G.E.
Publicada

Chumi Ortega no es un jugador de baloncesto más. A sus 28 años, el escolta del Morabanc Andorra e hijo del boxeador olímpico José Ortega Chumilla ha demostrado que la disciplina que le llevó a la élite del baloncesto español también se puede aplicar fuera de la pista.

En un revelador episodio del pódcast "Dinero y Bolsa", Ortega compartió sin filtros cómo gestiona sus finanzas personales y por qué muchos deportistas terminan arruinados años después de colgar las botas.

"He visto a muchos compañeros vivir como si el contrato fuera eterno, y eso es un error", confesaba Ortega al ser preguntado por los casos de deportistas que acaban en la ruina.

El escolta es consciente de que las carreras en el deporte profesional son extraordinariamente cortas y que los ingresos, por elevados que parecen, tienen fecha de caducidad. "Hay que ser realista. Un contrato en la ACB puede durar dos o tres años, pero luego puede que no llegue otro", advertía.

La educación financiera que recibió en casa marcó un antes y un después en su forma de ver el dinero. Su padre, José Ortega Chumilla, fue boxeador olímpico y vivió en primera persona lo efímero que puede resultar una carrera deportiva.

Chumi Ortega, durante un partido con el Andorra. ACB PHOTOS

"Ver a mi padre pasar de estar en lo más alto a tener que reinventarse me enseñó que el dinero hay que respetarlo y trabajarlo desde el primer día", explicaba Chumi en el pódcast.

El jugador de baloncesto no solo ahorra, sino que invierte con criterio. "Trabajo con fondos indexados porque creo en la inversión a largo plazo. No busco pelotazos ni hacerme rico de un día para otro. Busco construir algo sólido", aseguraba.

Entre los libros que recomiendan para entender esta filosofía destacan "El pequeño libro para invertir con sentido común" de John Bogle, "Psicología del dinero" de Morgan Housel y "La disciplina marcará tu destino" de Ryan Holiday.

Su estrategia financiera es sencilla pero efectiva: divide sus ingresos en tres partes. Una parte para gastos corrientes, otra para ahorro de emergencia y una tercera para inversión.

"No se trata de cuántas ganas, sino de cuánto guardas y cómo lo haces crecer", sentenciaba. Esta mentalidad le ha permitido construir un colchón financiero que le dará tranquilidad cuando termine su carrera deportiva.

"La disciplina que aplicamos para llegar a la ACB es la misma que hay que aplicar al dinero. Si entrenas todos los días para mejorar tu tiro, ¿por qué no dedicas tiempo a aprender sobre finanzas?", planteaba Ortega con contundencia. Para él, ambos aspectos requieren el mismo nivel de compromiso y constancia.

El baloncestista también es consciente de las tentaciones que rodean a los deportistas de élite. "Te llueven oportunidades de inversión por todos lados. Gente que te promete duplicar tu dinero en seis meses, negocios que parecen increíbles pero que en realidad son humo", advertía.

Su consejo es claro: desconfiar de cualquier propuesta que suene demasiado buena para ser cierta y rodearse de profesionales de confianza.

En el pódcast, Chumi Ortega se mostró firme en su objetivo: "Quiero poder retirarme del baloncesto sin preocupaciones económicas. No quiero ser uno más de los que se arruinan cinco años después de dejar de jugar".