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El 14 de febrero de 2025 y el pasado 17 de abril son dos fechas que no podrá olvidar el respetado empresario bodeguero Javier Moro (61 años), presidente de las Bodegas Emilio Moro, pues su nombre apareció en la prensa española, pero no en las secciones habituales dedicadas a la empresa y al sector vinícola.

Moro debutó, muy a su pesar, en la crónica social gracias a su breve romance con la actriz Mónica Pont (56). El día 14 se anunció el estallido del amor entre ambos; y el 17 de abril, la ruptura. Un amor que les ha durado cuatro meses, teniendo en cuenta que fue en diciembre de 2024 cuando se conocieron en México, y surgió el flechazo.

Contaron a EL ESPAÑOL que entre las razones de este adiós estaba la gestión pública que se hizo de esta historia. La familia Moro es muy discreta y nunca se ha visto en titulares que tuvieran que ver con historias de la prensa del corazón. Que la historia de Mónica y Javier viera la luz fue un "shock", lo describen, en el seno de la familia de bodegueros.

Mónica Pont en una fotografía tomada durante un acto público. Gtres

Javier y Mónica llevaban un tipo de relación discreta, sin grandes ambiciones ni pretensiones, se explica ahora, y, de repente, verse en la prensa habría precipitado que se le pusiera un nombre formal a lo que sentían. Tal y como se explicó hace unos días a este periódico, Javier se portó muy bien y de forma generosa con Mónica.

Se hacía referencia a cuando ella estaba buscando residencia en Madrid. Él le ofreció un bien inmueble del que dispone en la calle Goya de la capital. Allí se han estado viendo este tiempo, cuando la agenda del bodeguero también recalaba en la ciudad. Hacer vida en esta casa siempre fue algo provisional para Mónica, así lo habló la pareja.

La cuestión aquí es que los tiempos coincidieron: la ruptura y el hecho de que ella encontraba nuevo hogar. Confían a EL ESPAÑOL que ambos terminaron en buenos términos, si bien es verdad que, como es natural, con el paso del tiempo la relación entre dos ex se va enfriando. Se quieren y adoran, eso sí, y se desean lo mejor.

Quien lo conoce y frecuenta dice de Javier que su vida no se ha visto afectada en nada por esta ruptura, que él está "tranquilo" y continúa, como siempre, volcado en el trabajo. "Es un hombre hecho para el trabajo".