El tándem formado por Óscar Cornejo Palomino (53 años) y Adrián Madrid Martín (55) ha sido durante más de una década uno de los más influyentes de la televisión española.
Fundadores de La Fábrica de la Tele, responsables de programas como Sálvame, su nombre ha estado ligado tanto al éxito televisivo como a la polémica.
Los hoy dueños de La Osa Producciones han sido condenados por la Audiencia Provincial de Madrid a dos años de prisión.
También deberán hacer frente a una indemnización de 200.000 euros a Rocío Flores (29) y dos años de inhabilitación como "autores criminalmente responsables" de un delito de revelación de secretos.
Los productores Óscar Cornejo y Adrián Madrid.
Esto obedece a que Cornejo y Madrid desvelaron en televisión, en Rocío: contar la verdad para seguir viva, el duro episodio que vivió Rocío Flores, cuando era menor, con su madre, Rocío Carrasco (48), y que erosionó la relación maternofilial.
La condena no es firme y los productores ya han asegurado que van a recurrir.
En medio de este delicado trance, EL ESPAÑOL ahonda en la vertiente más personal de ambos. Por su parte, Óscar Cornejo, nacido en Tarragona en 1972, es hijo de una familia andaluza que emigró a Cataluña.
En lo tocante a la formación académica, es licenciado en Derecho por la Universidad de Barcelona y en Periodismo por la Pompeu Fabra, una doble titulación que explica tanto su precisión narrativa como su habilidad para moverse en terrenos legales delicados.
Sus inicios en televisión fueron humildes pero intensos. Trabajó como cámara, redactor y coordinador en programas como Pecado Original y De buena mañana.
Siempre en segundo plano, absorbía lenguajes televisivos y desarrollaba una obsesión por el ritmo narrativo que más tarde se convertiría en su sello personal.
La vida privada de Cornejo no ha estado blindada frente a la prensa de crónica social. En 2011 se casó con Jaume Collboni (56), actual alcalde de Barcelona y uno de los rostros más visibles del PSC.
Óscar Cornejo en una fotografía tomada en Sevilla en 2023.
Su relación había comenzado en una Nochevieja de 2008 y pronto se convirtió en símbolo del ascenso mediático de ambos.
La boda reunió a figuras de la política y de la televisión, desde Paolo Vasile (72) o Jorge Javier Vázquez (55) hasta Belén Esteban (52) y José Montilla (70), expresidente de la Generalitat.
El matrimonio, sin embargo, terminó en 2016. La distancia fue la causa principal de la separación, y tras el divorcio Cornejo se centró en su trayectoria profesional y en un proyecto vital largamente acariciado: la paternidad.
Según sostiene Informalia, en 2019 nació su hijo mediante gestación subrogada, un acontecimiento que vivió con discreción.
Madrid y su vínculo político
Por otro lado, Adrián Madrid Martín nació en Zamora en 1970 y su biografía está marcada por un apellido de gran relevancia política. Su padre, Demetrio Madrid, fue el primer presidente de Castilla y León y uno de los socialistas más influyentes de los años ochenta.
Sin embargo, su carrera se vio truncada por un proceso judicial del que fue absuelto, pero que lo convirtió en lo que muchos analistas consideran la primera gran víctima política del aznarismo emergente.
La caída de Demetrio Madrid fue un episodio doloroso: cuando finalmente fue absuelto, ya era demasiado tarde para recuperar su posición. José María Aznar (72), apoyado por Miguel Ángel Rodríguez (61), se quedó con el sillón que había ocupado el padre de Adrián.
Esa experiencia marcó profundamente la vida del productor, que siempre ha mantenido un perfil discreto en lo personal, pese a la enorme exposición pública de su trabajo.
Adrián Madrid junto a Belén Esteban.
Al igual que Cornejo, Adrián Madrid también optó por la paternidad mediante gestación subrogada, así lo remarca también Informalia. En 2015 nacieron sus mellizas.
Imperio televisivo
Óscar Cornejo y Adrián Madrid han sido dos de los productores más influyentes de la televisión española reciente, capaces de convertir el entretenimiento en un fenómeno social.
Al frente de La Fábrica de la Tele alumbraron formatos como Aquí hay tomate, que revolucionó la crónica rosa en la sobremesa, y, sobre todo, Sálvame y su versión nocturna Deluxe, programas que durante más de una década marcaron la tarde y el prime time de Telecinco.
A su sello pertenecen también espacios como Hormigas blancas, que llevó el documental biográfico al gran público; La noria y El gran debate, que trasladaron la actualidad política y social al lenguaje del espectáculo; o Cazamariposas y Socialité.
Su huella se extiende igualmente a programas que experimentaron con nuevos tonos y géneros dentro de la televisión comercial.
Viajando con Chester instaló la entrevista íntima y pausada en el prime time con un cuidado envoltorio visual, mientras que Todo es mentira apostó por la sátira informativa en las tardes, mezclando humor y análisis político.
En el terreno del factual y el reality, apostaron por títulos como La caja, centrado en experiencias emocionales extremas, y las docuseries Las Campos o Rocío, contar la verdad para seguir viva, esta última convertida en un fenómeno mediático que abrió debates sobre violencia de género.
