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Las bicicletas llegan a cualquier rincón del mundo. Son el medio de transporte más universal que existe. Da igual el país, el continente o lo recóndito del lugar, que seguramente allí cerca haya uno de estos maravillosos instrumentos de dos ruedas.

A Mauricio, por supuesto, también llegan las bicis. Sin embargo, jamás en la historia este pequeño conjunto de islas situadas al sudeste de África, en el paradisiaco Océano Índico, se había relacionado el ciclismo directamente con el profesionalismo.

No al menos hasta ahora. El pequeño país africano ya puede presumir de tener a su primer ciclista profesional de la historia gracias a Alexander Mayer (Curepipe, 1998). A sus 27 años se mezclará entre los mejores corredores del mundo por primera vez, pero como reza el refrán, nunca es tarde si la dicha es buena. Y en este caso lo es.

EL ESPAÑOL ha podido hablar con el ciclista que acaba de firmar por el Burgos Burpellet BH. El equipo español le ha dado la oportunidad de su vida a Mayer, que desde este mismo fin de semana tratará de responder a la confianza depositada en él.

Una historia de superación, de segundas y terceras oportunidades, y sobre todo de la tenacidad en la persecución de un sueño, el de ser el primer ciclista profesional de un país, Mauricio, que cuenta con una población de poco más de un millón de personas.

Un mensaje le cambió la vida

La pasión por montar en bicicleta le viene de serie a Alexander Mayer. Desde muy pequeño vio que en su familia aquello era algo habitual, y él también comenzó a cogerle el gusto.

"Comencé a montar en bicicleta cuando tenía 12 años. Mi padre y mi hermano ya estaban metidos en el ciclismo, y yo también quería ser parte de eso. Empecé con la bicicleta de montaña por diversión, pero rápidamente desarrollé una mentalidad competitiva: siempre quería ser más fuerte", dice Mayer para EL ESPAÑOL.

"Finalmente, me pasé al ciclismo de ruta y realmente empecé a exigirme", cuenta el nuevo ciclista del Burgos Burpellet BH sobre el momento clave en el que comenzó a descubrir una vocación.

Alexander Mayer, en competición. DAPHNEY DUPRÉ / BURGOS BH

Durante su etapa de juvenil, Mayer aparcó la bicicleta para tratar de sacar adelante sus estudios de Bachillerato. Para eso se mudó a Burdeos, en Francia, pero en pleno curso recibió un mensaje que cambió su vida drásticamente.

"Michel Theze, el exentrenador principal del Centro Mundial de Ciclismo de la UCI, me contactó para decirme que Mauricio quería formar un equipo para competir internacionalmente", cuenta el nuevo fichaje del equipo Burgos Burpellet BH.

Entonces decidió dejar la universidad y centrarse completamente en el ciclismo, eso pese a que su forma había perdido frescura después de un tiempo parado: "Unos meses después, ya estaba en la línea de salida del Tour de Ruanda", dice Mayer.

"Pasar de ser estudiante a competir contra profesionales en tan poco tiempo fue surrealista", asevera el ciclista de Mauricio, todavía estupefacto por lo que le sucedió hace tiempo.

Atrapado en Mauricio

Mayer sentía que su carrera empezaba a despegar y que el ciclismo se tornaba cada vez en algo más serio. Enseguida fue consciente de que quedarse en su país de origen no era una opción para tratar de mejorar, así que pasó a correr en Francia con el equipo de División Nacional Fybolia Locminé.

Aquello fue en 2019 y en 2020, pero en ese preciso instante llegó la pandemia. La Covid-19 paró el mundo por completo y aquello destrozó a Mayer: "Pasé casi dos años atrapado en Mauricio. Mi nivel volvió a bajar y realmente me cuestioné mi futuro", cuenta para EL ESPAÑOL.

Sin embargo, su novia, ahora futura esposa, le animó a que siguiera peleando por su sueño. "Ella creyó en mí más de lo que yo lo hacía", dice con un profundo respeto el ciclista de Mauricio. Se unió a un equipo continental en Londres, pero poco después la escuadra cerró.

"De nuevo, me quedé preguntándome qué hacer", relata el ciclista, casi desesperado en ese punto. "No me rendí y encontré un lugar en Foran, un equipo con sede en Londres que me brindó un verdadero apoyo. Las dos últimas temporadas han sido las más exitosas de mi carrera: mi nivel mejoró enormemente y finalmente empecé a ver de lo que era capaz", cuenta el ciclista.

La llamada de Burgos

En medio de esta explosión apareció el equipo Burgos Burpellet BH. El conjunto morado hace ya tiempo que comenzó una política muy particular, con fichajes extranjeros de nacionalidades poco habituales en el ciclismo. Una estrategia que le ha dado un gran rendimiento en los últimos años a la hora de sumar puntos UCI.

Vencedor de los Juegos Africanos y del Campeonato de las Islas del Océano Índico, este mismo fin de semana se estrenará con su nuevo equipo en los campeonatos nacionales de su país. Tendrá un año y medio por delante para demostrar su valía en el pelotón profesional.

Ahora, con esta nueva oportunidad frente a mí, realmente creo que puedo seguir progresando y aportar todo lo que tengo al equipo. He pasado por contratiempos, pausas y comienzos en falso, pero cada vez he regresado más fuerte. Y estoy listo para dar el siguiente paso", finaliza.