La Cartuja se vuelve a vestir de gala para albergar otra final de la Copa del Rey. Dos semanas después del histórico duelo en el que la Real Sociedad se llevó el título frente al Athletic, la edición de 2021 coronará su campeón. Los de Marcelino volverán a estar en la pelea y, como si del día de la marmota se tratara, se enfrentará al Barcelona, su rival en tres de sus últimas cuatro finales disputadas.

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Será un día de sensaciones encontradas para el Athletic, que viene de perder una final de Copa contra su máximo rival pero que puede sobreponerse solo dos semanas después con otra oportunidad por el título. Nunca antes un equipo había jugado dos finales del torneo del KO en un espacio de tiempo tan pequeño. Una oportunidad irrepetible que a la vez puede dejar un profundo dolor en caso de no conseguir la copa.

El Athletic agotó su primera bala contra la Real. No fue un partido bueno de los de Marcelino García Toral y un solitario gol de Oyarzabal desde el punto de penalti fue suficiente para decantar la balanza del lado txuri-urdin. La derrota dolió entre la afición rojiblanca, por lo que suponía ser la primera vez que los dos equipos vascos se medían en una final de la Copa del Rey.

Iker Muniain, capitán del Athletic Club de Bilbao, aplaude a los jugadores de la Real Sociedad al recoger el trofeo EFE

Ahora hay que comprobar si el dolor se ha convertido en estos catorce días en ganas de reponerse o ha hundido el barco del Athletic como algunos se temen por sus dos últimos empates. Como dijo Rafa Alkorta, director deportivo del Athletic, este viernes: "Hablar del partido de la Real no lleva a nada". Aunque será muy difícil.

La de este sábado es posiblemente la final más importante de la historia del Athletic, un club que en este 2021 cumple 123 años y puede presumir de ser el segundo equipo que más veces ha ganado la Copa del Rey (23) solo por detrás de su rival en La Cartuja, el Barça (30). El problema es que han pasado casi 40 años de la última vez, en 1984, que el Athletic ganó el título y perder dos finales en dos semanas dejaría una marca que perduraría durante años y años.

Por eso es tan especial para el Athletic, más que para el Barça, la final de este sábado. De si se levanta o no la Copa dependerá que los 'leones' vivan una de sus noches más felices o una de las peores. Es un ahora o nunca, quizás contra el peor rival que podría tener enfrente el equipo vizcaíno.

El Athletic - Barça es el clásico de la Copa del Rey y así lo dicen las tres finales (2009, 2012 y 2015) en las que se han medido ambos en las últimas once ediciones. La de ahora será la cuarta. El problema para el equipo de San Mamés es que la historia de todas esas finales ha sido siempre la misma.

El Barça, tres meses después

Pero también hay un consuelo para el aficionado del Athletic. Se repite el escenario y el rival del último título que ganó el equipo, que hay que recordar que ocurrió hace solo tres meses: la Supercopa de España. Han pasado muchas cosas desde entonces, pero hay que recordar que Marcelino llegó al Athletic y besó el santo, con tres partidos para ganar el segundo título del club vasco en 37 años.

Marcelino cierra su círculo en La Cartuja, el que empezó de la mejor manera en la Supercopa y tuvo su bache más duro en la final contra la Real. Los resultados ya no son los que eran antes, tampoco las sensaciones por lo mal que compitió hace dos semanas en un día tan importante, con ese temor que recordó a épocas pasadas cuando las finales de Copa eran siempre contra el Barça.

El Athletic se juega mucho más que la Copa. Se juega su ánimo. El del equipo y de una afición que lleva tantos años esperando una alegría así. La Supercopa abrió boca para lo que podía venirse con dos finales de Copa seguidas. Pero igual que nadie podía esperar un éxito tan temprano de Marcelino, era impensable que tres meses después el equipo estuviera así, evitando el desplome. La historia se escribe en La Cartuja.

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