Se quedó inicialmente en el banquillo, pero en media hora se llevó los titulares del partido. Tres minutos después de entrar, en su primera jugada, decidió un encuentro que todavía incomodaba al Real Madrid. El Bernabéu ya le había aplaudido al reemplazar a Bale y terminó encantado con él. No ha costado muchos millones, ni hace ruido, ni está en la categoría de las estrellas, pero Lucas Vázquez ha adelantado a futbolistas como Jesé en las rotaciones y ha convencido definitivamente a su entrenador y a su público de que tiene capacidad para ser titular en uno de los equipos más caros del mundo.

El nuevo Callejón 

Dos rasgos definen al jugador nacido en Curtis (La Coruña) hace 24 años: el desborde y el trabajo defensivo. Encara siempre y baja siempre. Lucas (como prefiere ser llamado) es el último representante de la estirpe de futbolistas canteranos ‘repescados’ por el Real Madrid tras ganarse el respeto fuera de casa (como Carvajal, Casemiro o José Callejón). Generoso en el repliegue y con una voluntad irrenunciable para encarar arriba, representa (con más técnica y menos gol) el papel que Callejón, también proveniente del Espanyol en su día, ejecuta en el Nápoles.

Se trata, ante todo, de un jugador eléctrico vertical. Extremo puro de los de toda la vida, Lucas cumple hasta ahora el manual de velocidad, desborde, centro y compromiso defensivo que ya mostró el año pasado en Cornellá. Fue el futbolista que más faltas recibió la pasada temporada en toda La Liga (al igual, por cierto, que le había sucedido en Segunda División la campaña anterior). Sólo tiene una pega hasta ahora: marca pocos goles (uno hasta ahora). Ha dado ya seis asistencias (cinco de ellas a su socio predilecto, Cristiano Ronaldo) y promedia mejores números que ningún otro jugador en centros al área. Callado, discreto, recibe el beneplácito de los líderes del vestuario. Y era uno de los favoritos de Benítez, como Casemiro.

Su consolidación en la banda derecha ofrece varias alternativas al Madrid. Una es devolver algún día a Bale a su añorada banda izquierda (como pasó el martes) cuando Cristiano juega en punta: un esquema habitual cuando no está Benzema. Además, la querencia de Lucas por desbordar hacia fuera contrasta con la tendencia diagonal hacia el interior que tienen otros competidores por el puesto, como James o Isco, en partidos que requieran un cambio táctico. Tiene, por último, un agudo sentido del desmarque y del juego sin balón, como han destacado invariablemente sus entrenadores juveniles. Tras seis meses compite solventemente por un puesto contra estrellas mundiales. Y es, además, un chico de la casa. En una temporada difícil es ya una de las revelaciones del año.

Una joya estadística en defensa

Lucas es, con bastante diferencia, el jugador de ataque con mayor porcentaje de duelos individuales ganados (62,5%), un reflejo de su carácter eléctrico. La temporada pasada fue uno de los diez jugadores ofensivos que más balones recuperó (y más tarjetas amarillas recibió) en la competición nacional: aunque su posición natural es incuestionablemente la de extremo derecho, Lucas se adapta a la posición de interior y puede jugar también en banda cambiada. Es creativo y audaz: en su año españolista fue el octavo jugador de la Liga con más regates exitosos, según WhoScored.com, por detrás de Messi, Neymar o el propio Isco.

El joven centrocampista llegó al Real Madrid en el verano de 2007, con 16 años, y allí fue creciendo hasta ser un baluarte en el Castilla que consiguió el ascenso a Segunda División en 2012. La temporada siguiente explotó en la Liga Adelante: fue máximo anotador (9 goles) y asistente (8) del filial blanco antes de completar una prometedora pretemporada con el primer equipo que le terminó llevando a Barcelona, por muy poco dinero, a cambio de un rodaje asegurado: disputó 39 partidos, marcó cuatro goles y dio seis asistencias. Su cara de niño bueno, su entendimiento con el delantero Sergio García (hoy en Qatar) y su carácter humilde y tranquilo le hicieron popular en un club acostumbrado a pulir jugadores de la cantera madridista. No se desconcentró y aprovechó su única oportunidad para regresar al Santiago Bernabéu.

Tímido y discreto, el canterano disfruta de su momento. “No hay ningún rival al que temer”, dijo tras el partido sobre el sorteo de cuartos de final. El Bernabéu (que siempre emite opiniones) silbó a James, el ‘crack’, ovacionó a Totti, la leyenda, y abrazó definitivamente a Lucas. Son pocos los jugadores de la casa que emigran para rodarse y encuentran sitio en la primera plantilla. En términos de rentabilidad, pocos futbolistas salen mejor parados de cualquier análisis esta campaña que Lucas Vázquez, el jugador que encara siempre y baja siempre.

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