¿Y después de Contador, qué? Muchos, después de la Vuelta, cuando el pinteño diga adiós, se harán esta pregunta. Su despedida, la del segundo mejor ciclista de la historia de España -aunque les pese a algunos-, dejará huérfano el trono nacional. Sin embargo, el futuro, aciago en múltiples ocasiones, no se anticipa oscuro. Su relevo, la persona que se postula como su sucesor, Mikel Landa, ha dado un paso hacia delante. Este martes, el vasco ha anunciado que militará en el Movistar las próximas dos temporadas. Y lo hace para ser líder, para aspirar a ganar el Tour de Francia. Se ha cansado de subir a otros. Ahora quiere que sean otros los que lo ayuden a él a llegar a la cima. 



“Nunca volveré a estar en un equipo como segundo”, reconoció durante el pasado Tour. Mikel Landa, entonces, se sentía bien. Mucho mejor que su jefe de filas, Chris Froome, ganador de la última edición. Y, con ese mensaje, se puso en el mapa. Se ofreció a liderar un proyecto. Se postuló, sin decirlo, como uno de los candidatos a luchar por la ronda francesa durante los próximos años. Tomó la decisión de armar revuelo en su equipo, pero al mismo tiempo se mostró dispuesto a escuchar los cantos de sirena que le llegaban desde el resto de equipos; en especial, desde el Movistar.



Landa escuchó ofertas, reflexionó sobre cuál era la mejor opción y decidió fichar por el Movistar. Allí se encontrará con Nairo Quintana, que tiene contrato hasta 2019, pero podría firmar por el Astana en los próximos meses. Ese movimiento, lógico para todas las partes, deja al vasco como líder absoluto dentro del equipo, con Valverde -que se encuentra recuperándose de su lesión de rodilla-, Marc Soler y Rubén Fernández a la retaguardia. Con todos trabajando para que él aspire a ser uno de los candidatos a ganar el próximo Tour de Francia.

Mikel Landa, durante el Tour de Francia. Reuters



La oportunidad le llega a Landa en el mejor momento posible. A sus 27 primaveras, tiene la experiencia y las cualidades necesarias como para estar entre los grandes del pelotón. “Es una gran noticia para nosotros”, reconoció Eusebio Unzué, mánager general del equipo. Y añadió: “Por edad y por lo que está demostrando, es el corredor llamado a liderar el ciclismo español durante los próximos cursos”, finiquitó. Y así es, salvo que alguien lo impida. El vasco está, ahora mismo, para dar muchas alegrías a España.



Mikel Landa, que debutó en 2010 en las filas del Orbea continental, dio el salto posteriormente al Euskatel-Euskadi (allí estuvo hasta 2013) para después pasar por el Astana y el Sky. Durante este tiempo, confirmó que estaba para ser uno de los grandes ciclistas del pelotón. Escalador de postín, talento puro sobre ruedas y con un potencial todavía por explotar, el ciclismo español espera que dé ese salto tanto en lo deportivo como en lo mediático y que sustituya a Alberto Contador, que ha decidido poner punto y final a su carrera.



Su reto lo iniciará tras ser cuarto en el Tour de este curso y tras ganar el Giro del Trentino y la Vuelta al País Vasco (ambas en dos ocasiones), la Vuelta a Burgos (tres veces) y después de ser tercero en el Giro de 2015, donde se tuvo que frenar para favorecer al entonces líder de su equipo, Fabio Aru, en el Astana. Aquello le hizo salir hacia el Sky; y ahora, años después, le ha hecho tomar la decisión de recalar en el Movistar. Hecho el movimiento, ‘sólo’ le queda confirmar su talento y responder tanto a su propia ambición como a las expectativas que se han puesto sobre su figura.

Mikel Landa, durante el Tour de Francia. Reuters

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