El pasado 24 de marzo, Alejandra Rubio celebraba su vigésimo cumpleaños en pleno confinamiento. Con el estado de alarma activado a nivel nacional, vivió un día un tanto agridulce, ya que solo pudo contactar con algunos de sus seres queridos, ya fueran familiares o amigos, a través de las nuevas tecnologías, y no en persona, tal y como le hubiera gustado.

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Esa celebración, sin embargo, puede ser una muestra más del complicado momento que atraviesa la hija de Terelu Campos (54). A nivel profesional, parecía que sus colaboraciones en Viva la vida le iban a abrir muchas puertas, pero recientemente Rubio se descolgó con unas declaraciones sobre dos concursantes de Supervivientes, Hugo Sierra (45) y Adara (26), que podrían salirle muy caras. "Os puedo desvelar que Adara y Hugo tienen pactada una reconciliación una vez terminado Supervivientes 2020", aseguró en este espacio de Telecinco.

Las reacciones no se hicieron esperar, y apenas 48 horas después de esas declaraciones, los abogados del propio Hugo Sierra entraron en escena para pedirle a Alejandra Rubio que se retractara públicamente de dichas declaraciones. En caso contrario, interpondrían una querella criminal por calumnias e injurias. Esta amenaza parece haber suscitado cierta preocupación en el clan de las Campos, que verían seriamente comprometido el futuro en el mundo de la pequeña pantalla de la hija de Terelu.

Más problemas

Alejandra Rubio es colaboradora de 'Viva la vida'. Mediaset

Sin embargo, esta no es la primera vez que Alejandra Rubio es noticia. Su llegada a Viva la vida y su reputación en Instagram han dado para mucho. Sin ir más lejos, hace escasas semanas confesaba que algunos de sus seguidores en esa red social le habían preguntado cuánto pesaba, su respuesta no tuvo desperdicio: "Peso 43 kilos, estoy ahí, en mi constitución; ahora me lloverán las críticas", confesó antes de asegurar que está cogiendo peso durante la cuarentena, algo que, a su juicio, le viene bien.

Otro problema de salud, un poco más importante es el que nos lleva hoy a destacar a Alejandra Rubio. La hija de Terelu Campos se ha mostrado hasta la fecha bastante lenguaraz a la hora de hablar con los medios de comunicación. Por eso, en mayo de 2019 alertaba de la posibilidad de que en un momento dado tuviera que pasar por el quirófano y no para someterse a una operación de estética, precisamente.

Las sospechas se dispararon cuando en una ocasión comentó que no podía ponerse zapatos de tacón alto, una decisión que cobró mayor sentido cuando ella mismo explicó que sufre escoliosis. Se lo diagnosticaron hace relativamente poco tiempo, concretamente cuando tenía 15 años: "Empezó a dolerme mucho la espalda al andar. Una cosa muy rara. Entonces, mi padre decidió llevarme al médico, me realizaron una radiografía y vieron que tenía escoliosis".

Alejandra ha mostrado la radiografía de su columna en su canal de Mtmad. Mediaset

El origen de esta dolencia puede estar, según la propia Rubio, en una afición que tenía años atrás: "Todo empezó a raíz de que empezara a montar en moto por el campo. Como peso tan poco, yo creo que me fastidió la espalda, pero realmente puede deberse a muchísimas cosas", explicó, antes de contar que este problema de salud está condicionando su vida e incluso ha derivado en problemas secundarios, como una ligera desviación de la pelvis.

Los médicos definen la escoliosis como la desviación lateral de la columna vertebral. Al parecer, en un alto número de los casos (alrededor del 85%) su origen es desconocido, aunque también puede estar relacionada con defectos en la formación embrionaria o, en los casos más severos, con distrofias musculares.

Alejandra Rubio ha sido la última Campos en dar el salto a la televisión. Gtres

Algunos de sus síntomas más notables son las contracturas musculares, la desviación en los hombros, espalda y cadera o dolor de espalda. A la hora del tratamiento, los expertos barajan dos opciones. Una de ellas, la conservadora, se basa en unos ejercicios de rehabilitación que tienen como objeto fortalecer la musculatura. De forma complementaria, en algunas ocasiones se coloca un aparato ortopédico, ya sea un corsé o un collarín.

La otra opción es la que apuntaba Alejandra Rubio: el paso por el quirófano, aunque, dicho sea de paso, no suele ser habitual, dado que conlleva una serie de riesgos notables, además, de incluir un postoperatorio bastante incómodo para el paciente.

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