Cuando está a punto de cumplirse un mes del alta hospitalaria de Charly, el marido de Lydia Lozano (65 años) continúa con su lento proceso de recuperación. Tras algo más de dos meses ingresado en un hospital madrileño por una fuerte infección bacteriana, el esposo de la colaboradora de televisión recibió el alta el pasado 18 de diciembre.
Desde entonces se encuentra en su domicilio de la capital española donde está recibiendo ayuda tras superar la fase más crítica de su enfermedad. Aunque lo más duro haya pasado queda por delante una rehabilitación, que va muy poco a poco, para que Charly pueda recuperar el estado físico que tenía antes del ingreso.
De momento, el arquitecto está impedido al no poder mover las piernas, como explicó su esposa recientemente en televisión: “Para sentarlo esta Nochebuena he tenido que alquilar una grúa y de la cama al sofá”. “Está empezando a ir a un sitio de rehabilitación y va a una clínica por las mañanas para que empiece a coger la musculatura”, explicó la periodista.
Un vehículo habilitado recoge todos los días a Charly.
Cada mañana, un vehículo privado habilitado acude al exclusivo chalé del barrio de Chamartín donde vive la pareja para recoger a Charly, quien se desplaza en una silla de ruedas, como ha podido comprobar EL ESPAÑOL.
Lydia Lozano y una cuidadora son las que ayudan al empresario a subirse al coche que le lleva hasta el centro especializado donde sigue un programa específico para recuperar fuerza.
En las imágenes a las que ha tenido acceso este periódico, se puede ver a un Charly visiblemente desmejorado, que además de la silla, porta una muleta para poder moverse.
A su lado, como siempre, la periodista, quien está siendo uno de sus mayores apoyos en estos delicados momentos. Ataviada con un plumas para resguardarse del frío y de la lluvia, Lozano ha acompañado a su marido al coche y ha regresado a su casa para continuar con sus quehaceres.
Del quirófano a la UCI
Todo comenzó con una operación de espalda programada para aliviar los dolores que arrastraba desde hacía un tiempo. La intervención quirúrgica se complicó y los médicos detectaron la presencia de una bacteria que dificultó su evolución. Tanto que Charly tuvo que entrar en la UCI y se temió por su vida.
Lydia Lozano no se separa de su marido.
La infección bacteriana llegó hasta su corazón y "se comió una válvula", por lo que el arquitecto tuvo que someterse a una nueva cirugía a corazón abierto para sustituirla.
Charly permaneció hospitalizado más de dos meses, gran parte del tiempo en estado muy delicado. Ahora sigue una medicación oral en casa, a la espera de nuevas analíticas en los próximos días para comprobar la mejoría de su estado de salud.
La fortaleza del arquitecto ha sido uno de los pilares de todo este proceso, hasta el punto de que Lydia lo ha definido públicamente como “un jabato” por cómo ha soportado tantas operaciones, pruebas y semanas de hospital sin perder del todo el sentido del humor.
Lydia Lozano y su marido se casaron en junio de 1990. Se conocieron mientras Lydia mantenía una relación con un amigo de él. No tienen hijos por decisión propia y consensuada; y en junio de 2015 celebraron sus bodas de plata.
Tras más de 30 años juntos, el matrimonio se mantiene unido como el primer día, apoyándose en los buenos y en los malos momentos.
