"Caballeros, han cometido un gran error". Esa es la proclama que Aleksander Ceferin ha lanzado en el Congreso de UEFA este martes. La Superliga Europea ha explotado en la cara de este abogado que llegó al órgano que rige el fútbol continental en 2016. Su institución se está rompiendo con la llegada de la nueva competición que fue impulsada en las primeras horas de este lunes 19 de abril y su reacción, además de ser desproporcionada e ilegal, le pasará factura.

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Llegó al poder en medio de un cisma que había colocado al fútbol europeo en una situación comprometida. Los albores del 'Caso Platini' habían ensuciado esta institución y la necesidad de un cambio de rumbo en la UEFA apremiaba. Con el compromiso por mantener el fútbol europeo unido y acabar con la sombra de la corrupción llegó Ceferin, que vencería a Michel Van Praag por 42 votos a 13 gracias al apoyo de las federaciones más pequeñas.

La experiencia que atesoraba el esloveno radicaba precisamente en su país. Mientras combinaba su actividad como abogado, en el bufete de su familia, y como miembro de un club humilde, el FC Litija, después de graduarse en la Universidad de Derecho de Ljubliana, empezaba a meter la cabeza en el fútbol de su país. Su puesto como miembro del NL Olimpia Ljubliana entre 2006 y 2011 llevando este club a la máxima división de Eslovenia supuso que fuera elegido como presidente de la Federación Eslovena de Fútbol.

Aleksander Ceferin, presidente de UEFA REUTERS

Su carácter se forjó en el campo de batalla. Nacido en 1967, con 19 años fue llamado por el ejército yugoslavo para cumplir con su servicio militar obligatorio. Cinco años después estallaría la guerra civil donde Ceferin estaba enrolado en el ejército esloveno. "Por suerte, nunca tuve que disparar a nadie", reconocía en una de sus primeras entrevistas como presidente de UEFA. Además, es cinturón negro en kárate y un gran aficionado a los deportes de motor. De hecho, ha cruzado el desierto del Sáhara cinco veces, una en moto y cuatro en coche.

Robin Hood

Ceferin llegó a la UEFA con dos mensajes. El primero era la promesa de una mejor distribución del dinero y la segunda la de la transparencia, algo más que necesario después de que el organismo estuviera empañado por las mordidas de Platini. Precisamente, Florentino Pérez, en su primera aparición pública como presidente de la Superliga Europea, el asunto de la transparencia fue una de las cuestiones sobre las que hizo más hincapié.

"¿Cómo podemos seguir desarrollando el fútbol en Europa y evitar que se ensanche la enorme brecha entre los más poderosos y el resto?"; así se ganó a las federaciones más humildes. Es evidente que el trabajo que lleva haciendo UEFA en lugares donde el desarrollo de este deporte está más que retrasado está siendo muy positivo. Algunas naciones que hace un tiempo no tenían grandes jugadores empiezan a estar en el epicentro, con Noruega o Eslovaquia como ejemplos.

Aleksander Ceferin, presidente de UEFA REUTERS

También prometió revisar el Fair Play Financiero, que había demostrado su eficacia después de que los clubes europeos pasaran de reportar pérdidas por valor de 1.700 millones de euros en 2011 a 600 millones de euros en beneficios en 2017. Pero las situaciones puntuales de Manchester City y PSG, que han ido eludiendo sanciones por saltarse estas restricciones, han terminado haciendo que este sistema haya caído en desgracia y que los clubes vayan a incorporar en esta Superliga un nuevo tipo de control.

Para cumplir con esa promesa de reducir las distancias entre los poderosos y los humildes, decidió que debía tener a la parte más adinerada de su lado. Aumentó el poder de la Asociación de Clubes Europeos en la UEFA. Lo hizo concediendo dos puestos de miembro de pleno derecho al Comité Ejecutivo de este organismo a la ECA, esos mismos que, tras la dimisión de Andrea Agnelli y el resto de los presidentes de los clubes fundadores, han pasado a Nasser Al-Khelaïfi y Karl-Heinz Rummenigge.

Sobrepasado

Precisamente es clave la relación que tenían Ceferin y Agnelli. Ambos, jóvenes y ambiciosos, representaban el cambio tanto en las instituciones del fútbol como entre los presidentes de los grandes clubes. Eran tan acérrimos, que el primero es el padrino de una de las hijas del máximo responsable de la Juventus de Turín. "Probablemente sea la mayor decepción de mi vida. Nunca había visto a una persona que pudiera mentir así. Le llamé por teléfono el sábado y me dijo que solo eran rumores, pero que me llamaría en una hora. Luego apagó el teléfono", así de contundente fue el esloveno, movido por sus emociones y perdiendo las formas.

La juventud ha pasado una mala jugada a Ceferin, ya que ha quedado señalado a nivel institucional por su forma de afrontar el problema públicamente. Las amenazas, su manera de cargar contra algunos dirigentes y la promesa de buscar fórmulas para excluir a los clubes de las competiciones nacionales y continentales le han quitado la razón jurídica. Si al comienzo de su aventura en la UEFA algunos le acusaron de "falta de liderazgo", lo ha demostrado con la gestión de esta situación.

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