La que se avecina nunca volverá a ser la misma y el fuego podría ser la solución más viable para Montepinar. Fue el pasado martes cuando Alberto Caballero (44 años), el productor de la exitosa serie de Mediaset, dio las claves del punto de inflexión que sufrirá el legendario edificio de Mirador de Montepinar. Tras doce temporadas cobijando entre sus paredes las trepidantes historias de sus habitantes, el sobrino de José Luis Moreno (72) ha hablado alto y claro, aunque no sin cierta congoja: "Nos tenemos que mudar del plató, así que, si para cuando terminemos de grabar los últimos capítulos sigue compensando hacerla, habrá una variación sustancial". 

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Sin duda, un considerable varapalo tanto para los fieles espectadores como para los que hacen posible la ficción que, según ha podido conocer JALEOS, tiene "preocupado a todo el equipo". No es para menos: desde 2007 llevan grabando la trama en el mismo set y esos escenarios ficticios se han colado en los hogareños españoles como algo propio. La mudanza de plató vendrá motivada porque la productora de La que se avecina, Contubernio, no ha llegado a un acuerdo con el propietario de los platós donde se graba, con el que mantienen "ciertas diferencias". En otras palabras, las discrepancias las libran directamente con Moreno, el tío de los hermanos Caballero. 

Algunos de los vecinos de Mirador de Montepinar. Mediaset

Tal y como relataba el pasado sábado este periódico, la relación entre Contubernio y Kulteperalia en estos momentos estaría en un punto "insostenible". Retomando la explicación de Alberto, este matiza que, desgraciadamente, la logística se ha impuesto y la continuidad de la serie solo tendría cabida en otro escenario: "No se puede trasladar el decorado, ya es una cuestión puramente logística. Tendrá un final de lo que es ahora ese edificio, esa estructura. Tú no puedes trasladar un decorado inmenso, que tiene doce años y que ya está para el arrastre". Desavenencias aparte, lo cierto es que este severo golpe de timón provocará un rasgón en la continuidad de la serie. Daños colaterales que no se podrán remediar. Ahora bien, ¿cómo encajarán los guionistas este "cambio de ciclo"? ¿Qué punto y aparte tienen en mente los mandamases? 

En palabras de Caballero, el equipo creativo ya anda pergeñando opciones para cuando ese fatídico momento llegue: "Una mudanza de edificio, cambio de decorado global, spin offs de personajes concretos… O, a lo mejor, no hacemos nada más y pasamos a otra cosa. Lo primero que hay que ver es cómo llegas de vivo a ese momento, si nos seguimos divirtiendo al escribirla, si los actores siguen vinculados al proyecto y si la audiencia quiere seguir viéndolo". 

Teniendo en cuenta que, pese al tiempo que la ficción llevaba sin emitirse, las audiencias han respondido ampliamente con las expectativas -en su estreno cosechó un 22,6 por ciento de cuota de pantalla y 3,1 millones de espectadores-, todo hace indicar que el público tendrá ganas de más y, por tanto, se verán en la tesitura de tomar una decisión ipso facto. En ese esperanzador caso, no estaría de más echar la vista atrás y analizar cómo se obró en el caso de la versión original de la ficción, Aquí no hay quien viva, en Antena 3.

Los vecinos de la extinta serie 'Aquí no hay quien viva' en el último capítulo. Atresmedia

En ese momento, la ficción, que estaba bajo la directriz de la productora de José Luis, Alba Adriática, optó por echar el cierre en la quinta temporada de emisión aduciendo un mal estado del edificio y su desalojo definitivo ante la amenaza de derrumbe. La razón que se esgrimió entonces fue que la serie se despidió debido a que Telecinco compró el quince por ciento de la productora por once millones de euros, aunque más tarde se informó que esta operación ya llevaba tiempo en proceso porque José Luis Moreno tenía la intención de marcharse de Antena 3. Pese a todos los intentos por prolongar la serie, Antena 3 no consiguió reanudarla. 

La última escena de aquella ficción es la de los vecinos apostados en la acera de enfrente del que hasta ahora había sido su edificio, mirando con nostalgia y rememorando sus mejores momentos en él a la vez que planifican su futuro a corto plazo. Hasta que todo se funde a negro y, ya en la vida real, comienzan a desmontar el decorado. ¿Será así el final de La que se avecina o tendremos un final trágico a modo de incendio? ¿Veremos Mirador de Montepinar devorado por las llamas? Si la relación entre los Caballero y José Luis Moreno continúa así, arderá sin remedio. 

[Más información: Nuevo pufo de José Luis Moreno: Miguel Poveda le demanda por impago]