En Benidorm, en una Copa del Mundo marcada por el barro y la épica, Mathieu van der Poel volvió a competir a un nivel inalcanzable. Pero el gran foco del día lo acaparó Felipe Orts, protagonista de un podio histórico ante su público, construido a base de resistencia, convicción y carácter.
Desde el banderazo inicial, con un trazado castigado por la lluvia y los tablones actuando como juez implacable, Van der Poel dictó sentencia. No hubo especulación.
Aceleró desde la primera vuelta, primero acompañado por Del Grosso y más tarde en solitario, hasta desdibujar cualquier referencia. La carrera quedó partida en dos: el arcoíris escapado al frente y, muy por detrás, la auténtica lucha por el resto del honor.
Ahí apareció Orts. El alicantino, impulsado por el aliento de su gente, fue ganando protagonismo vuelta a vuelta. La caída de Aerts en los tablones agitó la pelea por el podio y Felipe, sereno y lúcido, supo interpretar la situación.
Tras moverse entre la sexta y la octava posición en los primeros compases, sin precipitarse ni perder referencias, fue recortando diferencias mientras por delante Thibau Nys resistía en la lucha por la segunda plaza.
El momento clave llegó en la quinta vuelta. Orts lanzó su ofensiva. Clara, contundente, sin mirar atrás. Saltó hasta la segunda posición aprovechando las dudas del grupo perseguidor, mientras Del Grosso asumía la tarea de darle caza.
Van der Poel, ajeno a todo, incluso se permitió cambiar de bicicleta sin que su paseo victorioso se viera alterado.
Un final apoteósico
Las últimas vueltas se convirtieron en un ejercicio de pura resistencia. Nys logró volver a la rueda de Orts e incluso le pidió colaboración, un gesto de respeto mutuo que elevó aún más la batalla. Hubo sobresaltos, equilibrios imposibles y fuerzas al límite.
Con la campana anunciando el último giro, el neerlandés ya festejaba una victoria más en su interminable palmarés; por detrás, el español apretaba los dientes para defender un sueño que se materializó al cruzar la línea de meta.
Van der Poel, la leyenda incorporada a última hora, firmó otra exhibición. Felipe Orts, un podio que resume toda una carrera. En el Mediterráneo, también se escribe ciclocross del grande.
