Tras muchas temporadas al frente de Givenchy, el diseñador italiano Riccardo Tisci se despidió ayer de la que ha sido su casa durante doce años. Un joven treintañero que llegaba a la tradicional maison francesa para sustituir a Julien Macdonald y debutar con su colección de Alta Costura en el otoño de 2005. Un paseo con estética marinera, viajes a través de la oscuridad y el gótico más romántico son sólo algunos de los apuntes que Tisci ha escrito en el cuaderno de Givenchy. Un cuaderno que ahora se cierra y se archiva.

Riccardo Tisci para Givenchy en la Semana de la Moda de París, (2014).

Si todo han sido éxitos en esta relación, ¿sabemos por qué Givenchy deja marchar a Riccardo Tisci? Todo apunta a otro movimiento en el juego de sillas que estamos viendo últimamente en el mundo de la moda, como el que ha llevado a Maria Grazia Chuiri a sentarse al frente de Dior. Si se confirma, Tisci pasaría a ser el nuevo director creativo de Versace.

Y es que Versace para Tisci fue siempre un flechazo. Una admiración que lleva con él desde que empezó en el mundo de la moda y una amistad con Donatella, su actual diseñadora, que va más allá de lo estrictamente personal, pues ella fue su gran fichaje para la campaña de 2015.

Donatella Versace en la Colección Otoño-Invierno 2015 para Givenchy.

 

Pero vaya donde vaya, Givenchy echará de menos a Tisci. Él encontró la forma de aterrizar en el asfalto con esa delicada mezcla de plumas y lencería. Él creó un mundo onírico que supo traducir al lenguaje del día a día y que lo convirtió en el diseñador fetiche de muchas modelos, como Naomi Campbell o Kate Moss. Reinterpretó el estilo gótico a través de perlas y bordados en negro, convirtió la oscuridad en luz y consiguió convencer al mundo de que su rebeldía era pura creatividad. Y todo ello, en Givenchy.

Un camino que nos ha llevado desde sus famosas siluetas esqueleto hasta sus marineros convertidos en sirena en su Colección de Alta Costura de 2007. Desde las cadenas que demuestran cómo la simbología religiosa tiene cierto pasado grunge hasta la ornamentación más ostentosa que marca su obsesión por esa virgen caída en desgracia. Prueba de ello es su manía de esconder a las modelos detrás de máscaras, velos y piercings que cubren toda su cara. La mirada confiesa y él prefiere mantener el secreto. Puro deseo por desvelar el misterio.

Givenchy Haute Couture, (2015) GTRES

 

Se confirma además que Givenchy no estará presente en la próxima Semana de la Moda de París, cerrando así la fiesta Tisci  con el desfile de trece vestidos que tuvo lugar en la Semana de la Alta Costura de hace dos semanas en París. Porque para él, la moda siempre fue una fiesta. Sus enormes celebraciones reunían a miles de celebrities, como Meryl Streep, Madonna o Beyoncé. Desde su cumpleaños en Ibiza hasta el front row de la capital francesa. Cada vez eran más las que caían rendidas a sus pies. Suyo fue el traje de boda de Kim Kardashian y el dominio absoluto de la alfombra roja de la Gala MET de Nueva York en 2013.

Rooney Mara por Givenchy en la Gala del MET de Nueva York, (2013). GTRES

 

Fundada en 1952 por el francés Hubert de Givenchy, antes que Riccardo Tisci pasaron por ella grandes iconos de la moda como son John Galliano, Alexander McQueen o Jullen Macdonald.