Juego de Tronos vivió el pasado lunes uno de sus momentos más emocionantes. La batalla de Invernalia pasará a los anales de la historia de la televisión por su épica y su nivel de producción, capaz de mantener una hora y cuarto de capítulo con una de las contiendas más espectaculares que haya visto el audiovisual.

Noticias relacionadas

Todo el mundo habla de la guerra contra los Caminantes Blancos, de las decenas de bajas causadas, de esa MVP que fue Arya Stark y de lo que está por venir en los tres episodios que quedan antes de que Juego de Tronos baje el telón para siempre. Lo que pocos saben y nadie vio -y no fue por la comentada y polémica oscuridad del episodio- es que la Batalla de Invernalia tuvo un invitado español. Se trata de Javier Botet, y él fue uno de los Caminantes Blancos que amenazó a los héroes de la ficción basada en las novelas de George R.R. Martin. Pero no fue uno cualquiera, uno de esos miles que mueren en el campo de batalla, sino que le reservaron un papel fundamental, el del muerto viviente que amenaza a Arya en la biblioteca. Una escena que parece sacada de un filme de terror de supervivencia.

Botet tiene sólo tres minutos de gloria en el capítulo, pero los ha disfrutado y agradecido a lo grande en sus redes sociales. Ha sido el maquillador Barrie Gower el primero que ha aprovechado el éxito del episodio para dar las gracias a Botet “por su paciencia, buen humor y su maravillosa interpretación de una de nuestras criaturas en el último episodio de Juego de Tronos”. A lo que el español ha respondido en Instagram: “Se acaba la serie mas épica de la historia pero no sin que haya podido ir a jugar un rato allí, con toda esa masa de cracks que la han hecho posible. Otro enorme GRACIAS a la vida por otro regalo increíble”.

Gower, el genio detrás de las prótesis de la serie, agradecía a todos aquellos que tuvieron que estar horas y horas de maquillaje para lucir terroríficos, algo que se aprecia en el making of que ha colgado Botet en sus redes sociales, donde se ve cómo rodaron la escena, y también los pocos detalles de su aspecto que se hacen con efectos digitales. También se cuenta que él fue escogido de forma expresa para ese papel gracias “a su doble articulación y la capacidad de hacer cosas ridículas con su cuerpo, así como su familiaridad con el uso de prótesis. Necesario para que se vea tan espeluznante”.

Aunque Javier Botet no cope los focos ni pasee por las alfombras rojas, su participación en grandes producciones de Hollywood es comparable a la de estrellas españolas como Penélope Cruz o Antonio Banderas, sólo que en su caso se ha centrado en papeles menos agradecidos físicamente, ya que su peculiar físico, alto y espigado, y su forma de moverlo consiguiendo una expresividad increíble, le han convertido en el mejor cuando un director busca a un actor para dar vida a criaturas aterradoras.

Botet en La cumbre escarlata.

El papel que le consagró, y por el que el mundo del terror le encumbró es el de la Niña Medeiros, aquella infectada / poseída que convertía la casa de [REC] en un infierno. Jaume Balagueró y Paco Plaza revolucionaron el género, y su apuesta por un miedo real y físico les hicieron apostar por una persona real caracterizada para su personaje. Así empezó a salir en la trilogía y en filmes de Álex de la Iglesia, hasta que consiguió un padrino de altura para entrar en Hollywood. Se llamaba Andy Muschietti, era argentino y Guillermo del Toro le había apadrinado para rodar un filme de terror de nombre Mamá y con producción española.

Allí también se convirtió en la criatura terrorífica que asustaba a los protagonistas. Su trabajo tampoco pasó desapercibido, y Del Toro le llamó para La cumbre escarlata, a partir de la cual encadenó trabajos en Hollywood que le han llevado a exitazos como It, Alien: Covenant, Slender Man y ahora a Juego de Tronos. Nunca un secundario terrorífico había sido tan importante.