No sólo fue modelo, cantante y dj. Bimba Bosé también hizo sus pequeñas incursos literarias como el libro Y de repente soy madre en el que la sobrina de Miguel Bosé dejó plasmados muchos de los aspectos íntimos de su vida fuera de las cámaras. Jaleos ha extraído algunos fragmentos muy interesantes en los que quedan patentes la relación de Bimba con la maternidad.

Noticias relacionadas

"A mi madre Lucía la maternidad le pilló tan de sopetón que estuve a punto de no nacer. Ella tenía 17 años cuando le mandaron a estudiar a Italia y se quedó embarazada. Mi abuela Lucía, tenía 43 años, era una diva en la cumbre de su carrera y no le entusiasma ser abuela tan pronto. Le doy dos opciones: "o abortas o te casas” y se la trajo para España hasta que mi padre, un chaval de 21 años tomara una decisión".

"Durante muchos años no tuve el más mínimo instinto maternal. Quizá, como hija de una madre que ha pasado por una separación y tras la infancia desgarrada que tuve, creo que evitaba el instinto maternal como una manera de protegerme. Por otro lado, tenía el discurso existencialista metido en el coco: Creía que traer niños a un mundo como este era injusto e irresponsable. Aún lo sigo pensando pero soy más de los que han caído en la tentación. Tenía claro también que para tener niños con alguien debías compartir muchas cosas, entre otras un proyecto común, y yo no lo tenía y estaba bastante centrada en mi carrera como modelo".

Portada del libro de Bimba Bosé

"En el momento en el que pude haber sido madre por primera vez yo tenía unos 19 años. Me enteré de que me había quedado embarazada del chico con el que salía entonces. Pero fue un accidente. […] Éramos novios desde hacía algunos meses y se trataba de una relación de ida y vuelta en la que había mucha pasión y éramos sexualmente activos, muy activos. Nuestra relación era incierta y en ese momento no creo que hubiera podido afrontar la maternidad de la misma manera. […] Entonces decidí abortar".

"Diego fue el primer hombre que me sugirió un proyecto de vida común. Nos conocíamos porque habíamos trabajado juntos con David Delfín antes de que yo me fuera a Nueva York. […] Lo que más me atrajo de él fue su sentido del humor, nos reíamos muchísimo y es una persona muy creativa. Cuando empezamos a salir tenía 26 años. Nos iba genial y al año y pico me quedé embarazada de forma accidental, sin planificación alguna. Éramos unos locos inconscientes, Dora, mi hija mayor fue el fruto ese momento de subidón. […] El embarazo llegó en un momento de descuido, en plan Corazón salvaje, la película de David Lynch, en el que estábamos recreándonos el uno en el otro y viviendo intensamente. Había mucha pasión loca así que cuando supimos la noticia, en ningún momento pensamos en abortar".

"Mi primer parto fue un alumbramiento natural, sin complicaciones y sin problemas. Para mi siguiente embarazo no quería repetir la experiencia en el hospital".

"Nunca fui a preparación al parto, ni pilates, yoga u otros cursos para aprender a ser madre. Supongo que para algunas mujeres serán tranquilizadores o necesitarán poner en común sus experiencias para desahogarse o sentirse reconocidas. No es mi caso".

"Con mi madre nunca tuve conversaciones sobre educación sexual. En cambio, a mis hijas siempre les hablo del tema y no les oculto su importancia. Por ejemplo cuando Dora me pregunta qué es un vibrador o cómo se hacen los hijos, o qué es la menstruación, se lo explico".

"El psicoanálisis me ayudó a ver al bebé como a un ser en sí mismo que no me pertenecía y tenía derecho a un desarrollo lo más autónomo posible. Eso te ayuda a superar la dependencia que al principio tienes con tu niña y a marcar una pauta educativa menos egoísta, más natural y objetiva".

"La noticia de la llegada de June también nos llegó por sorpresa. David Delfín presentó su colección en septiembre de 2010 en Nueva York y a la vuelta fue cuando me quedé embarazada. Teníamos ganas de volver a ser padres".

Portada de Yo Dona con Bimba Bosé y sus dos hijas

"Con mi segundo embarazo tenía claro que mi bebé nacería en casa. Sólo tenía que encontrar a la persona que me ayudaría a hacerlo de forma segura. […] Recibir a mi casa rodeada de toda su familia era lo que más me apetecía. Para parir estuve sentada, de pie flexionando las piernas y finalmente tras el parto y la expulsión de la placenta, me tumbé en postura fetal para acurrucarme con la recién nacida".

"Para mí la maternidad ha sido un aprendizaje a marchas forzadas. […] Con mis hijas he aprendido a hablar de todo tipo de cosas con naturalidad, a razonar y plantearme los porqués de asuntos que ni siquiera se me habían ocurrido. Yo no tuve la oportunidad de dialogar con mis padres tanto como me hubiera gustado. […] El tener niños te ayuda a reordenar tus prioridades y te obliga a prender cada día algo nuevo. […] Con un niño hay que estar dispuesto a sorprenderte y cuestionarte cosas en las que jamás habías pensado ¡Grandes maestros los niños!”.