Conseguir que Boris Izaguirre (52 años) se desnude no parece tarea difícil, pero que lo haga desde el alma, es otra cosa. El escritor y televisivo personaje suele esconderse tras su carisma y espontaneidad para dejar lo superficial por encima de su propia esencia, y este miércoles Bertín Osborne (62) intentará conseguir lo contrario.

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En enero ya estuvo junto a Javier Sardà (59) en la casa del cantante cuando quisieron recordar la etapa del programa Crónicas Marcianas. Ese espacio no solo significó el despegue de Boris en la televisión sino que supuso un nuevo formato de dar entretenimiento en la pequeña pantalla. Pero el éxito del venezolano ha continuado en alza y ya ha escrito siete novelas y cuatro libros de ensayo, además de ser el guionista de varias telenovelas en América Latina y ser colaborador de decenas de mesas de tertulia en el canal Telemundo dede Miami.

Boris Rodolfo Izaguirre Lobo, como es su nombre completo, ha sabido ganarse el aplauso, las risas y el respeto del público y para conseguirlo ha dejado muchas anécdotas destacables por el camino que en JALEOS hemos decidido recopilar.

Su drama con la dislexia

Boris, de pequeño.

Confunde la izquierda con la derecha además de cambiar continuamente los nombres y asegura que "escribe fatal". Sin embargo, a base del esfuerzo realizado desde pequeño ha conseguido convertirse en un afamado escritor. La primera en darse cuenta fue su madre, ya que se dedicó a la danza y enseguida detectó las confusiones de su hijo. Gracias a eso su familia optó por buscarle ayuda médica para que con ejercicios y constancia su dificultad no le supusiera tener obstáculos comunicativos en el futuro. Y a la vista está que lo lograron con éxito.

Exhibicionista diagnosticado (y orgulloso)

No hace falta ni decirlo porque el venezolano no tiene complejos en mostrarlo allá donde vaya: "Soy exhibicionista y gracias a mis desnudos en Crónicas marcianas conseguí transformar la patología en una fuente de ingresos", expresó en un reportaje de EL ESPAÑOL. Sin duda él es el ejemplo de que el descaro no tiene por qué ser irrespetuoso ni desagradable y es posible generar un ambiente de buen humor a su alrededor sin ningún tabú.

Contactó con su niñera fallecida

Fue mediante Anne Germain y en el programa Más allá de la vida -que más tarde se demostró que era una farsa-. Boris se sentó en la silla frente a la supuesta médium y la británica contactó con una mujer que "estaba intentando organizar las cosas, ponerle bien la ropa" con la que apreciaba que "no existía ningún vínculo de sangre pero sí un sentimiento maternal". El escritor enseguida cayó en la cuenta de que se refería a su niñera Victoria, la que les había cuidado a su hermano y a él en su infancia y de la que no pudieron despedirse cuando murió ahogada de un enfisema pulmonar. Cuando Germain le hablaba por su boca Boris afirmó que notó su presencia pero algunos detalles que daba la vidente no coincidían y le hacía sentirse confuso.

Hace la maleta pensando en Paulina Rubio

Boris asegura que le encanta hacer y deshacer la maleta constantemente porque eso significa que va a viajar y a vivir nuevas experiencias, pero lo que no le gusta tanto es que llegue ese momento previo a enfrentarse a una maleta vacía que tiene que llenar. Por eso suele hacerlo en el último momento y debido a esa rapidez suele olvidarse de meter lo más importante, pero para esos instantes de rabia siempre piensa en el consejo de su amiga Paulina: "Lo que te olvides, cómpratelo nuevo".

Paulina Rubio y Boris Izaguirre, en una de sus visitas a El Hormiguero.

El eterno dilema entre su lado masculino y femenino

Es un tema curioso. Dice que su lado masculino se manifiesta a la hora de comprar los dispositivos tecnológicos, que siempre tiene que ve que ha salido al mercado la última versión mejorada de algo siente la necesidad de tirar de tarjeta a pesar de que haya adquirido el producto en su versión anterior hace muy poco tiempo. Define ese aspecto de sí mismo como su esencia masculina, y la femenina está presente en las fiestas a las que le invitan: "Muchas amigas me invitan a sus fiestas por dos cosas: porque hablo inglés y puedo entretener a invitados extranjeros, y porque no me importa ser el primero en la pista de baile. Tengo un truco, saco todo mi lado femenino al principio y después de unas cuantas canciones me voy recomponiendo", afirmaba en una entrevista a People.

Las novias de sus entrenadores le adoran

Boris en una de sus sesiones de entrenamiento.

En este titular hay mucho que analizar. Sí, tiene más de un personal trainer. Sí, vamos a hablar de las parejas de sus entrenadores. Y sí, lejos de temer por perder a sus novios, les encanta Boris porque quieren que sus parejas vistan como él. En sus sesiones de entrenamiento el venezolano viste un chaleco de electroestimulación, pero al salir de la sala de ejercicios ya vuelve a estar hecho un pincel y eso es lo que les gusta a las novias de sus entrenadores, por eso no es de extrañar que entre pauta y pauta los trainers le pregunten por sus trucos de belleza y elegancia. Los dos imparten clase.

El 'negro' de Belén Esteban

Así le han calificado algunos porque fue él el que entrevistó a Belén Esteban durante tres meses para conseguir el contenido que después quedaría plasmado en el libro de la 'princesa del pueblo' Ambiciones y reflexiones. No obstante, Boris afirma que él no tuvo nada que ver con las transcripciones que se hicieron para construir el libro y que se sirvieron de las entrevistas realizadas por él. Pero sentencia: "Tengo gratos y a veces intensos recuerdos de esas entrevistas. No sólo no me avergüenzo de ellas sino que estoy muy orgulloso".

25 años junto a su marido

Rubén Nogueira y Boris, recién casados.

Boris se casó con Rubén Nogueira en 2006, aunque su historia de amor comenzó hace un cuarto de siglo. "Siempre ha habido Rubén", confesaba el venezolano en su aparición junto a Sardà en el programa de Mi casa es la tuya del pasado enero cuando el catalán insinuó que Izaguirre hablaba de sus 'tonteos' con heterosexuales en alguna fiesta. Después de tanto tiempo juntos se complementan a la perfección y saben lo que cada uno puede hacer en su convivencia y en su casa: "A mi me gusta cocinar, pero es mejor que cocine Rubén. El cocina y yo friego".