Fue al filo del mediodía del pasado miércoles 13 de mayo cuando la noticia impactaba en los medios de comunicación: fallecía Álex Lequio a los 27 años tras no superar el cáncer con el que llevaba batallando desde 2018. Un duro y desgarrador mazazo para la familia y, en concreto, para sus padres, Ana García Obregón (65 años) y Alessandro Lequio (59), que no se separaron de él en los últimos días. Desde ese momento, la expareja ha permanecido férreamente unida. De por vida, ante el dolor de semejante pérdida.

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Cogidos del antebrazo para no desfallecer y abrazados fuertemente han sido los gestos más repetidos de Ana y Alessandro en los últimos días tanto en Barcelona como en el entierro del joven en Madrid. "Se me apagó la vida", fue la frase que publicó Ana García Obregón en su red social. Esa publicación y las veces que ha dado las gracias a la prensa han sido las únicas manifestaciones de la actriz y presentadora. Tras despedir a su único hijo, García Obregón, acompañada de sus hermanas Amalia y Celia y de Alessandro Lequio, llegaba a su domicilio de La Moraleja. A ese hogar que durante 27 años compartió con Álex y que hoy solo la cobija a ella. 

Ana Obregón, rota de dolor, junto a sus hermanas y su sobrina Celia en el entierro. Gtres

Ese era el momento de enfrentarse a la soledad, a su realidad más dura. Tal y como ha podido conocer JALEOS, Ana "no ha estado sola en ningún momento desde que pisó su casa. Ha estado muy arropada y cuidada por sus hermanas. Sobre todo, por Amalia, que no la deja ni a sol ni a sombra". En estos momentos, este apoyo está siendo fundamental para la actriz, quien "no encuentra consuelo". Como es lógico, está destrozada y su entorno "está muy volcado, saben que tienen una importante labor en estos días". Tanto las hermanas de Ana como Alessandro Lequio y su mujer, María Palacios (42), no se separan de su vera. 

De hecho, no pasa ni un solo día en que Lequio, con su coche particular, no se desplace a la urbanización La Moraleja para ver a la madre de su hijo. Atrás quedaron las rencillas entre ellos y la suerte de reproches por parte de Ana Obregón hacia Alessandro durante la batalla de Álex: ahora son una piña. Desean hacer frente común y saben que únicamente conseguirán juntos seguir, de algún modo, hacia adelante. Uniendo sus maltrechas fuerzas: "Para Ana la figura de Lequio ahora mismo está siendo importantísima. Hay que tener en cuenta que tan solo ellos conocen el dolor de perder a un hijo". Se desliza a este medio que Alessandro está también hundido anímicamente por el dolor. 

Ana y Alessandro llegando al tanatorio. Gtres

"Él entiende que en estos momentos debe mostrarse más entero de cara a Ana. Es el pilar en el que ella se apoya", informa a este periódico una fuente de total solvencia. Pero la procesión va por dentro. Se añade, además, que desde el programa donde colabora el italiano, El programa de Ana Rosa, le han dado "vía libre" para que se incorpore cuando él lo estime, aunque a este medio se apunta que, muy probablemente, "esa vuelta será la próxima semana". Con respecto a Ana, "no quiere saber nada de ese tema. Pasará bastante tiempo para que ella retome su actividad profesional".

En estos complicados días, Obregón solo quiere ver a sus padres, es su mayor deseo. Ambos viven en el centro de Madrid y están muy bien cuidados por los hermanos de Ana, sobre todo por Celia y Amalia. De momento, se hace ver que Ana vivirá con su hermana Amalia y, pasado un tiempo, cabe la posibilidad de que una sobrina de la actriz se desplace a su casa para vivir con ella. Todo dependerá de la evolución de Ana, pero lo que el entorno tiene más que claro es que "es muy importante que ella no se vea sola". 

Los recuerdos pueden inundar a Ana estos días, pero también pueden convertirse en felices homenajes a su hijo gracias a la presencia de sus cuatro hermanos, a solo unos metros de distancia. Durante décadas todos vivieron en la misma parcela, incluidos sus progenitores, una idea fraternal de su padre, Antonio García, uno de los constructores inmobiliarios más laureados de España desde la década de 1980. La familia siempre ha sido el eje central de los Obregón. Ana y sus hermanos crecieron con los valores fraternales que les inculcaron sus padres, el vínculo vital inquebrantable entre los de su misma sangre y la necesidad de permanecer unidos. Bajo esos cimientos se construyeron todas y cada una de las casas de los miembros del clan. Ahora, todos están volcados en Ana y en hacerle recordar esos valores para mirar hacia el futuro. 

El 'guiño' de Alessandro a su hijo

Alessandro luciendo la gorra y la camiseta de Álex. Gtres

Desde que llegaron desde Barcelona a Madrid, los padres de Álex no se han dejado de ver diariamente. El italiano ha sido fotografiado en más de una ocasión accediendo a bordo de su vehículo a la casa que la intérprete posee en la lujosa urbanización de La Moraleja, al norte de Madrid. Con el rostro serio, el aristócrata ha aparecido en alguna ocasión luciendo una chaqueta caqui debajo de la cual se adivinaba una camiseta azul con un logo blanco. 

La misma que vistió en varias ocasiones su hijo y de la que no se ha separado Alessandro tras la muerte del joven. Convertido en un símbolo de esta dura pérdida, el colaborador de El programa de Ana Rosa ya apareció con esta prenda el mismo día que falleció el empresario, cuando acudió al Tanatorio Sáncho de Ávila, en Barcelona; y cuando abandonó la Ciudad Condal rumbo a Madrid. 

[Más información: Alessandro Lequio, muy pendiente de Ana Obregón tras la muerte de su hijo Álex]