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No es una final, pero como si lo fuera. El Baskonia visita el campo del Partizan en un partido que se antoja trascendental de cara a las aspiraciones del equipo vitoriano de terminar entre los diez primeros. La irregularidad está siendo el talón de Aquiles del equipo dirigido por Pablo Laso en una temporada muy complicada.

El Baskonia, tras 20 días sin jugar por la celebración de la Copa y los partidos de las selecciones nacionales y con la incógnita de cómo responderá el equipo después de tanto tiempo sin partidos, regresará este viernes a la competición, y lo harán en 'el infierno' serbio del Belgrado Arena, donde se enfrentará al Partizan en la jornada 27 de la Euroliga.



Acostumbrados a jugar cada tres días, todo apunta a que el equipo que mejor se adapte al ritmo del encuentro tendrá mucho ganado ante el triunfo final. Así, el partido es importante para los intereses clasificatorios del equipo vasco, lejos de las zonas de 'play in' y que con un triunfo recortaría distancia con un rival al que ya superó en Vitoria.

En la rueda de prensa previa al partido, Pablo Laso puso en valor el juego exterior del Partizan y su rotación interior. El ambiente podría jugar un papel importante según el técnico vitoriano. "Si no es la cancha más caliente, es una de las más exigentes en Europa", subrayó Laso.



Sin embargo, adelantó que no se va a ver un equipo nuevo y desveló que remarcaron lo que tienen que hacer bien. "A mí me gustaba jugar en estos ambientes y a los jugadores también les gusta", expresó sobre la atmósfera que tendrá el partido ante un Partizan que "ha movido mucho en verano y que iba a crecer con el paso de la temporada".