Este martes, 13 de enero, el cantante Julio Iglesias (82 años) se ha convertido, muy a su pesar, en el protagonista de la información tanto a nivel nacional como internacional. Ha sido acusado de agresión sexual por parte de dos extrabajadoras de sus mansiones en el Caribe.
Ambas mujeres, una empleada del servicio doméstico y una fisioterapeuta personal, respectivamente, aseguran haber sufrido agresiones sexuales, acoso y abuso de poder cuando trabajaban en las mansiones que el artista posee en República Dominicana y las Bahamas.
Los hechos se remontan a 2021, cuando trabajaban en régimen interno para el artista. Entonces, la más joven de ellas tenía 22 años. Las extrabajadoras, una de origen dominicano y una venezolana, señalan un entorno laboral de humillaciones y tocamientos no consentidos.
Julio Iglesias, ayudado por dos trabajadoras para entrar en el mar, en 2020.
Huelga decir que esta grave acusación contra el intérprete de Me va, me va acontece en un momento vital para él marcado por la discreción más absoluta. Hace mucho tiempo, años más bien, que pocos son los datos que trascienden de la vida de Iglesias.
Vive a caballo entre República Dominicana y Bahamas y su entorno más próximo insiste en que Julio está razonablemente bien de salud, con los achaques habituales derivados de su avanzada edad, pero, en esencia, el artista presenta un estado de salud óptimo.
Cierto es que Julio tiene problemas de movilidad manifiestos, como consecuencia de sus severos dolores de espalda de cuando sufrió un accidente de tráfico en el año 1962. De hecho, la última imagen pública que existe de Julio evidencia su delicada salud.
La imagen está tomada en el verano del año 2020. En ella, Julio necesita de la ayuda de dos trabajadoras -que lo agarran de los antebrazos- para poder acceder a la playa, en su residencia de Punta Cana. De la instantánea se puede deducir que Julio camina lento y a duras penas.
Julio Iglesias, en uno de sus últimos conciertos, en 2019.
Se entiende apremiante la ayuda de esas dos trabajadoras para que Julio pueda hacer vida normal y disfrutar de una de sus grandes pasiones: el mar. Julio luce un bañador azul oscuro y las dos féminas que lo acompañan optan por dos vistosos y coloridos bikinis.
Esta imagen, como decíamos unas líneas arriba, es la última que se tiene del cantante. Desde el verano de aquel pandémico 2020, no se han registrado fotografías recientes de Julio y éste sólo utiliza en sus redes sociales imágenes antiguas.
Como es natural, hace cerca de cinco años, la fotografía despertó preocupación y cierta alarma, pues se veía al intérprete en un estado débil y con un deterioro más que evidente.
"Está muy cascado físicamente, siempre ha sido muy coqueto y no acepta verse así", aseguró entonces Antonio Montero en el extinto Sálvame. Lydia Lozano (65), por su parte, apuntó: "Está fatal de dolores. Siempre ha padecido de dolores de espalda a raíz del accidente que tuvo".
Con "morriña" de España
En paralelo a esta acusación de agresión sexual, Julio Iglesias vive retirado del foco mediático y centrado, según su entorno, en varios proyectos audiovisuales que lo tienen ilusionado y en los que contará su vida y obra.
Diversas fuentes apuntan a que está implicado en la reescritura y actualización de sus memorias y, sobre todo, en varios proyectos audiovisuales que narrarán su trayectoria profesional y personal.
En ese contexto se enmarca el acuerdo histórico que ha cerrado con Netflix para llevar su biografía a la pantalla en forma de serie de ficción y docuserie, una colaboración en la que, por primera vez, ha decidido participar activamente en el proceso creativo para "contar la verdad" de su vida.
Personas de su entorno, como su amigo y productor Ramón Arcusa, han explicado recientemente que Julio está "bien", "feliz" y especialmente ilusionado con el proyecto de la serie de 12 capítulos sobre su vida, que recorrerá sus más de cinco décadas de carrera y también su compleja vida personal y familiar.
En el plano personal, Julio Iglesias ha reforzado su vínculo con España a través de una casa en Galicia, tierra de su padre. En 2023 adquirió una vivienda unifamiliar de alto valor paisajístico en la provincia de Ourense, una finca amplia, muy privada y pensada para el descanso.
Esta adquisición ha generado multitud de titulares. Aunque apenas la ha visitado y en algún momento se ha especulado con una posible venta, fuentes cercanas aseguran que sigue siendo un proyecto en el que el cantante mantiene el interés, ligado a la "morriña" que siente por su país.
