No están siendo días fáciles para Antonio Montero (56 años), que se ha convertido en un personaje de plena actualidad en la prensa rosa después de haber revelado en Sálvame el problema de salud que sufre: le han extirpado un tumor maligno de la pierna y ha tenido que someterse a radioterapia. "Si tengo que palmar, palmaría contento. Yo he sido superfeliz", aseguraba intentando calmar a su entorno y no alarmar. 

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Una actitud positiva que ha destacado este fin de semana su exmujer, Marisa Martín-Blázquez (56), durante su puesto de colaboradora en Viva la vida. Con la voz rota en determinados momentos de su relato, la periodista ha destacado la entereza de Antonio en este difícil momento: "Antonio es una persona muy positiva, no es nada dramático. No vamos a hablar con eufemismos, se llama cáncer". Y ha lanzado una oda de esperanza: "Lo ha transmitido de una manera súper positiva para alentar a la gente, hay esperanza, hay vida... Tenemos unos médicos fantásticos en este país". 

Marisa Martín-Blázquez, emocionada en 'Viva la vida'. Mediaset

En esa línea, Marisa ha hecho un llamamiento público: "Yo pediría desde aquí, ya que me estáis dando esta oportunidad... Yo querría pedir desde aquí dinero para la investigación. Porque si no tenemos fondos para la investigación contra el cáncer no podemos luchar". Volviendo a la confesión de Montero, asegura Martín-Blázquez que la actitud es fundamental en estos momentos: "No es una noticia que suponga una alegría, pero él es muy positivo, lo ha llevado fenomenal y a toda la gente que se lo ha comunicado nos ha tranquilizado desde el primer momento. Eso ayuda a que estemos con el enfermo, apoyándole, animándole, es nuestra obligación". 

¿Y ella cómo se encuentra?, se le ha preguntado desde el espacio conducido por Emma García. "Yo bien, estoy bien. Ser fuerte no es ningún mérito. En mi caso es algo que me lo trasladó mi padre. Mi padre tenía una filosofía alucinante. Decía que no hay que preocuparse, hay que ocuparse. Cuando las cosas tienen solución hay que ponerse a solucionarlas, y si no tienen solución, te tienes que olvidar. Se dice muy sencillo, pero es la pura realidad. Con ese espíritu he sabido manejarme en estas situaciones. Tengo cierto callo. No consigues nada desde la tristeza, nada desde el desánimo, nada cuando te hundes en la miseria". 

Martín-Blázquez en el sofá del programa junto a la presentadora Emma García. Mediaset

De nada sirve lamentarse en exceso: "Estar regocijándote en el desastre no te lleva a nada. Lo único que consigues es estar peor y eso no es bueno. Todos los que hemos estado a su lado lo que hemos hecho es normalizar la situación". Con respecto al anuncio de su cáncer, Marisa explica que en principio el paparazzo no tenía intención de desvelarlo: "Que yo sepa no tenía ninguna intención de hablar sobre el tema, pero como todos ese día sabían de lo que se estaba hablando, se le va a preguntar, llega un momento en que se estaba hablando de una manera etérea y la gente estaba pensando eso u otra cosa peor". 

Sea como fuere, más allá de esos intereses, la periodista ha querido quedarse con la parte positiva: "La lectura con la que nos tenemos que quedar es que ha transmitido la esperanza y que se puede abordar esta enfermedad, que se puede curar. Lo ha hecho con entereza. Vamos a sacar la parte positiva. Está bien y sigue luchando. El viernes le dieron los resultados de la primera revisión y está todo bien". 

Antonio y Marisa, exmatrimonio unido 

Marisa y Antonio Montero en una imagen de archivo. Gtres

Antonio Montero tiene dos hijos en común con Martín-Blázquez y, aunque en 2015 anunciaban su ruptura, han demostrado ser inseparables, en el sentido más literal de la palabra, pues nunca han dejado de vivir juntos. Así lo explicaba el fotógrafo en Sálvame el año pasado: "Mantenemos la familia unida porque nos parece que es el objetivo de nuestra vida".

Con el duro golpe del cáncer azotando la tranquilidad del periodista, la adversidad parece haber unido aún más a Antonio Montero y Marisa Martín-Blázquez. Sin embargo, fuentes de su entorno afirman que el acercamiento -si es que alguna vez hubo distancia- se produjo mucho antes del problema de salud del colaborador. "Todo el mundo sabe que ellos están bien desde hace tiempo, pero no hablan de su vida privada", comentaba a JALEOS una persona cercana al matrimonio. 

El propio Montero reconoce que, una vez más, Marisa está siendo un pilar fundamental en este momento: "Está preocupada. Seguramente es la que más se preocupa, pero mi familia es muy positiva", ha comentado, reiterando la buena relación que mantiene con la madre de sus hijos. Sobre si vuelven a ser un matrimonio 'al uso' o no, nadie quiere pronunciarse ni poner nombre al vínculo que los dos periodistas mantienen. No obstante, el pasado mes de junio él dejaba la puerta abierta a una reconciliación y hablaba así sobre su exmujer: "Nos queremos, nos llevamos bien y nos respetamos. Si se anunciara mañana el fin del mundo, me abrazaría a ella".

[Más información: Marisa Martín-Blázquez, el mayor apoyo de Antonio Montero tras 30 años de amor sin etiquetas]