Muy pocos hubieran aventurado, allá por 1999 cuando comenzó a colaborar con Crónicas Marcianas, que Boris Izaguirre (54 años) iba a labrarse una carrera tan prolífica en nuestro país, y no se alude solo de su presencia en numerosos espacios televisivos, sino en sus aclamadas incursiones en el mundo literario.

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Todo este tiempo ha servido para que el público viera que ese histrionismo del que hacía gala el venezolano en sus primeras apariciones en el programa que presentaba Javier Sardà (61) era simplemente un rasgo del personaje que se creó para amenizar un late show donde la provocación era un ingrediente rutinario.

Boris Izaguirre, Manel Fuentes, Mariano Mariano, Galindo, Xavier Sardà y Rosario Pardo.

Detrás de ese hombre que se quedaba, a las primeras de cambio, en paños menores, ha aparecido un presentador culto, respetable y con un lado de ternura que ha quedado plasmado en varias novelas. Aunque en 1991 debutaba en su Venezuela natal con El vuelo de los avestruces, es en España donde está desarrollando su carrera literaria, con títulos como Verdades alteradas y, sobre todo, Villa diamante, novela que fue finalista del prestigioso Premio Planeta en el año 2007.

Dislexia

Cualquiera que se haya enfrentado al reto de un folio blanco será consciente de la dificultad que tiene escribir un relato, una complejidad que crece de manera exponencial cuando hablamos de una novela. Pues bien, en el caso de Boris Izaguirre, el mérito es aún mayor si se tiene en cuenta un problema que marcó de forma notable su infancia: padecía dislexia.

Este trastorno del aprendizaje supone un importante obstáculo en la formación de cualquier niño, dado que dificulta enormemente una herramienta tan básica como la lectoescritura. Uno de los rasgos más comunes de la dislexia es que el sujeto en cuestión confunde o altera el orden de letras, sílabas o palabras, a pesar de que no existan problemas físicos, psíquicos o socioculturales. 

El presentador venezolano afincado en España desde hace más de 25 años ha reconocido que tuvo una infancia difícil por las dificultades en lectoescritura. Fue el propio Boris Izaguirre quien reveló un asunto tan íntimo durante el programa de Bertín Osborne (64) Mi casa es la tuya, emitido en 2017: "Sufrí dislexia de pequeño. Por ello no sabía atarme los cordones, iba siempre con ellos sueltos hasta los 9 años. Lo más tremendo era el abecedario. Tardé muchísimos años en leer porque no podía poner en orden las cosas", recordó.

Boris Izaguirre en 'Mi casa es la tuya'.

A pesar de que una amiga de su madre le auguró un futuro complicado por la suma de "la dislexia y el amaneramiento", Boris y su progenitora no tiraron la toalla, haciendo gala de una gran tenacidad a través de ciertos ejercicios domésticos. Aunque consiguió superar algunas de las trabas que aparecían por el camino, el escritor venezolano confiesa que "la dislexia me sigue afectando mucho, sobre todo escribiendo. Es algo que en el fondo me hace bien reflexionar sobre ello. Pero me da mucha culpa recordarlo porque mi madre era una persona que estaba dedicada al control de lo físico, de repente una de las cosas más conflictivas de su hijo era el control de su movimiento".

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