Mujeres encerradas entre cuatro paredes de una casa. Una situación que a muchos les podrá recordar lo vivido el año pasado y que forma parte de la historia del teatro español contemporáneo. En La casa de Bernarda Alba no sólo hay muros físicos (a los que se enfrentaron los españoles en marzo de 2020), sino también sociales propios de la época.

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Lo explica a la perfección la ópera de Miquel Ortega basada en el clásico lorquiano, cuyo estreno tendrá lugar este fin de semana en Málaga después de aplazarse hasta dos veces por la pandemia. Para el director de orquesta y compositor, es "bastante simbólico después de lo que hemos vivido porque habla exactamente de lo mismo".

El Teatro Cervantes despedirá con esta "fiel" adaptación su temporada lírica, frustrada en gran medida por los continuos aplazamientos debido al Covid y la decisión arbitraria de la Junta de cancelar El barbero de Sevilla.

El director de orquesta y compositor Miquel Ortega Daniel Pérez / Teatro Cervantes

El público podrá disfrutar el sábado y el domingo de la versión operística del drama donde Lorca pone el dedo en la llaga en temas tan actuales como la represión sexual de las mujeres, la violencia y el clasismo. "Es un muro social el que se vive, el de las convenciones. Hay momentos que intento reflejarlo en la música. Hay un motivo, el de la imposición de estas reglas sociales, que es el que tiene más arraigo con lo español. Muchas veces son injustas", critica Ortega en conversación con EL ESPAÑOL tras el primer ensayo general.

¿Cree que Bernarda Alba sigue vigente en algunas partes de España? "Se siguen viviendo situaciones similares. El qué dirán importa. "Mi hija ha muerto virgen", grita Bernarda. Que no se sepa por el qué dirán. Y todas esas convenciones en cierta medida todavía las podemos encontrar. Hay una doble moral. Es muy triste, pero el arte está ahí para reflejarlo", responde el compositor que no se corta al hablar de la corrección política de estos tiempos.

"Hoy en día se están censurando algunas obras por machistas como Carmen de Bizet. Próspero Mérimée denunció esa situación de machismo por parte del hombre celoso que la mata. Un director de escena ha hecho que Carmen mate a Don José. Así alteras el mensaje. Las cosas no se arreglan cambiando las obras. No podríamos ver Otelo de Shakespeare. Ahí el dramaturgo no aplaude esa actitud, esa violencia, lo que haces es denunciarlo", zanja.

El propio maestro dirigirá desde el foso un reparto que encabeza Nancy Fabiola Herrera, mezzosoprano que encarnará a la tiránica viuda que arrastra a sus cinco hijas a seguir un luto riguroso por la muerte de su marido, y que cuenta también con las voces de Carmen Romeu, Luis Cansino, Carol García, Berna Perles, Ana Häsler, Belén Elvira y Milagros Martín.

Parte del elenco de la ópera Daniel Pérez / Teatro Cervantes

La puesta en escena de su versión de cámara de La casa de Bernarda Alba, sustentada en un libreto de Julio Ramos, presenta a una Bernarda alejada de los tópicos. "Mi ópera intenta ser lo más fiel posible a la obra de Federico, pero intento huir de la Bernarda localista. Y sólo hay dos o tres puntos que remiten a lo que podría ser Andalucía", señala.

Las bandas sonoras de cine han inspirado en gran medida al compositor, que no duda en definir su versión como cinematográfica. "Cine y ópera se retroalimentan. La ópera sirvió de base a los compositores de música de películas cuando empezó el sonoro y ha seguido así toda la vida. Muchas veces la música escénica, la ópera, se ha apartado de ese lenguaje descriptivo para usar un lenguaje más abstracto. El teatro, la ópera, debe usar un lenguaje descriptivo", reconoce el artista, ferviente cinéfilo al que le encantaría escribir bandas sonoras para películas.

Gestación de la obra

La obra siempre le ha acompañado porque desde muy jovencito la había leído. Había días que se iba al instituto con un ejemplar. Con veintipocos años pensó en hacer una ópera de La casa de Bernarda Alba. "Hablé con el libretista, Julio Ramos, que era un artista multidisciplinar. Ha sido muy fiel y ha respetado mucho el espíritu. Empecé a componerla en 1991 con 28 años. Justo en ese momento había empezado a dirigir orquestas y estaba como en el Teatro de la Zarzuela. Hice un plan de trabajo, escribiendo los distintos motivos. La composición se alargó ocho años", relata entusiasmado.

Otra foto del ensayo en el Teatro Cervantes Daniel Pérez / Teatro Cervantes

El montaje del Teatro Cervantes y el Teatro Villamarta de Jerez ve la luz ahora en Málaga tras un 2020 "desastroso". "Me pasé casi nueve meses sin currar. Mi mujer, que es actriz, sigue sin trabajar desde entonces. En mi caso, todos los ahorros que tenía en esos nueve meses se me fueron completamente", relata Ortega.

"No ha habido apoyo institucional de ningún tipo. En otros países sí ha habido. No ha habido ni empatía por parte de la administración de Hacienda, que se ha negado a aplazar ciertos pagos de 2019, incluyendo el mío y el de otros colegas cuando hemos un montón de meses sin trabajar. Me parece deleznable", denuncia el compositor que se despide de la charla con un mensaje claro: "Hay que aplaudir a los teatros y a los artistas de todo tipo por resistir y luchar".