“Hay mujeres y muy buenas”. Habla Marian Arlegui, conservadora del Museo Numantino, sobre el montaje de un congreso en el Museo Arqueológico Nacional (MAN), amparado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y la Universidad Complutense, en el que se ha optado por no invitar a arqueólogas especialistas en la cultura céltica. El resultado del evento es anacrónico: 11-0.

Gonzalo Ruiz-Zapatero, catedrático y antiguo director del departamento de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid y organizador del simposio Ciudades y estados en la Europa céltica explicó a este periódico que “el criterio debe ser la competencia y el estudio de los Celtas” y que este área está “dominado por los hombres”. “Esa es la realidad”, aseguraba. Preguntado por Magdalena Barril, actual directora del Museo Arqueológico de Cuenca y durante dos décadas conservadora jefe de este departamento en el el MAN, aseguró que “no ha publicado nada sobre el tema”.

Marian Arlegui señala varios nombres: Isabel Baquedano, cuya tesis tesis sobre el mundo vettón “es incuestionable”; Marisa Cerdeño es una especialista que excava y publica sobre el mundo celta en el norte de Guadalajara “y sus estudios e investigaciones se utilizan”; también habla de Magdalena Barril y de Silvia Alfayet, que ha trabajado sobre la religiosidad celtibérica. El colectivo Arqueólogas Feministas -del Colegio oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía, Letras y Ciencias de Madrid- llamó la atención sobre el programa: “Es abrumador, asombroso, sorprendente, lamentable, intolerable…”.

Yacimiento arqueológico de Ceremeño.

“Hay mujeres y las hay muy buenas”, insiste. Aclara que el planteamiento de las ciudades y el Estado es un planteamiento que se aborda por primera vez, que “sólo hay un especialista y no está en la mesa de once. Los once son especialistas incuestionables, muchos son maestros, otros prometen mucho. Pero llama mucho la atención que no hayan contemplado ni una mujer. Claro que hay arqueólogas capacitadas para estar en esa mesa”, añade Arlegui, especialista a su vez en este campo.

Con la reapertura del Museo Arqueológico Nacional, el nuevo diseño del museo dio cabida a “aportaciones de los últimos años como el castro celtibérico de El Ceremeño (Guadalajara) como representativo del poblamiento prerromano de la Hispania Céltica”. Es una ficha del propio MAN de la investigación realizada por Marisa Cerdeño.

Academia en manada

Precisamente, este trabajo sobre ciudades y poblados no se tuvo en cuenta ni por los organizadores, ni por Andrés Carretero, director del MAN, que aprobó el 11-0 que se desarrollará hoy jueves en el museo público, desatendiendo a la Ley de Igualdad y al rigor académico. La amistad entre Carretero y Ruiz-Zapatero viene de lejos: el director le encargó el relato museográfico del nuevo MAN. Además, tal y como ha podido confirmar este periódico, la organización no ha alquilado la sala, es una cesión gratuita. “La llamada Academia se parece más a una manada académica”, cuenta una de las afectadas por la discriminación a este periódico.

Más imágenes del yacimiento de Ceremeño.

La propia Cerdeño cuenta a este periódico que no le sorprende la forma de organizar el coloquio porque “es el estilo de algunos de los organizadores desde hace décadas”. “Y no sólo tiene que ver con cuestiones de feminismo, sino con los grupúsculos de poder excluyentes que funcionan en nuestras universidades y que en algunos casos, además, son tradicional y descaradamente misóginos”.

Las mujeres hemos realizado importantes aportaciones al conocimiento del mundo celta, a partir de investigaciones primarias

“Lo que me ha parecido inadmisible es que como defensa a la denuncia pública, los organizadores hayan argumentado que no se invitó a ninguna mujer porque las que se dedican a la temática celta lo hacen de manera colateral y, además, no viven en Madrid y no había dinero para invitarlas, dado que esa afirmación no se corresponde en absoluto con la realidad”, explica la arqueóloga, especialista en el mundo celta peninsular, que excavó durante varios años y publicó puntualmente.

La cara rancia

Cerdeño asegura que sólo en Madrid podría señalar media docena de investigadoras dedicadas al tema y “que hemos realizado importantes aportaciones al conocimiento del mundo celta, a partir de investigaciones primarias, que no todos tienen en su haber”. La defensa de la falta de mujeres es falsa. “Caen en el machismo más rancio”.

Unas arqueólogas en plena excavación. John Atherton

La organización no ha contestado todavía al colectivo de Arqueólogas feministas. Alicia Torija, de esta agrupación, explica que lamenta que el MAN, uno de los pocos museos con un discurso que incluye a las mujeres, con una plantilla mayoritariamente femenina, tropiece con estas prácticas machistas. “Sólo pedimos que a partir de ahora la dirección del MAN ejerza mayor control sobre lo que programa”.

Sólo pedimos que a partir de ahora la dirección del MAN ejerza mayor control sobre lo que programa

Además, Torija no cree que haya temas a los que las mujeres no se puedan dedicar, que no hay asuntos masculinos ni femeninos: “Las cuotas no sirven, pero es inadmisible que de once expertos no haya ninguna mujer, porque las hay. Me quedo con compañeros como Lauro Olmo y Felipe Criado, que nos han mostrado su apoyo”. Hay quien habla de “manada académica” a este corporativismo masculino, al que se refieren también como “cuñadismo académico” fuera de control.

Mujeres a cambio de subvenciones

Isabel Baquedano es la responsable del Área de Protección de la Comunidad de Madrid, en la Dirección General de Patrimonio Cultural, y reconoce estar “bastante triste, ni siquiera decepcionada” con este asunto. Cuenta que ellas trabajan en museos y administración y muchas no tienen tiempo para investigar y publicar. “A ellos les pagan por ello. Pero hay muchas mujeres en la Universidad que lo hacen”. Por eso le gustaría saber quién da el carné, porque “en la mesa hay hombres que no son especialistas en celtas, sino en íberos”.

Y como madre me siento fatal, porque me preocupa mucho cómo educarán en cuestión de género a mis hijos

Está muy dolida porque ella trabaja con Gonzalo Ruiz-Zapatero en un proyecto de investigación arqueológica… sobre celtas en España. Ella y dos mujeres científicas más, especializadas en esta cultura, que han sido ignoradas por el propio organizador. “¿Necesitaban tres mujeres para que les dieran la subvención?”, se pregunta sobre sus compañeros. “Cuando dicen que no tenemos nivel de investigación, mienten. En España hay muchas mujeres que hacen investigación. Me molesta que a mis compañeras de museos se les ningunee. Porque publican. No lo entiendo. Estoy horrorizada”, dice.

Y cita a Encarnación Cabré Herreros, que fue la primera mujer arqueóloga en España… y se dedicó a lo celta. “Y como madre me siento fatal, porque me preocupa mucho cómo educarán en cuestión de género a mis hijos, sobre todo a mi hijo, en la Universidad. Tendrán que explicar a sus alumnos si esto es lo que piensan de sus compañeras. Me duele las formas. No entiendo lo que ha pasado. Estoy desolada”.

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