Primoz Roglic acaba de cerrar un año para olvidar. El corredor esloveno no ha podido pelear por ninguno de sus dos grandes objetivos de la temporada y ahora ya mira al 2023 con muchas incógnitas abiertas. Desde su importancia en el equipo Jumbo-Visma hasta su estado físico pasando por la posibilidad de salir al mercado de fichajes

En principio, esta última parece descartada ya que las últimas informaciones apuntan a que habría renovado su continuidad en la formación neerlandesa para las temporadas 2024 y 2025. Todo después de que hubiera trascendido el interés de equipos como INEOS en su fichaje. La factoría británica busca líder de manera desesperada y también han pensado en Remco Evenepoel

Con el asunto de su continuidad casi atado, Roglic quiere saber ahora qué importancia va a tener en un Jumbo que ahora no gira a su alrededor, si no en torno a Jonas Vingegaard. El danés ha entrado por la puerta grande con su victoria en el pasado Tour de Francia después de que Roglic haya fracasado en los últimos tres intentos. 

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En el primero tenía la corona dorada ya en la mano cuando un increíble Tadej Pogacar se la arrebató con una crono antológica con final en la exigente subida de la Super Planche des Belles Filles. En el segundo tuvo que ver como de nuevo Pogacar salía como campeón y él tenía que abandonar tras una dura caída. Ahí fue cuando Vingegaard empezó a resonar en la cabeza del gran público. 

Primoz Roglic y Jonas Vingegard. EFE

Y en este 2022, ha vivido de nuevo una película de terror. Una nueva caída, esta vez sobre la increíble etapa del pavé tiranizada por la exhibición de Pogacar en la escapada y de Van Aert en la persecución, le dejó fuera de combate. Se cayó, se dislocó el hombro y se fisuró alguna vértebra. Perdió tiempo, siguió en carrera, ayudó a Vingegaard a desbancar a Pogacar y después se retiró. 

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Una hazaña increíble a la que pretendía dar continuidad en La Vuelta, la carrera que había ganado en las últimas tres ediciones. Sin embargo, cuando el esloveno estaba inmerso en la pelea con Evenepoel y Enric Mas, se fue al suelo en un sprint y tuvo que decir adiós a la prueba. El golpe agravó lo que ya arrastraba del Tour y destrozó por completo su hombro derecho. Tanto que incluso su carrera profesional ha estado "al límite".

Una operación de riesgo

Mucho se rumoreó sobre si el ciclista esloveno estaba realmente tan dañado como para no poder pelear por su cuarto entorchado en la ronda española. Sin embargo, los médicos han confirmado ahora que ha estado jugando con su futuro tras haber competido en La Vuelta tal y como había llegado del Tour. 

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Primoz Roglic llega a meta en la etapa 16 de La Vuelta tras sufrir una caída pocos metros antes EFE

Este lunes se sometió a una operación para corregir la dislocación de hombro. De momento, permanecerá con el brazo inmovilizado durante dos meses tal y como ha adelantado la web cyclingnews.com y se espera que esté listo para el inicio de la próxima temporada en plenas facultades. Sin embargo, existe un cierto riesgo de que pueda recaer o de que su hombro no quede totalmente apto para la élite. Una situación que aumenta la preocupación dentro del equipo Jumbo, donde hay ciertas dudas con el rol que debe adoptar.

Vingegaard será el líder para el Tour, cargo que se ha ganado por méritos propios, y Roglic tendrá que valorar si elige el Giro de Italia o si va de segunda espada a Francia. La Vuelta será otro terreno de conflicto de intereses para ambos. Y Jumbo debe solucionar la situación mientras comprueba cómo se encuentra un Roglic que cumple años, hará 33 a finales de mes, sin llegar de amarillo a París.