A principios de 2015, las presentadoras y amigas Sara Carbonero (35 años) e Isabel Jiménez (37 años) daban a conocer al mundo llenas de ilusión su gran proyecto: Slow Love, una plataforma multimarca con contenido lifestyle que se especializó en moda adulta.

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Este negocio era la culminación de varios meses de trabajo. Un proyecto en el que habían conseguido materializar su forma de concebir la rutina y su visión vital: "Es una forma de ver la vida con calma, delicadeza y mimo. Lejos del caos y la inmediatez", explican desde la propia web de la firma.

Una marca amable y divertida que transmite una positividad que no se puede encontrar en las cuentas de la empresa, teñidas desde hace dos años por números rojos que no hacen más que crecer, según demuestran los datos a los que ha podido tener acceso JALEOS

El detalle que mejor muestra la difícil situación que está atravesando la compañía de las presentadoras es el resultado del ejercicio de 2018. Es decir, lo que queda tras restar los gastos a los ingresos de ese año recién cerrado y cuyo informe se ha presentado hace apenas unos días. Dichos datos constituyen uno de los indicativos principales para saber cómo le ha ido a una empresa en un año determinado. 

Slow Love terminó 2018 con unas pérdidas que ascienden a más de 80.000 euros, y que confirmaban la tendencia negativa que había comenzado a inundar la sociedad de Carbonero y Jiménez en 2017 (cuando las pérdidas rozaron los 30.000 euros). 

Aunque hay varios factores que pueden llevar a que una empresa afronte pérdidas, la mayor parte de las ocasiones se debe a un mal ejercicio en el que se haya vendido poco y, por consiguiente, se han reducido los ingresos, como así le ha ocurrido a Slow Love en 2018. Las ventas de esta empresa han descendido casi 100.000 euros en solo un año, lo que deja un total de 494.000 euros, tal y como aparece en el último informe. Una cifra considerable respecto a otras empresas del mismo sector, pero que parece no ser suficiente para cubrir los gastos que tienen que afrontar.

Son cantidades que sirven para conocer la situación actual de una empresa. Simples pinceladas que dejan entender una realidad mucho más compleja, y que en el mundo empresarial suele llevar consigo multitud de variables a tener en cuenta, pues no se desgranan todas las fuentes de ingresos y posibles incidencias que hayan sucedido durante el ejercicio.

Otra de las partidas de Slow Love que ha terminado en números rojos es el patrimonio, una cantidad que se obtiene tras restar a las propiedades las deudas de la sociedad. En 2018, este resultado arrojó unas cifra negativa de 90.000 euros, lo que indica que el año pasado la empresa terminó debiendo más de lo que tiene. 

En un análisis más detenido, este periódico ha podido observar que las obligaciones más importantes de Slow Love en ese ejercicio corresponden a un crédito a corto plazo con un banco que asciende a 104.700 euros; y a deudas contraídas con proveedores y otras cuentas a pagar que suman 150.000 euros. 

Difícil situación personal

Sara Carbonero, una de las socias de esta compañía, no está atravesando su mejor momento. Hace unos meses se conoció que la presentadora tenía que ser ingresada para ser operada de un tumor maligno en el ovario. 

La propia periodista fue la encargada de dar a conocer esta dura noticia a través de una publicación en sus redes sociales. "Cuando aún no nos habíamos recuperado de un susto, la vida nos ha vuelto a sorprender. Esta vez me ha tocado a mí, esa dichosa palabra de 6 letras que todavía me cuesta escribir. Hace unos días en una revisión, los médicos me vieron un tumor maligno de ovario y ya he sido operada".

Aseguró que "todo ha salido muy bien, afortunadamente lo hemos pillado muy a tiempo pero todavía me quedan unos meses de lucha mientras sigo el tratamiento correspondiente". "Estoy tranquila y con la confianza de que todo va a salir bien. Sé que el camino será duro pero también que tendrá un final feliz. Cuento con el apoyo de mi familia y amigos y con un gran equipo médico. Aprovecho para pedir desde aquí a mis compañeros periodistas el respeto y la comprensión con los que siempre me habéis tratado, especialmente en estos momentos tan difíciles y delicados para mí y mi familia", ha añadido Carbonero.

Tras esta operación, la esposa de Iker Casillas (38) ha tenido que continuar yendo a revisiones para luchar contra el cáncer. "Este verano está siendo un poco diferente. Las semanas transcurren entre médicos, pruebas, incertidumbres, maletas, mucha improvisación de última hora, ratos de alivio pero sobre todo están llenas de momentos muy intensos que estoy saboreando como nunca. De repente las cosas más cotidianas y banales del mundo han dejado de serlo para convertirse en instantes únicos y mágicos, muchos problemas se han ido de golpe. Siento a mi gente más cerca que nunca y me estoy riendo, creo que como jamás antes lo había hecho. Porque la vida es así, un cambio constante, un regalo precioso pero envenenado", ha comentado la presentadora, quien cuenta entre ese nutrido grupo de personas que la apoyan, la especial presencia de su gran amiga y socia Isabel Jiménez.

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