Manuel Filiberto de Saboya (53 años) se convirtió en uno de los protagonistas de la crónica social pocas semanas antes de terminar el 2025.
El pasado 11 de diciembre, Adriana Abascal (55) hacía pública su ruptura con el italiano a través de un story de Instagram.
"Comparto, con el corazón encogido, que, como a veces debe ser, nuestro camino juntos ha llegado a su fin", rezaba parte del comunicado de la modelo.
Manuel Filiberto de Saboya y Adriana Abascal, en una imagen de sus redes sociales.
Abascal sorprendía a propios y extraños al anunciar su separación de Filiberto de Saboya tras 11 meses de relación. Eso sí, unas horas después de hacer pública la ruptura, Adriana eliminaba el story, dejando consigo una enorme incertidumbre.
A lo largo de estas semanas, ninguno ha compartido contenido conjunto en redes sociales. La mexicana, de hecho, ha borrado de su perfil de Instagram todas las publicaciones con el jefe de la extinta Casa Real italiana.
Filiberto, por su parte, se ha mantenido discreto y no se ha pronunciado públicamente al respecto. Sin embargo, su reciente quiebre sentimental con Adriana Abascal no es lo único que mantiene al italiano en el foco.
Medio año atrás, el pasado mes de julio, el hijo de Víctor Manuel de Saboya ponía a la venta la villa de Cavallo, una de las propiedades más emblemáticas de la familia.
Imagen aérea de la villa de Cavallo, la impresionante casa de la familia Saboya en la isla de Córcega.
La residencia, ubicada en la isla de Córcega, salió al mercado por un precio de salida situado en 18 millones de euros en el portal inmobiliario de lujo Sotheby’s Realty.
Según ha comprobado EL ESPAÑOL, la millonaria vivienda de Manuel Filiberto de Saboya sigue sin ser vendida más de seis meses después.
La cifra a desembolsar, eso sí, continúa siendo la misma. Su precio no ha aumentado ni disminuido. Así, el jefe de la extinta Casa Real italiana no ha podido deshacerse de la maldición que envuelve la villa de Cavallo.
Hay que remontarse medio siglo atrás para entender por qué se le atribuye este calificativo a la mansión.
El 17 de agosto de 1978, Víctor Manuel de Saboya, padre de Manuel Filiberto, disparó con un arma de fuego a un hombre en medio de un altercado nocturno.
De acuerdo a lo publicado en las crónicas de la época, regresaba a su yate tras una cena cuando descubrió que su pequeño bote inflable había sido amarrado a otra embarcación.
Interior de la casa que vende Manuel Filiberto de Saboya, en Córcega.
Víctor Manuel tomó una carabina y abordó el otro barco para recuperar su embarcación. En ese momento, disparó dos veces.
El primero al aire, pero la segunda bala alcanzó de manera accidental a Dirk Hamer, un joven turista alemán de 19 años que dormía en la cubierta de un velero anclado cerca.
El revuelo fue tal que el malogrado príncipe terminó siendo arrestado y se le abrió un proceso judicial que llegó a prolongarse unos 10 años.
La maldición de la villa de Cavallo, así, sigue siendo una realidad medio siglo después. Una residencia, al menos, que destaca por su alto lujo y glamour.
Y es que la vivienda de la que quiere desprenderse Manuel Filiberto de Saboya cuenta con 14 habitaciones sobre una superficie de casi 5.000 metros cuadrados.
"En el exterior, la arquitectura se funde con la topografía de la isla: los muros se extienden desde las rocas, las terrazas caen suavemente en cascada hasta una cala aislada de aguas cristalinas: una laguna privada de una claridad de ensueño", aseguran desde el portal de lujo inmobiliario.
El príncipe italiano ha decidido deshacerse de varias viviendas que pertenecieron a su familia.
Distribuida en varios niveles, la casa principal ofrece un alojamiento generoso, incluyendo una suite principal y cuatro dormitorios adicionales, "dispuestos con fluidez" y "una atmósfera íntima".
Su presunta relación con Tracey Amon
Unos días después de la ruptura entre Adriana Abascal y Manuel Filiberto de Saboya, el italiano era relacionado sentimentalmente con Tracey Amon.
En su cuenta de Instagram personal, pero con el sello de la Real Casa di Savoia, el príncipe matizó unos días atrás que "no existe ninguna relación sentimental en curso con la señora Tracey Amon, ni ningún vínculo entre esta última y la anterior relación con la señora Adriana Abascal".
Filiberto de Saboya, según deja entrever su perfil de Instagram, se encuentra plenamente centrado en sus labores institucionales.
De hecho, a finales del pasado mes de noviembre, el italiano se desplazó a Montecarlo para participar en la cena benéfica de la delegación de las Órdenes dinásticas de la Casa de Saboya.
