La concejalía de Deportes del Ayuntamiento de Logroño, a través de Rubén Antoñanzas y de su cuenta de Twitter, ha anunciado que la ciclista Sheyla Gutiérrez ha renunciado a la ayuda concedida por el municipio para que preparase su participación en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. La riojana tomó esta decisión al no poder completar los entrenamientos por la Covid-19, pero ella misma matizó que, ahora, hay "otras urgencias" que atender.

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La actual ciclista del Movistar Team femenino lo explicó así en su cuenta de Twitter, haciendo mención al agradecimiento que le habían brindado desde el Ayuntamiento: "En realidad el motivo es que existen otras urgencias ahora mismo. Espero que se emplee en personas que lo necesiten en estos tiempos... gracias". Todo el mundo en la provincia ha querido mostrar su respeto por la decisión y resaltar el gesto que había tenido.

La dos veces campeona de España en ruta, tercera en la contrarreloj de esta temporada, no ha podido correr apenas en esta temporada por la pandemia. Además de esa suspensión de la cita en Japón, la ciclista de 26 años no pudo completar la carrera de los campeonatos de Europa. Eso sí, se llevó La Périgord, una carrera de un día en Francia.

El palmarés de la corredora nacida en Varea es extraordinario con victorias en el Gran Premio de Plumelec-Morbihan, donde también tiene un tercer puesto reciente, Le Samyn des Dames y las generales del Tour de Zhoushan y en el Panorama Guizhou. Además, suma en su palmarés un top10 en los campeonatos del Mundo de 2016 y una etapa en el Giro Rosa.

Pasión por el ciclismo

Sheyla ha vivido prácticamente con una bicicleta bajo el brazo desde su nacimiento. Sus tíos fueron los principales culpables de que tuviera esta pasión, que comenzó en la Escuela de Ciclismo de Logroño. Todo ello, muy a pesar de que su madre le insistiera en que probara otros deportes también. Pero, a los 17 años, consiguió su primer gran resultado: fue sexta en el Campeonato del Mundo Junior, en la prueba de ruta.

Un año después se convertiría en campeona de España junior, por lo que daría el paso al profesionalismo. Ya como ciclista del primer nivel, también se hizo con el campeonato de España sub23. Su carrera iba lanzada, pero un accidente de tráfico estuvo a punto de truncar su paso al estrellato. En 2018, sufrió un atropello en Logroño. Le ha costado recuperarse de los problemas que le provocó ese episodio negro en su trayectoria, pero ahora es una de las reinas del ciclismo nacional.

Corre por placer, quizá esa sea una de los secretos de su gran nivel. Su pelea ahora es que por fin entre en la sociedad un ciclismo femenino que va dando pasos agigantados, con la consolidación de las pruebas relacionadas con el Tour de Francia, La Vuelta y el Giro

"El ciclismo femenino es muy entretenido, la gente que empieza a ver carreras se da cuenta de que hay que estar pendiente en todo momento porque siempre pueden suceder cosas. Gracias a esa diversión nos apoyan y tenemos más medios que otros deportes femeninos", explicaba en una entrevista para la diputación de Logroño.

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