido a otro día ante las complicaciones ocasionadas por los aficionados del United. Decisión que acabaría confirmándose poco después. Una de las claves está en que, pese a que el césped se encuentra en buen estado, el acceso de personas sin control ha roto el sistema de seguridad sanitaria que se ha aplicado en la mayoría de competiciones deportivas. El hecho de no tener controladas a las personas que han accedido a las instalaciones supone un riesgo para los jugadores frente al contagio por la Covid-19.

Tensión por la Superliga

La división entre club y aficionados se ha intensificado en estas últimas semanas, especialmente cuando el United se sumó como uno de los 12 clubes fundadores al proyecto de la Superliga Europea. Los hinchas británicos encabezaron las protestas, muchas de ellas fuera de control, contra los dirigentes de los equipos. Y el United, como se puede comprobar días después, es un ejemplo.

Woodward, vicepresidente del United, hizo pública su dimisión a final de 2021. Un movimiento que ya estaba previsto desde hacía tiempo pero que, a la vista de la polémica generada por la Superliga, salió a la luz.

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