La música del Atlético en el Molinón sonó plomiza en un primer momento, tornó en esperanzadora tras un nuevo fogonazo de Griezmann y acabó en réquiem de despedida a la Liga. Y en cierto modo parece justo que así sea. El Sporting, al fin y al cabo, hizo méritos para ello. Resistió tras el tanto del francés, siguió tocando la pelota y, tras chocarse durante 80 minutos contra el muro rojiblanco, encontró el hueco: primero con un gol de falta directa de Sanabria y poco después con otro tanto de Carlos Castro, que sólo tuvo que empujarla. Y fin de la historia. Con este resultado, los de Gijón dan un paso importante hacia la salvación -se quedan con 27 puntos- y los rojiblancos le dejan en bandeja la competición doméstica al Barcelona, que juega este domingo contra el Villarreal.



Lo cierto es que la tarde comenzó bien para los del Cholo. El Atlético de Madrid, que de un tiempo a esta parte ha desarrollado la capacidad de parecer ausente sin estarlo, encontró primero la llave. Sin jugar en exceso ni brillar en demasía, pero actuando con contundencia. Así, entre el rutinario trabajo defensivo, volvió a aparecer Griezmann. Sin avisar, como el que llega a una fiesta, el francés entró por la puerta, encendió los fuegos artificiales y los hizo saltar por los aires. Y, contra el Sporting, inauguró el marcador en la primera ocasión de su equipo. Él fue el encargado de sacar una falta al borde del área y el hombre que la puso en la escuadra. Pero también fue clave en el trabajo defensivo de su equipo, que no dejó tirar al Sporting entre los tres palos en toda la primera mitad.



Pero tras capitular el primer acto, todo cambió. El Atlético, que quizás pecó en exceso de falta de confianza, se olvidó de buscar el segundo. Se metió en su área y esperó que pasara el tiempo. Pero esto, a menudo, acaba en tragedia. Y así sucedió en el Molinón. El Sporting, movido por la necesidad, se puso el mono de trabajo y consiguió darle la vuelta al resultado. Sin desfallecer ni ponerse nervioso. Aguardó hasta el minuto 79 y golpeó a los rojiblancos con toda la fuerza del empate: Sanabria sacó una falta directa y, con ayuda de la barrera, recortó distancias.



Intentó espabilar el conjunto rojiblanco, pero se dio cuenta de que su reacción llegaba tarde. Ya sin Griezmman en el campo, su paso hacia delante se tornó en una condena. En dos acciones de contraataque seguidas, el Sporting estuvo a punto de consolidar la remontada. Y en la tercera, Carlos Castro, que se encontraba solo dentro del área, hizo el segundo tanto. Y fin de la historia. Porque la victoria, más allá de ser contra el Atlético, coloca al Sporting con 27 puntos y lo saca del descenso a la espera de lo que hagan sus rivales directos.



Muy distinta es la situación del Atlético de Madrid, que se podría marchar a once puntos de distancia de la primera plaza si el Barcelona consigue la victoria contra el Villarreall. Es decir, el Cholo y sus pupilos se despiden prácticamente de la Liga. Y si bien es cierto que la tarea ya era complicada, ahora la hazaña parece imposible. Eso sí, la derrota contra el Sporting le sirve al conjunto rojiblanco para sacar dos conclusiones de cara a la Champions League. La primera, que no se pueden bajar los brazos hasta que el árbitro pita el final, y la segunda, que esperar en campo propio es una opción, pero salvo que sea con dos goles de ventaja, es un peligro a tener en cuenta. En cualquier caso, toca aprender la lección.

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