La boda del expresidente ejecutivo de Coca-Cola, Marcos de Quinto, y la soprano brasileña Angélica de la Riva finalmente fue boicoteada este sábado. Él mismo anunció en redes sociales hace unos días que esperaba que un grupo de manifestantes protagonizara un "escrache" en un día tan especial para él y para su prometida. Finalmente, los manifestantes estropearon, en parte, el enlace. Se plantaron frente a la puerta de la catedral de Cuenca, donde se celebraba la boda a las 8 de la tarde. "Espero que la vida les trate la mitad de mal que ellos trataron de tratarme", ha escrito Marcos de Quinto en Twitter un día después de su boda.

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Los manifestantes de la boda de Marcos de Quinto, frente a la catedral de Cuenca. Inés Luján

EL ESPAÑOL pudo hablar hace escasos días con representantes sindicales de los trabajadores de Coca-Cola despedidos de la planta de Fuenlabrada (Madrid). Ellos mismos reconocieron que habían fletado un autobús en el que viajarían unas 70 personas para manifestarse frente a la Catedral de Cuenca y el parador de la misma ciudad al tiempo que se celebrara la boda de De Quinto y Angélica de la Riva. Pidieron permiso a la subdelegación del Gobierno en la ciudad para celebrar una "manifestación pacífica". 

[Más información: Así será el 'escrache' que se ha preparado para la boda de Marcos de Quinto]

Así lo hicieron, y el exresponsable mundial de Marketing de Coca-Cola ha anunciado acciones legales: "Les espero en los juzgados donde aportaré el vídeo de su 'pacífica manifestación'", ha avanzado en la misma red social.

Incluso con el incidente, la boda se convirtió en un evento social en una ciudad tan discreta, aunque también tan pintoresca, como Cuenca. Los famosos invitados, como Pilar García de la Granja o Risto Mejide y Laura Escanes pudieron disfrutar de sus rincones, como las hoces de los ríos Júcar y Huécar, las casas colgadas y el puente de San Pablo.

El propio Risto Mejide publicó también una fotografía en Instagram disfrutando de las vistas del casco histórico de Cuenca antes de asistir a la ceremonia religiosa. Con el sentido del humor y la ironía que le caracterizan, su publicación también contenía un mensaje en clave para quienes le critican: "Qué ganas tenía de poneros a todos mirando hacia aquí", escribió.