Ana Patricia Botín no da puntada sin hilo. Y nunca mejor dicho. La presidenta del Banco de Santander ha dado un giro a su imagen al aparecer, en la conferencia para presentar las cuentas del grupo en 2016, con una chaqueta de color verde. 

Hasta ahora, en la mayoría de sus apariciones públicas, la hija de Emilio Botín-Sanz de Sautuola y García de los Ríos vestía de rojo o lucía alguna prenda de este tono, manteniendo la costumbre de su padre de llevar, siempre, la corbata y los tirantes de este color, e incluso conminaba a sus directivos a hacer lo mismo, para dar a todas sus apariciones un toque "rojo corporativo o rojo Ferrari" (equipo del que el Santander es patrocinador). 

Incluso cuando falleció su padre, rompió el rigor del negro de luto y llevo un pañuelo rojo al cuello acompañando el traje oscuro.

A la última reunión del Foro de Davos sí asistió con un traje de color frambuesa y unos de sus característicos pañuelos de seda.

A pesar de su discreción, sabemos que a Ana Patricia Botín le gusta el verde. En 2009, ya asistió al Foro de Davos vestida con una chaqueta del verde irlandés, quizás en homenaje a los antepasados que le dieron a su madre el apellido O'Shea. 

Y en eso, este 2017 va a la última, pues el Instituto Pantone del Color nombró color del año al verde Greenery o hierba, aunque es un poco más claro.

Su estilo es, como ella, discreto, pero desde el día de su boda ya demostró que tenía ideas propias y que ha aprendido las lecciones de moda y la pasión por las firmas de moda de alta costura italianas, como Valentino, y francesas, como ChanelBalmain y Ungaro, que le han transmitido su madre, Paloma O´Shea y Artiñano, y su tía Covadonga, que fue fundadora y directora de la revista TELVA durante casi tres décadas.

Por eso en esta ocasión, tampoco ha optado por el verde de moda, sino por el verde cerceta (en inglés, teal), el color del plumaje que tiene en el cuello el pato del que toma su nombre. Un tono que ha puesto de moda Kate Middleton, que se considera tanto verde como azul.

 

A Ana Patricia Botín, que conoce bien la moda británica y americana, le gusta el traje de chaqueta que llevan de "uniforme" las ejecutivas de ambos países (el power suit). Prefiere, como ellas, los tejidos lisos a los estampados (que sí lleva en largos pañuelos de seda), y suele apostar por colores discretos aunque, de vez en cuando, le gusta sorprender llevando colores más llamativos, como el mostaza y el amarillo; este último, por cierto, muy de moda para la próxima primavera-verano. Los combina con collares y broches grandes y, sin embargo, prefiere los bolsos pequeños. 

Además de los pañuelos, pashminas y mantas con las que se abrigaba del frío londinense cuando vivía allí, le encantan los trajes de chaqueta de tweed, preferiblemente de Chanel. Y sus favoritos son unos pendientes de perlas en forma de pera, las piedras favoritas de Mademoiselle Coco. Seguramente incluso sean una especia de amuleto que le da suerte, porque los llevó en su toma de posesión como Presidenta del Banco, al tomar el relevo de su padre. 

Además de su pasión por el verde podemos confirmar su coherencia por "lo verde" pues desde hace años recicla y reutiliza la ropa de su armario, y no le importa repetir modelo. 

El tiempo dirá si el color acaba impregnando hasta el logo de la empresa y cambia el tono que escogiera su abuelo, Emilio Botín-Sanz de Sautuola y López para representar una marca que pasaría de Cantabria al mundo entero. Lo que sí sabemos es que Ana Patricia Botín, siempre presente en los rankings de las mujeres más poderosas e influyentes del mundo, puede empezar a hacerle sombra a Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, que suele aparecer también en las listas de las más elegantes.