El pasado mes de julio fue clave en las vidas de Enrique Ponce (49 años) y Paloma Cuevas (48). Un año después del anuncio de su separación, se oficializaba su divorcio con la firma última del diestro, que se retrasó más tiempo del esperado. Por fin, tras meses y meses de demora y ruido mediático, se disolvía legalmente el matrimonio de una de las parejas más longevas del panorama nacional.

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Esta firma se producía después de que Enrique Ponce tomara dos importantes decisiones en su vida personal: eliminar sus redes sociales -determinación que, días más tarde, también tomó su pareja, Ana Soria (24)- y despedirse temporalmente del mundo de los toros. De ese modo, y de forma totalmente sorpresiva, el diestro de Chiva blindaba su vida a ojos ajenos. Daba un cerrojazo a su exposición pública y se arrellanaba en la privacidad que disfruta en Almería, ciudad a la que se trasladó por amor. 

Paloma Cuevas y Enrique Ponce en imagen junto a una de sus dos hijas. Gtres

Se acabaron las fotografías demostrándose amor en las redes sociales. Una decisión tan abrupta como coherente, teniendo en cuenta que a día de hoy tanto Ponce como Ana Soria continúan respetando aquel importante paso. Ahora bien, ¿a qué se debió realmente aquel freno? ¿Condicionó o tuvo algo que ver la inminente firma del divorcio por entonces? Según la información que maneja JALEOS, Paloma Cuevas y Enrique Ponce llegaron a un acuerdo privado antes de la rúbrica final de su divorcio. En concreto, estuvieron conformes en ejecutar una suerte de acuerdo de confidencialidad donde la discreción fuera la máxima de sus vidas

Así y todo, ambos convinieron y ese acuerdo también se selló el día que Ponce estampó su firma. "Fue un acuerdo, sobre todo, basado en el bienestar de sus hijas y lo hicieron de mutuo acuerdo. Por eso tampoco habrá exclusivas ni declaraciones hablando de nada", explica a este medio alguien bien informado. "De verdad que Ana nunca se mete en nada de estos temas, solo le pareció bien la decisión y quiso apoyar a su pareja quitándolo todo", se apostilla. Desde que se habló y decretó ese acuerdo, las relaciones son "mucho más fluidas". Todo, poco a poco, vuelve a una normalidad entre las partes. 

Y es que, por más que se haya aseverado que entre Paloma y Enrique todo ha sido fácil y sin escollo alguno, a este medio le consta que en este duro año "ha habido de todo", sobre todo al principio, "el pasado verano". Como muestra de que las aguas ya bajan más tranquilas, se desliza que Ponce se preocupa por la salud del que fue su suegro, Victoriano Valencia. Las llamadas se realizan con frecuencia y el tono siempre es afectuoso. No hay que olvidar que para los padres de Paloma, el de Chiva fue y es "como un hijo más". 

Los planes de Paloma Cuevas 

Paloma Cuevas durante la gala Starlite en Marbella. Gtres

La empresaria se encuentra, junto a sus padres y sus hijas, pasando unos días en Marbella, donde ha recibido un premio por su labor humanitaria y filantrópica en la gala Starlite. Justo después del verano, tendrá lugar un importante acontecimiento familiar: la Primera Comunión de su hija Bianca. Se celebrará, por fin, y según la información que maneja este medio, "el primer fin de semana de septiembre". Y será, pese a todo lo dicho y publicado, en la finca La Cetrina. Sede de tantos y tan importantes eventos familiares, como la también comunión de la primogénita de los Ponce-Cuevas, Paloma. Tras la rúbrica del divorcio, la finca se la ha quedado Ponce, su propietario, pero se descarta de pleno que esto vaya a ser un impedimento para que Paloma disponga y ordene en tan capital día para la pequeña Bianca. Ahí no se detienen los eventos para el nuevo curso. En octubre, los padres de Paloma celebrarán sus Bodas de Oro. Victoriano y Paloma brindarán junto a sus hijos y nietos por sus 50 años de matrimonio. Un evento, qué duda cabe, muy emocionante para la familia Cuevas

Para terminar el año, en diciembre, el broche de oro. Será entonces cuando lance Paloma su colección de fiesta, como sostiene su revista de cabecera. Se lucirán sus diseños en 4.000 puntos de venta, repartidos en 86 países. Otro de los planes que tiene la empresaria es vivir un tiempo lejos de España. Mejor dicho: acompañar a sus hijas a Estados Unidos un curso académico para que "vean mundo y perfeccionen el inglés".

[Más información: La discreta reaparición de Paloma Cuevas en Marbella: momento incómodo y 'plantón' a la prensa]