"Gran Hermano está en situación de barbecho, de descanso. Veremos y hablaremos de cómo será su futuro. Pero en 2020, no". Estas palabras las pronunció Manuel Villanueva, director de contenidos de Mediaset España el pasado mes de julio de este año 2020 durante la rueda de prensa en la que se presentaban los formatos del nuevo curso tras el verano. Era obligada esa pregunta. El escándalo estaba en la calle, reabierto desde diciembre de 2019. No se hablaba de otra cosa tras ver la luz pública, dos años después, unas imágenes de Carlota Prado (26 años), inéditas, dentro del reality, presenciando, supuestamente, cómo abusaban de ella en una noche de fiesta y alcochol en Guadalix en 2017. 

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Del visionado de aquellas imágenes a la actualidad han tenido lugar muchos acontecimientos: juicios, cancelación del reality, pérdida de anunciantes, escándalo mediático y mucho desdoro. De ahí, el "barbecho" de este 2020. Sin embargo, el nuevo año que está a punto de estrenarse, 2021, trae bajo el brazo la feliz noticia de que Gran Hermano, ese sello tan poderoso para la cadena de Vasile, vuelve. Eso sí, lo hace con 'trampa', con nuevas medidas e, inevitablemente, con la sombra de Carlota Prado acechando. 

José María y Carlota durante un momento de pareja en 'Gran Hermano Revolution'.

La productora Zeppelin ha trabajado hercúleamente en este retorno. Ha puesto en marcha la aplicación de un nuevo protocolo de prevención y actuación ante situaciones de abuso sexual. Según expresó la compañía en un comunicado hace unas semanas, tras aquel polémico caso que sigue en vías de resolverse judicialmente, la productora "ha realizado una reflexión honesta y constructiva para proponer mejoras sobre las situaciones vividas y compartir con la industria los aprendizajes extraídos". La 'trampa' es que no vuelve del todo el formato original: no lo hace la versión anónima o Revolution, sino Gran Hermano VIP o DÚO. Así, vuelven, pero a medio gas. 

Antes de explicar este nuevo protocolo, viajemos en el tiempo. Diciembre de 2019. Nadie, o muy pocos, podían imaginar lo que esas imágenes de Carlota en el confesionario harían zarandear los cimientos de uno de los realities más emblemáticos, si no el que más, de la cadena de Fuencarral y de España. Cuando parecía que la mancha esparcida en 2017 en Gran Hermano Revolution había quedado atrás, difuminada por la frágil memoria, todo volvía al presente ese diciembre. El caso de Carlota Prado cobró especial trascendencia cuando, dos años después de la supuesta agresión sexual que sufrió la joven en Guadalix, salieron estas imágenes en las que se veía a la víctima destrozada en el confesionario tras visionar los hechos que demostrarían el abuso por parte del concursante José María López.

Las redes ardían al ver este material y culpaban directamente a Mediaset por la mala gestión del caso. Todo se reabría de nuevo. Echemos la vista atrás para recordar el caso. Los hechos por los que los responsables de la productora Zeppelin TV, encargada de realizar el programa Gran Hermano en sus versiones anónima, VIP y DÚO, fueron llamados a declarar tuvieron lugar en la madrugada del 4 de noviembre de 2017. La noche del día 3, el reality organizó una fiesta temática en la que facilitaron bebidas alcohólicas a los concursantes que, tras haber perdido la prueba semanal, apenas contaban con comida.

Carlota y José María durante una escena en 'Gran Hermano Revolution'. Mediaset

Avanzada la madrugada, Carlota Prado, que se encontraba en un claro estado de embriaguez, fue llevada por su entonces pareja a la habitación donde, según la acusación de la fiscalía, estaba completamente inconsciente en la camaEn ese momento, José María López abusó presuntamente de ella bajo las mantas. Una escena que fue grabada y visionada por el equipo encargado de vigilar a los concursantes durante la noche. A la mañana siguiente, la organización de Gran Hermano llamó al murciano al confesionario y lo expulsó "por una conducta intolerable". A continuación, la productora presentó una denuncia en la comandancia de la Guardia Civil del municipio madrileño de Colmenar Viejo. 

Posteriormente, convocaron a Carlota Prado para relatarle lo ocurrido y le mostraron las imágenes en las que aparecía ella misma siendo presuntamente víctima de un abuso sexual. En diciembre de 2019 todo se precipitó, como si el tiempo no hubiese pasado: una jueza ordenó la reapertura del caso y la fiscalía solicitaba dos años y medio de cárcel para José María López, el presunto abusador, y la acusación particular, es decir, los abogados de Carlota Prado, la víctima, exigía una indemnización de 100.000 euros tanto supuesto agresor como a la productora.

El protocolo establece actuaciones concretas para evitar los errores que se cometieron en el caso de Carlota. Mediaset

Mientras todo esto sucede, otro acontecimiento está teniendo lugar, de carácter mucho más pecuniario y de imagen, de puertas para adentro: los anunciantes, la publicidad, las marcas que aparecen durante la emisión del formato Gran Hermano, comienzan a caer. No quieren saber nada de este escándalo y no desean ni una sola salpicadura. Mediaset acabó el año 2019 con alrededor de 55 marcas desligadas, desde El Gaitero, hasta Jazztel, Telefónica, Nivea, Pepsi o Casa Terradellas. Con todo el desdoro que ello conlleva. Todo ello provoca que los mandamases no cuenten con Gran Hermano en un tiempo, en 2020 lo ponen "en barbecho". 

Ahora bien, ¿qué tiene que decir y cómo está Carlota Prado en todo este embrollo? JALEOS se puso en contacto con su entorno en julio de este año. Su familia, sus amigos, algunos compañeros de su edición y su pareja, el rapero Rypdal, estaban tremendamente preocupados por ella. No solo se abría un capítulo doloroso para ella, sino que muchos seguidores del formato la culpaban a ella de que se hubiese cancelado de la parrilla. "Cada vez que sale una noticia de Gran Hermano y de este asunto tan feo, ella lo pasa muy mal. Y ya no tanto por el hecho de que la prensa intente contactar con ella, porque ella entiende vuestro trabajo, sino porque en las redes sociales la gente es muy cruel", se deslizó entonces. 

En marzo de este año se hace público el primer interrogatorio a los responsables de Zeppelin TV. Los vídeos datan del 16 de noviembre de 2018 y las personas que aparecen en él son Florentino Abad, productor ejecutivo y Súper habitual de la casa, Álvaro Díaz, director general de la productora y María Robles, la Súper de guardia aquella noche. En sus declaraciones, hay puntos en los que no se ponen de acuerdo y enrarecen la comprensión. Las versiones que expusieron presentan contradicciones en tres puntos fundamentales del 'caso Carlota': cuánto alcohol se les dio a los concursantes, quiénes tienen la potestad de llamar a la seguridad y cuál es el protocolo de actuación ante casos que puedan derivar en delitos: desde peleas físicas a abusos sexuales.

Nuevo protocolo

Claro está, había mucho en lo que trabajar. Perfilar, perfeccionar. Y se pusieron manos a la obra. En noviembre de 2020, tras el anuncio del regreso de Gran Hermano, la productora presentaba su protocolo de prevención y actuación. "Siguiendo las recomendaciones de expertos, hemos hecho un protocolo práctico y riguroso que incluye medidas específicas que nos ayudarán a reforzar nuestra política de tolerancia cero ante situaciones de abuso sexual", afirmó Pepa Álvaro, coordinadora de contenidos y directora de casting de Zeppelin.

En el documento de 13 páginas que Zeppelin puso a disposición de toda la industria audiovisual para "seguir trabajando, mejorando y ampliando", la empresa establece una serie de criterios para corregir los graves errores que se cometieron en la casa de Guadalix con la supuesta violación a Carlota Prado. Las 44 acciones y pautas de actuación que recoge el documento están destinadas e identificar y abordar situaciones de abuso o agresión en el entorno concreto de concursos y programas televisivos. De esta manera, las medidas están divididas en tres grupos en función del momento de emisión: antes, durante y después del programa.

La organización llevará a cabo distintas acciones antes, durante y después del programa. Mediaset

Las acciones previas al reality se centran en la formación y concienciación tanto a los miembros del equipo como a los concursantes, así como la prohibición de la ingesta excesiva de alcohol. Además, los participantes deberán facilitar a la organización el contacto de una persona de confianza que será avisada en caso de que sufra alguna agresión. En cuanto a las acciones a llevar a cabo cuando el programa ya esté en emisión, se centran en atender correctamente a la víctima del supuesto abuso, actuando "de manera rápida, aunque no precipitada" y prestándole en todo momento información y atención psicológica, apartándola de la dinámica del reality y ofreciéndole un ambiente "de confianza, de apoyo emocional con personas cercanas y fuertes".

En este punto, cabe recordar que uno de los aspectos más polémicos del supuesto abuso sexual en GH Revolution fue la forma en que se le comunicaron los hechos a la víctima: Carlota vio la secuencia completa en el confesionario, sola y sin asistencia psicológica, mientras la grababan. Para evitar que esto vuelva a ocurrir, el nuevo protocolo establece que "la conversación con la persona afectada se hará de forma presencial contando con el apoyo de un equipo de psicólogos y expertos en violencia de género que deberán estar presentes en la misma sala".

Por último, el documento que ha hecho público Zeppelin establece seis acciones a realizar tras la finalización del programa. Están centradas en el compromiso con la víctima para ofrecerle seguimiento y apoyo terapéutico incluso después de terminar la relación contractual con ella. En ese sentido, la organización valorará "ayudar a la víctima a crear un proyecto vital/profesional, por los daños sufridos". En cualquier caso, será la víctima quien decida si acepta el apoyo de la productora, por lo que su decisión deberá ser respetada.

[Más información: Así no habrá abusos sexuales en 'Gran Hermano': los 44 mandamientos de Zeppelin para evitarlo]