Jesús era, aparentemente, un tipo normal. Fue conserje del pabellón deportivo Óscar Pereiro de Mos (Pontevedra) –antes de que fuera destinado al servicio de Vías y Obras del Ayuntamiento tras su primer arresto–y gustaba de hacer deporte. Hacía bien su trabajo, era una persona conocida y no parecía que pudiera incurrir en ningún delito. Sin embargo, desde 2010, se ha visto envuelto en varios procesos judiciales por abusos sexuales, maltrato, pornografía infantil… En definitiva, por muchas cosas –y todas relacionadas–. Por algunas ha sido condenado y por otras está pendiente. Pero para entender su historia, toca ir por partes.



El exconserje, que se encuentra en prisión provisional, fue detenido por última vez en 2016 después de ser acusado presuntamente de abusar sexualmente de dos menores, ambas jugadoras del equipo de fútbol sala femenino al que entrenaba, entre finales de 2015 y principios de enero de 2016. Con una de ellas, de 14 años, mantenía presuntamente una relación y con ella habría mantenido encuentros sexuales. Y, aunque estos eran, teóricamente, consentidos, el delito se le atribuye porque la chica no llega a la edad mínima de consentimiento sexual (en la actualidad es de 16 años). La Policía tendría pruebas y fotografías con él manteniendo relaciones dentro de un coche.



Fue arrestado en 2016 después de que el padre de la menor presentara una denuncia y porque se habría valido de su condición de entrenador y mentor, así como de la especial situación familiar de la víctima para obtener toda su confianza y sumisión. Por todo ello, la Fiscalía pide 26 años y ocho meses de cárcel para Jesús y le imputa dos delitos: uno de elaboración de pornografía infantil y otro de exhibicionismo y provocación sexual continuado sobre la menor, con el agravante de reincidencia.



Además de todo esto, la Fiscalía también solicita para el acusado un orden de alejamiento respecto a las dos menores y sendas medidas de libertad vigilada, así como la prohibición de acudir a eventos y recintos deportivos destinados a menores y de trabajar con estos.



REINCIDENTE



No fue detenido por primera vez en 2016. Antes, Jesús, ya tuvo que vérselas con la justicia tras varios incidentes. En 2011, fue arrestado tras la denuncia de una menor del equipo de fútbol sala femenino al que entrenaba cuando ésta tenía también 14 años. La ‘niña’ reconoció que su entrenador la llevó desde un pub a su casa en un coche y entonces ocurrieron los hechos.



Y en 2011 fue procesado por maltrato a su expareja, con la que tenía un hijo: cuando ocurrieron los hechos él tenía 22 años y ella 14. Tiempo después, cuando él tenía 33 y ella 25, la Audiencia de Pontevedra le redujo la pena a un año de cárcel al estimar que el delito de maltrato ya había prescrito. Sí mantuvo la pena por amenazas y coacciones.

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