Óscar Pereiro, en un acto de La Vuelta 2026.

Óscar Pereiro, en un acto de La Vuelta 2026. Europa Press

La Vuelta

Óscar Pereiro, 49 años: "Si hubiera sido futbolista sería multimillonario, llegando al nivel que llegué en la bici"

El exciclista español, ganador del Tour de Francia 2006, protagonizó una dilatada trayectoria sobre la bicicleta.

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Jorge Pacheco
Publicada

El ciclismo es un deporte de héroes solitarios y sacrificios invisibles. Así lo demuestra el gallego Óscar Pereiro, ganador del Tour de Francia 2006, en una sincera charla en el pódcast En Modo Avión, emitido recientemente en YouTube.

Con la perspectiva del tiempo, el exciclista reflexiona sobre su trayectoria con una honestidad brutal que desarma. Desde muy pequeño, Pereiro mostró un carácter indomable.

Su infancia estuvo marcada por una obsesión competitiva que lo alejó del fútbol, un deporte de equipo donde no toleraba la falta de compromiso ajena. Tras destacar rápidamente en pruebas de ciclismo juvenil, Pereiro descubrió su verdadera vocación: "Joder, aquí puedo ganar yo solo, no necesito a nadie para ganar".

Ese espíritu individualista definió su destino deportivo. No obstante, el camino no fue sencillo, requiriendo el apoyo total de su entorno. Sus progenitores fueron pilares clave, especialmente al ver el esfuerzo de un hogar humilde: "Mi padre, que ha trabajado en una cadena de montaje de coches, tiene los dedos todos fastidiados de estar apretando tuercas".

La dureza de su juventud se tradujo en una rutina de entrenamiento espartana y rudimentaria, alejada de los sofisticados métodos modernos de preparación.

Pereiro recuerda que debían desafiar al clima extremo del norte sin la indumentaria tecnológica de la que disfrutan los corredores actuales, usando incluso escarpines de buceo para protegerse.

Para él, el mal tiempo era una oportunidad psicológica frente a sus rivales directos: "Cada día que llueve es un día que le estás ganando al acojonado que no sale a pasar frío".

Óscar Pereiro con el maillot amarillo del Tour de Francia

Óscar Pereiro con el maillot amarillo del Tour de Francia OP

Ese ciclismo clásico, casi amateur en comparación con el actual, también se reflejaba en la alimentación y en la ausencia de nutricionistas específicos durante su juventud.

Las victorias se celebraban con la misma naturalidad con la que se sufría en la carretera. Al rememorar el día en que le confirmaron oficialmente que era el vencedor del Tour de Francia, Pereiro detalla una pintoresca celebración improvisada en mitad de un entrenamiento con sus paisanos: "Nos paramos vestidos de ciclistas en una pulpería, pedimos pulpo y tomamos vino".

Finalmente, el aspecto financiero dibuja una línea divisoria insalvable entre disciplinas. El exciclista de Mos reconoce la inmensa disparidad de ingresos con el fútbol, admitiendo que, de haber alcanzado el mismo estatus en el césped que el obtenido sobre las dos ruedas, su realidad económica sería otra: "Si hubiera sido futbolista sería multimillonario, llegando al nivel que llegué en la bici".

Sin embargo, lejos de mostrar amargura, Pereiro concluye con serenidad que los valores de superación, autodisciplina y resiliencia que le otorgó la bicicleta valen más que cualquier fortuna.