La pareja de hermanos que forman Ailanto, Iñaki y Aitor, han viajado a Estados Unidos para encontrar la inspiración de su colección primavera-verano 2018. Y la han encontrado en Chicago. De allí es Jessie Arms Botke, una pintora impresionista que estudió en el Art Institute de su ciudad y que alcanzó la fama gracias a sus pinturas sobre la naturaleza y las aves exóticas que la sobrevuelan.

Su trabajo, que ha sido muchas veces comparado con esas ilustraciones decorativas que llenaban los jarrones y otras piezas japonesas, ha sido reconocido como uno de los trabajos más detallistas dentro del impresionismo del siglo XX. Faisanes, tucanes, pavos reales y cacatúas que vuelan o se posan en árboles y plantas; y que, a veces, se mezclan con paisajes del desierto y figuras indias. A partir de aquí, empieza a trabajar Ailanto.

Una de las salidas de Ailanto en la Mercedes-Benz Madrid Fashion Week. | Foto: GTRES.

TEJIDOS QUE SON DISEÑADOS POR CAPAS

Mientras Arms Botke pintó, en la gran mayoría de las ocasiones, con acuarelas sobre fondos en pan de oro y plata; Ailanto juega a crear sus telas por capas. Desde la edición gráfica de un fondo pantanoso donde descansan diferentes garzas hasta pequeñas plumas de pájaros coloreadas en acuarelas y flores realizadas a partir de un collage que invade un fondo geométrico repleto de plantas trepadoras.

La colección está repleta de batines y caftanes con un aire muy soft, pero a la vez, sofisticado.

Papeles brillantes que se trabajan con pliegues, fuelles asimétricos, godets y volantes. Encajes de algodón con una bucólica trama vegetal, tul de seda y plumeti con acabados metalizados. Devoré de terciopelo para esa estética soft y decadente y crepé listado en viscosa.

COLORES QUE SALEN DE LA NATURALEZA

La colección de Ailanto, que recrea ese paisaje primigenio repleto de aves y vegetación utiliza los verdes, azules y amarillos como el centro de su paleta cromática. Sin olvidarse que, si de algo son maestros, es de la mezcla de formas y colores.

Una atmósfera paradisíaca que se pinta en azul pavo real, verde ánade o amarillo marfil cacatúa y que se salpica con al blanco de una garza, el coral de un flamenco o el negro de una grulla coronada. Porque en los cuadros de Arms Botke no hacía falta más. Así creaba unas preciosas obras que los hermanos Muñoz encontraron en un libro por casualidad y que le han dado el punto argumental de su próxima primavera-verano.

La inspiración viene de las imágenes de un libro que nos pasó un amigo, por casualidad, y nos encantó.

EL ABANICO COMO INSPIRACIÓN

Para los complementos, Ailanto se ha inspirado no solo en esas aves exóticas de Arms Botke, sino en un elemento muy castizo: el abanico. Con su forma, presentan unos colgantes en plata bañados en oro que se abren con plumas engarzadas y teñidas por ellos mismos. Unas plumas que son también el centro de los tocados en colores empolvados preparados por Luis Benítez.

Los zapatos planos, los bolsos de mano se confeccionan en satén estampado, para seguir con esa línea tan de estar por casa (pero una casa muy palaciega) y los pendientes hacen el guiño a esas incursiones americanas de la artista, como remos de canoa en el que se ha jugado con la madera y el metacrilato.

Detalles de los complementos de Ailanto. | Foto: GTRES.

UN MAQUILLAJE CASI INEXISTENTE

Para la cara no existen sombras ni labiales. La iluminación es la clave de un maquillaje que busca dejarle todo el protagonismo a un cabello que se trabaja y se texturiza con diminutas trenzas casi invisibles y se sujeta, tan solo, al final.